martes, 11 de octubre de 2011

POBREZA Y AMERICA LATINA



Este es uno de los temas más palpables en América Latina. No cabe duda que es tan notorio que bastaría tomar al azar un pueblo, municipio o localidad de cualquier país latinoamericano (para simplificar mi visión de pobreza mundial) y sería el más sincero observador de esta problemática. Es que aunque escogiese barrios de familias adineradas, me voy a encontrar por sus calles algunos indigentes pidiendo limosna o recolectando basuras para encontrar en ellas algún material reciclaje (cartón, aluminio, hierro, etc.) para venderlo para medio comer en su humilde hogar.

Es verdaderamente triste tratar de entender el por qué de esta pobreza. Pero mas triste es darnos cuenta que el egoísmo y el problema egocéntrico del hombre es factor determinante para cultivar esta problemática. Es el pensamiento del hombre pensar “que lo mío es mío y nadie me lo quita”, como diría una canción popular del folclor colombiano. Cuando el hombre dijo por primera vez: “esta es mi propiedad”, comenzó por primera vez el gran problema de la explotación del hombre por el hombre, principio de las guerras y como ya sabemos la guerra produce pobreza.

Observando a mi América Latina encontramos un problema tan trascendental entre los pueblos de esta América: “La política”. Los pueblos de esta parte de la América presentan y han presentado durante siglos gobiernos corruptos. Es precisamente en esta palabra (corrupción) la base de la pobreza latinoamericana. En estos países los gobiernos han hecho una muy mala distribución de los recursos, donde el pobre se hace mas pobre y el rico se hace más rico.

La corrupción política, ha acabado los sueños de pueblos enteros y que en mucho de los casos la única manera de aplacar tal problemática es mediante el levantamiento armado. Es por ello que desde mediados del siglo pasado empieza el surgimiento de guerrillas en América latina, movimientos estudiantiles en la década del sesenta y setenta. Precisamente estos movimientos luchaban contra la pobreza de los pueblos, dirigiendo sus ataques a la raíz del mal “los gobiernos”. Por ello en esta América encontramos levantamientos armados contra gobiernos enteramente corruptos como el levantamiento de Fidel Castro en Cuba, derrocando a Batista, el levantamiento del Che Guevara en Bolivia, y sur América, y en el caso de Colombia M-19 y lo más extraño el levantamiento armado de militares, uno de los casos más sonados en Colombia es la dictadura de el General Rojas Pinilla, en 1953.

Hablando de la política, pues no todo termina en el párrafo anterior. Encontramos que tal pobreza presentada por la corrupción de los gobernantes es aprovechada por estos mismos políticos para sus campañas electorales. Les voy a citar una anécdota que viví en Soledad (municipio importante del departamento del Atlántico) “es interesante ver personas haciendo grandes filas en la puerta de la registraduria de soledad, buscando su cedula. Era interesante verlos y a la vez triste al analizar que el sol inclemente de este municipio, junto con sus lluvias eran soportadas por estas personas, ya que al reclamar su cédula se dirigían corriendo a donde cualquier político para que le dieran dinero o material para su casa por su voto”. Es alarmante esto, tales personas no entienden que al vender su conciencia atentan contra ellos mismos, al tener gobernantes corruptos habrá una mala distribución de los recursos esto es igual a pobreza.

La pobreza es muchas veces visto no como un flagelo, sino como medio para enriquecerse. He conocido entidades (ONG, estatales, etc.) que aprovechan la pobreza como medio para adinerarse, aumentar sus arcas, aún sacar dineros de otros gobiernos que tienen planes en contra de la pobreza mundial. Estas “entidades”, toman fotos aquí y allá y luego piden el bien necesaria “ayuda”, que llega para ellos, pero no para la gente que realmente lo necesita. Esto es miserable, es tener una conciencia petrificada, es aprovecharse del dolor ajeno.

Ahora bien, hay un problema reinante en mi país Colombia: “el desplazamiento forzoso”. Muchas familias han tenido que emigrar del campo a la ciudad a causa del conflicto armado que vive Colombia. Conflicto irracional entre 3 grupos, pues como triángulo de las Bermudas todo sueño o anhelo fructífero con olor a prospero desaparece entre el conflicto con ejercito, guerrilla y paramilitarismo.

Cruda realidad, pero es la de mi pobre país rico. Encontramos manadas de campesinos que llegan a la ciudad buscando un “mejor mañana”, un sofisma parecido al sueño americano de la década de los setenta y ochenta. Estos campesinos se encuentran con una ciudad hostil, algo así como una selva de cemento que los devora. El campesino acostumbrado a otros modus vivendis, a otra forma de pensamiento, encuentra en la ciudad solo hambre, miseria y desolación. Llega a esta selva con su familia encontrando en su razón las incipientes mieles de un sueño de libertad. Pero su realidad es otra. Fundan junto con otros desplazados barrios, llamados tugurios donde es visible la miseria que habría que ser hombre de corazón de piedra para no estremecernos con desgarrados imágenes que llegan ante nuestros ojos, y nos llegan preguntan a nuestra mente ¿Cuál es el futuro de estas familias, de estos niños? ¿Su educación cual será? Y otras preguntas sin limite saltan a nuestra mente saturada de tal cruda realidad.

Interesante sería reflexionar sobre la pobreza y que en nuestras iglesias se hablara menos, pero se hiciera más, por lo menos favorecidas comprendiendo el mensaje de Jesús hacia los pobres, viudas y los huérfanos. Practicando la praxis de Jesús. El accionar de nuestra fe.

Mi querida América se desangra, mi país, mi pobre país rico, porque Dios nos bendijo dándonos un país con tantos recursos naturales. Pero es desangrado por la corrupción de nuestros dirigentes, la explotación de potencias extranjeras que encuentran en nuestra América como hace más de 500 años una tierra para explotar. Es necesario que nuestra visión cambie, tengamos otro sentir y procurar preocuparse por presentar una línea de trabajo pedagógico en colegios, universidades y en comunidades de toda la América Latina y entender como dijo alguna vez un cantante español llamado Nino Bravo: “cuando Dios hizo el edén pensó en América”. Interiorizar que es nuestra, es rica, concientizarnos que si la voz de el pueblo es la voz de Dios (vox populi, vox Dei) está en nosotros el poder colocar mejores gobernantes que entiendan, que sientan en su interior el amor patrio, y que cada latino americano luche por un mejor mañana y expresar a gran voz aquello que fue expresado por Jesús en el padre nuestro “Venga a nosotros tu reino”

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