miércoles, 12 de octubre de 2011

TEOLOGIA DE LA PAZ

En una ocasión Mahatma Gandi, respondió diciendo “la paz es el camino”. En un mundo donde la paz es un tesoro, está en vía de extinción, no solamente lo carecen las naciones como entes políticos, sino sus estructuras (la sociedad, la familia). Encontramos a las naciones de la tierra luchando por ideologías, tierra, recursos, etc. Siempre hay y habrá un motivo para la guerra, parecer ser que es mucho más fácil entrar en conflicto. Vivimos una sociedad altamente materialistas, donde los ideales de amor al prójimo plasmado por el señor Jesús, carecen de cuidado y atención, ante un globalización de la razón, donde el axioma resulta parece en mi opinión ser, “la guerra, la lucha es sinónimo de poder”.

Hoy, encontramos jóvenes que matan a sus compañeritos, lo vemos en las noticias. Padres que violan a sus hijas, hombres que golpean a sus mujeres y viceversa. La violencia ha tocado las fibras de la sociedad, solo basta con observar nuestros países para darnos cuenta la cruenta violencia que hay, tenemos delincuencia común, violencia intrafamiliar, deterioro de los valores éticos y morales de nuestros políticos (corrupción a gran escala), etc.

Pero que está pasando con esta sociedad que se esta deteriorando, donde queda la paz, la tolerancia. Pero observemos que está sucediendo dentro de la sociedad, hoy encontramos personas que solo desean que los otros sean como ellos, lo vemos en las iglesias, se pretende que la gente, piense, sienta y visionen a Dios de la misma manera, lo más interesante es que he notado que Dios trata a cada ser humano de diferente manera, y si Dios respeta esa diferencia por qué nosotros no. Encontramos la alienación social y eso es un tipo de violencia también a nuestro libre pensamiento.

Hay naciones en el mundo donde la democracia es un pretexto para la violencia, buscando una unidad política e ideológica, se han llevado guerras desde el comienzo de nuestra historia, la unidad es motivo de guerra, se consigue con violencia. Que tristeza pensarlo, pero que tristeza vivirlo.

En muchas ciudades de Colombia muchas personas llegan a las ciudades provenientes de los campos, llegan desplazadas por la violencia tan marcada que vive todo el territorio colombiano, y afecta todo nuestro país de una u otra manera en mayor o menor proporción. Estas personas vienen corriendo de la desesperación que produce la guerra.; sin embargo, llegan a la ciudad, sin conocerla, sin conocer a nadie, a sufrir, a padecer hambre. Tratan de que esta selva de cemento(las ciudades)  no los consuman, es la desesperación de un padre de una madre, que ha vivido en carne propia el suplicio de la guerra, y lucha, y seguirá luchando hasta el fin de sus días, pero sufre por comprender, y entender que tal vez no habrá un mejor mañana para sus hijos ni para el. Es verlo en los ojos de estas familia que deja lo poco que tenia, que para ellos era mucho, y era mucho en la medida que entendamos que es mejor la paz con un poco de posesión, que la guerra con mucha.

Pero la paz, tan anhelada paz, parecer ser como el agua que desaparece al tomarla en nuestras manos, suele ser tan esquiva, pero como no, lo que sucede, es que aquellos gobiernos que desean conseguir la paz, son gobiernos mezquinos, carentes de dolor social, y la paz ante ellos huye, la paz va acompañada de sinceridad, de humanización, de un corazón social, que sienta,  tal sentimiento debe ser el motivador de la necesidad de buscarla. Entonces la razón, la divina razón actuará y encontraremos las más anheladas soluciones, el sentir de aquellos que sufren día a día por sus familiares que están secuestrados, unos recientemente, otros llevan más de 10 años cautivos con la esperanza de paz. Una esperanza que se aferra a cada corazón colombiano.

En Colombia el presupuesto de guerra es mayor al de educación y quien ha dicho que con guerra se llega a la paz, no es con un pueblo educado, que se proyecte, que sueñe y que cumpla los sueños, no es una nación donde los niños no tengan que desertar de los colegios, donde las instituciones educativas no dejen de funcionar porque no hay recursos. Esto es esperanza de paz, pero la guerra produce miseria, muerte, la amputación no solo de miembros, sino de sueños. 

Seriamente hay que considerar que la paz es un hilo muy sensible. En una sociedad de consumo la paz se rompe por no poseer lo que la sociedad ve como "la moda", lo "in". Triste realidad en el que vivimos, sofismas de distracción van y vienen, todo para no ver la cruda realidad, deshumanizante en la que estamos. Vemos a jóvenes perdiendo la paz por no poseer el celular y la ropa de moda. Padres que sufren porque las exigencias de hijos que consideran que la vida solo es consumir. Personas que pierden la paz por aquellos productos que las entidades bancarias le presentan como salvadoras, pero a la final terminan siendo cárceles y motivos de sufrimiento. 

La paz se consigue en la medida que la sociedad entienda que la guerra afecta a todos. Se consigue el día en que las iglesias empiecen a comprender su papel en la historia y dejen de hacer parte del consumismo y del marketing para colocarse en la brecha de la voz profética que denuncia los atropellos de los injustos y saqueadores de las riquezas de todos. Entendamos que con amor patrio, que con amor de Dios, podemos conseguir la tan anhelada paz, y entiendo esas palabras de nuestro salvador “amaos los unos a los otros como yo los he amado”, y que no necesitamos de balas, de guerras para alcanzar las metas de la paz, sino pregúntenle a Gandi.

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