martes, 22 de octubre de 2013

AMÓS Y LAS RELACIONES COMERCIALES DE SU TIEMPO.

Amós tal vez es el libro más antiguo de la Biblia, escrito en el s.VIII a.c.,  alrededor del año 750

 a.c. Aunque es el tercero entre los profetas menores del Antiguo Testamento, sus palabras 

fueron las primeras en ser consignadas por escrito.

En este libro se encuentra registrada la elevada corrupción e injusticia de un sector de la sociedad, que explotaba al resto, sólo para satisfacer sus propios deseos de opulencia. Dentro de la investigación exegética del texto encontramos que ha sido uno de los libros o tal vez el libro más usado en lo referente a investigaciones que tienen que ver con explotación y opresión, pues para la hermenéutica, Amós ofrece la visión de un campesino que lucha contra las estructuras de un Estado opresor y sus mecanismos de operación.

Aspecto Socio-religioso.
La actividad profética de Amos se sitúa poco después de la victoria de Jeroboam II, rey de Israel contra los Arameos de Damasco, hacia finales de su reinado tal vez antes del año 750 a.c. Jeroboam II era una fuerte imagen militar, durante su reinado Israel llegó a la cumbre de su poderío. Este rey fue uno de los más progresistas, considerado el “salvador” de Israel (2 Reyes 14,27).

Los reinados de Jehú y Joacaz durante la última parte del s. IX habían resultado un desastre; con Joas la fortuna de Israel empezaba a retornar (2 Reyes 13,25). Estas victorias fueron facilitadas por el avance de Asiria, que obligó a Siria a retirar sus tropas del límite sudoeste y concentrarlas contra el poderoso enemigo del sudeste (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 383).

Cuando Adadnirari III (811-784) sube al poder en Asiria, empieza una serie de campañas de ofensiva hacia Damasco (Siria). Esta ciudad cae en el 802 a.c. y su rey Ben Hadad II es sometido a un tributo muy alto. Para entonces, tampoco Israel se libró del rey de Asiria, reyes como el de Tiro, Sidón, Edón entre otros cae bajo su dominio. Precisamente, existe una estela que nos cuenta como el rey Adadnirari cobró tributo a Joás (Yehoás) de Samaria(Bright, 2003, págs. 339-340). Sin embargo, el gran despliegue militar fue en gran manera para apoderarse de Damasco. En Israel el golpe no fue de igual magnitud.

Los sucesores de Adadnirari como lo fueron Salmanasar IV (783-774), Asurdán II (773-756) y Asurnirari V (755-746) no tuvieron la misma efectividad de Adadnirari. Apenas si lograron mantener los dominios del reino.

Asiria, encontró un nuevo enemigo, el reino de Urartu. Este reino aprovechó las divisiones internas en Asiria. Para el siglo VIII este reino que se había expandido hacia el este y el oeste, tenía un territorio igualado en tamaño al de Asiria. Las rivalidades internas habían prácticamente acabado el esplendor de la potencia militar Asiria. Por otra parte, Damasco (Siria), recuperado de la derrota propinada por los Asirios, estuvo ocupado en una batalla constante con Jamat, cuestión que le impidió mantener su dominio sobre Israel(Bright, 2003, pág. 340).

Jeroboam II recuperó el territorio que se había perdido, se añadió tierras en nuevas direcciones, hasta Damasco cayó (2Reyes 14, 23,29). Se le adjudican dos triunfos en Transjordania. Se cree que Jeroboam II ocupo territorios de Damasco y de Jamat, en 2 Reyes 14,28, menciona el dominio de Israel sobre Damasco y Jamat. Israel extendió su frontera norte como en los días de Salomón(Bright, 2003, págs. 341-342).  Estos triunfos se tradujeron en prosperidad comercial y en el desarrollo de nuevas tecnologías (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 383).

La prosperidad había traído un nuevo concepto económico, después de poseer una economía agrícola ahora empezaban a aprender lo referente al comercio, precisamente de manos de los cananeos, expertos en la materia (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 382). Este comercio se intensifica con Arabia, Fenicia, el Mar Rojo y las minas de cobre del Arabá, lo mismo que una floreciente industria textil(Schökel, 1987, pág. 952), garantizando a Israel un momento histórico de prosperidad económica, algunos autores consideran que igualable a los días de Salomón.

Se había formado debido a esta prosperidad una pirámide social opresora y exclusiva. Donde los ricos gozaban de derechos y el pobre sufría a causa de esta desigualdad social que se veía también reflejado  en la justicia, que estaba a favor de los ricos e influyentes personajes que hacían parte de la línea económicamente fuerte de la sociedad.

Judá e Israel habían prosperado grandemente y para ese entonces vivían en paz. La vida de los Israelitas se podía describir de la siguiente forma: Vivían en pequeñas ciudades y aldeas, en casas de una sola pieza aglomerada en las faldas de los cerros. El pozo se encontraba debajo de la ciudad y eran frecuentado por mujeres quienes llegaban a llenar sus tinajas del preciado liquido dos veces al día, en la mañana y la tarde. Los hombres se reunían en la entrada de la ciudad para hablar de los sucesos cotidianos y de importancia. Esta era la forma en que vivían estos hombres y mujeres que hacían parte del pueblo de Israel.

Siendo la religión de Israel la base de toda su estructura social y política encontramos algo realmente preocupante para alguien que entendía la Alianza del pueblo con Yahvé. En esta época de la historia de Israel el pueblo adoraba a Yahvé en los lugares altos, cosa que había sido tomada de la forma de adoración de los cananeos. El Baal o “señor” de cada región era adorado como el dador de la fertilidad, por lo tanto se le honraba con inmoralidad sexual. Yahvé pasaba a ser el señor Baal de una localidad y a heredar los templos del Baal de la región. Precisamente siendo  un pueblo agricultor tomó Yahvé forma del dios de la agricultura (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, págs. 382-383).

El dios del desierto, llegó a ser adorado por medio de las prostitutas “sagradas”, muy usuales en algunos ritos cananeos. La religión de Yahvé se convirtió en un culto a la naturaleza (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 383).

Estructura del texto y su mensaje socioeconómico.
El Yahvismo había perdido su pureza y estaba corriendo el riesgo de ser convertida en una religión pagana más de la región. Precisamente, la alianza original con Yahvé no permitía esta clase de abusos, no existía esta distinción de clases, la idea de un solo Dios hacia a los Israelitas vivir en un ambiente fraterno, con su hermano israelita.

Recordemos que uno de los puntos por la que aparecían los profetas, era precisamente cuando había un olvido de las leyes de Yahveh a favor del buen vivir del pueblo. Por lo tanto, denunciaba la tiranía y la injusticia en el nombre de Yahveh. Augusto Seubert comenta (Seubert, 1995, pág. 15): “los cuatro factores que favorecieron el comienzo del profetismo en Israel fueron:

1.     La decadencia del Yavismo debido al sincretismo.
2.     La formación del Estado.
3.     El desarrollo social y económico.
4.     La expansión político-militar de Asiria y poderes subsiguientes.”

Precisamente, cuando algún rey manipulaba al pueblo imponiéndo una nueva ley que era para su propio provecho o cuando la ley no beneficiaba al pobre y afligido, entonces los profetas se oponían porque veían que la ley superior de Dios no podía ser quebrantable, esa que garantizaba la armonía, la paz, la justicia, la que le garantizaba bienestar, al pobre, al huérfano, a la viuda y al extranjero.
Para muchos eruditos la estructura del contenido del libro de Amós es el siguiente:
1.     Oráculos contra las naciones (1,1-2,16)
A)    Encabezamiento (1,1-2)
B)    Oráculos de juicio contra las naciones vecinas (1,3-2,3)
a)    Aram (1,3-5)
b)    Filistea (1,6-8)
c)     Tiro (1,9-10)
d)    Edom (1, 11-12)
e)    Ammón (1, 13-15)
f)       Moab (2,1-3)

C)    Oráculo contra Judá (2, 4-5)
D)    Oráculo contra Israel (2, 6-16)

2.     Palabras y ayes por Israel (3, 1-6, 14)
A)    Primera palabra (3, 1-15)
B)    Segunda palabra (4, 1-13)
C)    Tercera palabra (5, 1-6)
D)    Primer ay (5,7.10-17)
E)    Segundo ay (5,18-27)
F)     Tercer ay (6,1-14)

3.     Visiones simbólicas (7, 1-9,15)
A)    Visión de las langostas (7, 1-3)
B)    Visión del fuego (7, 4-6)
C)    Visión de la plomada (7,7-9)
D)    Interludio histórico (7,10-17)
E)    Visión del canasto de fruta (8, 1-3)
F)     Contra la codicia (8, 4-14)
G)    Visión del altar (9, 1-6)
H)    Perspectiva mesiánica (9,7-15)

Amós nace en el sur en Tecoa en Judea. Esta población ha sido localizada a unos 15 kilómetros al sur de Jerusalén, a 900 kilómetros de altitud sobre el nivel del mar. Situada en una comarca escabrosa y desolada, es llamada como desierto de Tecoa. Lo interesante es que su actividad profética no se desarrolla en su tierra natal sino en el reino del norte(Brown, 1971, pág. 658).

Amos, profetizó en los días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel (Amós 1,1). Estos versículos, han sido anexados posteriormente por algún discípulo de Amós o algún otro editor posterior, para facilitar una información básica sobre la identidad del profeta.  El nombre de Amós se cree que es una contracción de Amasías (Yahvéh ha cargado). Otros consideran, que su nombre es un apodo de la palabra hebrea que significa “cargador”, muchos eruditos dicen que tal vez por cargar el peso de sus oráculos. Amós, traduce el término hebreo noqued como ro’eh (1,2; 3,12). En Ugaritico noqued se refiere a un cierto tipo de sacerdote o ministro del templo (Farmer, Armando, & Dungan, 2000).

Los oráculos vienen en nombre de Yahveh, lo que muestra que Dios es el que direcciona cada sentencia, cada frase, el ve al pobre y afligido y exige su justicia. Estos oráculos están elaborados en forma poética raras veces ha sido igualado por los demás profetas(Brown, 1971, pág. 656). En segundo lugar, todos los oráculos contienen la siguiente frase: “por tres delitos… y por el cuarto” con descripción de un solo delito. De esta forma el profeta, usa una figura literaria de su tiempo para indicar que los delitos políticos, sociales y económicos de quienes gobiernan las naciones desbordan la paciencia de Dios y por esta razón serán castigados(Jimenez & Milton, El Profeta Amos y Las Relaciones Comerciales, 2011). Sin embargo, muchos eruditos concuerdan de que estos oráculos no fueron pronunciados todos en un mismo tiempo sino fueron incorporaciones que se fueron dando en tiempos diversos (Farmer, Armando, & Dungan, 2000).  Por ello, el texto muestra un tipo de comercio exterior, que era precisamente un comercio pujante, estas relaciones daban a Israel la prosperidad que tenía.

 El capítulo 1 muestra unas naciones que se cree que eran, según algunos eruditos, naciones con las que Israel tenía esta serie de relaciones comerciales, este capítulo muestra estos juicio a ellas también, que junto a Israel participan de este sistema de comercio y de relaciones políticas(Jimenez & Milton, El Profeta Amos y Las Relaciones Comerciales, 2011). También muchos autores llegan a la conclusión que son juicios que revelan las exigencias morales a todas las naciones y no solo a Israel. Yahvé es soberano y todos aquellos que lo ofenden están sujetos a sus juicios(Brown, 1971, pág. 658).

El siglo VIII a.c. fue un periodo de gran crecimiento económico y político, de acumulación de la tierra en manos de poderoso (Jimenez, 2010). Este crecimiento se generó por la explotación a la que fue víctima el pueblo. La Justicia fue sobornada y el pobre quedó sin la protección del Estado, influenciados los que hacen cumplir las leyes por la elite gobernante para tal proceder (Amós 2,6; 5,7-10). Un buen número de autores opinan que el oráculo en contra de Judá fue escrito en una época posterior, tal vez cuando empezaron a circular las profecías de Amós en Judá, muchos opinan, que la razón es que el profeta siempre consideró a ambos reinos como una sola familia, una sola estructura, por lo tanto, se cuestiona esta división en los oráculos de los dos reinos.

La frase “al pobre por un par de zapatos” (2,6) hace referencia a una forma de sellar los negocios. La transferencia de una propiedad se ratificaba mediante una acción simbólica (Rut 4,7). Estas transacciones se sellaban cuando una de las partes se quitaba la sandalia y se la daba al otro, de esa manera se cedía el derecho de la propiedad sobre el comprador.

Ser pobre en esa época era cosa difícil de llevar. Una mujer recibía apoyo de su marido y de sus hijos pero la viuda, el huérfano y el extranjero pasaban gran necesidad de justicia. El hombre rico torcía la justicia con dinero. La justicia por lo tanto, perdía todo su poder, dejaba de ser esperanza para el pueblo pobre, convirtiéndose en herramienta y plataforma de abusos en una sociedad aparentemente de bienestar.

El pobre,  muchas veces se veía obligado a vender su tierra, en numerosas ocasiones recurrían a los prestamistas, hipotecaban sus propiedades, caían víctimas de los intereses excesivos, embargos,  pero también su propia persona o algún miembro de su familia debían servir como esclavos para pagar la deuda o  para obtener un poco de alimento. Las propiedades de estos pobres eran compradas por latifundistas quienes se adueñaban de la tierra comprándola a precios irrisorios o por eran obtenidas como forma para pagar una deuda; lo exageradamente injusto era que el campesino vendedor terminaba trabajando para el comprador, cultivando su propia tierra para beneficio del dueño actual (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 382). Por ellos los gobernantes, la elite vivía en la opulencia, malgastando dinero mientras que los pobres vivían siendo atentados en su vida, en su integridad.

Para Amós esta acumulación de la riqueza por parte de la elite explotando al pueblo, siendo las entidades de justicia eran crueles con el pobre. Amos sale en defensa de ellos es la voz de los sin voz, de aquellos que una y otra vez son explotados a razón de un sistema que oprime y que sólo ve al prójimo, al hermano como instrumento de producción desmedida sin misericordia. Dios no está de acuerdo, por eso sentencia a Israel  (2,13-16). En 2,13, donde igualmente el castigo de "Israel" está vinculado con un acontecimiento bélico promovido por el propio Yavéh. Dios promoverá la derrota del "Israel militar" descrito en 2,14-16 a través de un fenómeno de la naturaleza: un terremoto. De esta forma, el punto de conexión entre 2,9 y 2,13, y de esa manera entre la denuncia y el anuncio, es la referencia común a la guerra santa. Tal referente parece ser importante en el imaginario profético de Amós: el propio Yahvéh hará una “guerra” contra “Israel”.

En 2,10-12 tenemos una interpolación que, por su lenguaje peculiar, se origina muy probablemente en una redacción deuteronomista del libro de Amós.

El profeta atacó el exceso de lujos que poseía la elite, aprovechándose de los pobres, del resto de la población(4,1), que vivían tranquilamente viviendo en camas de marfil, comiendo manjares y bebiendo vino en cantidades (6,1; 6,4-6). Existía para ese tiempo un gran comercio de marfil de origen fenicio o damasceno, era común ver en Israel edificios con incrustaciones de marfil, tal como lo sugieren excavaciones hechas en Samaria. Se encontró  un espléndido sello de jaspe encontrado en Meguidó perteneciente a este periodo de la histórico que dice: “Semá, siervo de Jeroboam”(Bright, 2003, pág. 343).

Los Israelitas abandonaron la vida saludable y sencilla, viviendo una vida desenfrenada por el consumismo de los productos provenientes de las tierras de los cananeos y de las regiones con quienes Israel tenía comercio (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939). Amós critica sus mansiones de verano y la inmoralidad sexual, viéndolos como igual al padre e hijo (3,15; 2,7). Habíamos comentado con anterioridad  que la mención a este tipo de inmoralidad, tal vez haya sido un tipo de culto de origen cananeo, en la que se utilizaban en sus templos prostitutas “sagradas”.

En cuanto al tema religioso, Israel hacía prácticas no propias de su concepción Yahvista de protector, se practicaban cultos con una concepción pagana, propia de los cananeos. Muchos de los lugares de culto eran abiertamente paganos (Amós 5,26). Estos rituales garantizaban, la estabilidad económica y social del Israelita de la elite, apaciguando la ira del dios, en este caso Yahveh.

Como todo sistema excluyente y que oprime le gusta silenciar a todo aquel que se revela y denuncia este sistema que aparentemente garantiza prosperidad pero como hemos visto en el texto de Amós oprime al pueblo y abre la brecha desmedida entre ricos y pobres. Estos sistemas vuelven al rico más rico y al pobre más pobre, sistemas que compran hasta la justicia. Amós no se deja intimidar, reacciona, denuncia (7,10-17).

En relación con los capítulos 5-6, muchos autores ya han elaborado bloques para presentar lo referente al día de Yahvé, los ayes, denuncia a las injusticias, apelación y anuncio del desastre. 

Si se presta atención a los contenidos tratados en los tres conjuntos de textos (5,7-17; 5,18-27; 6,1-11) se percibe que enfocan ámbitos distintos de la vida del antiguo Israel. El primer bloque (5,7-17) tematiza cuestiones del área social y jurídica (jurisprudencia y relaciones de préstamos). El segundo (5,18-27) se refiere al ámbito religioso, y el tercero (6,1-11) enfoca la elite en la corte de Samaria.

La común, cotidiana y continua corrupción de la justicia (2,6b; 5,10-12; 8,4-6) trajo consigo el anuncio de un juicio divino también sobre los “ciudadanos normales”, que se sirven de la jurisprudencia popular, para enriquecimiento propio, cosa muy común en nuestros días. Solamente para este ámbito, la profecía expresa un reclamo positivo para que en la institución de la jurisprudencia popular, esto es en la “puerta” o “plaza pública” sea restituido el derecho (5,15): “¡Odien el mal y amen el bien: restablezcan la justicia en la puerta!”.  Aquí está la exigencia “positiva” por excelencia en la profecía de Amós. Los israelitas son llamados a re-construir las relaciones sociales basadas en la justicia y en el derecho (mishpat  / sedaqah).

Como campesino, boyero (Amós 7,14), viviendo en medio de los pobres, se dio cuenta de la infame explotación y corrupción a la que eran sometidos, sólo por la conservación de un sistema político económico que garantizaba a las clases elites de la sociedad seguir viviendo en la condición en que lo hacían (6, 4-6). Amós se fijó también como pisoteaban al pobre y le cobraban una parte de su cosecha (5,11), luego al mismo pobre le vendían los desechos de los granos (8,4-5). Obviamente se enriquecían porque explotaban la economía del pobre vendiéndoles ese mismo grano más caro, con medidas falsas y balanzas engañosas (8,5).

El capítulo 9 del libro de Amós nos lleva a considerar que Dios hará juicio sobre estos corruptos, estos hombres y mujeres que explotan al pobre (Amós 9,1-10). Para Amós la corrupción desmedida, la injusticia tendrá una intervención divina. Dios es soberano, todo lo gobierna y nada se escapa a su juicio (Amós 9, 5-6).

En los versículos 11-15 Dios restituirá a Israel,  es la invitación de Dios a nuevamente hacer nuevamente pacto con El.  Se renueva la paz en el campo, lejos de la injusticia que vive el campesino en los días de Amós (Amós 9,13). Dios comprende el sufrimiento del pobre, del campesino que ve como su tierra es expropiada, como su condición de libre cambia y se convierte en esclavo de su hermano israelita. Dios da esperanza al pobre campesino y lo invita a considerar que la justicia de Dios actúa, el es Dios liberador. Su justicia permanecerá para siempre (Amós 9,15).

Como ayer, nosotros estamos llamados a lo mismo a comprender que Amos nos lleva a comprender nuestra realidad y ver con ojos del profeta los acontecimientos que están sucediendo, como el modelo económico que fue presentado como el salvador de la humanidad, quien nos brindaría estabilidad, gozo y alegrías, hoy se nos ha convertido en un monstruo descontrolado que sólo oprime, trae pobreza, marginación, exclusión y trayendo en pocas palabras tristezas al pueblo pobre que en estos países latinoamericanos son la mayoría. Como ayer, hoy el sistema busca silenciar, Amós nos enseña que hay que denunciar aún sobre la amenaza de silenciar la voz profética, de aquel que denuncia injusticia.


 Amós nos inquieta a levantarnos y hablar en nombre de Yahvé a restaurar la justicia que como lo vemos hoy es injusta y sólo camina a razón del capital y en la dirección de aquel que lo tiene.  Sólo a través de una visión profética y de las luchas que como iglesias podemos hacer será posible escapar del juicio venidero anunciado. El buen futuro dependerá de nuestro accionar profético, en un mundo donde la individualidad prima sobre la colectividad. En un mundo donde el bien personal pesa sobre el bien común.

Bibliografía

Bright, J. (2003). Historia de Israel. Bilbao: Disclée de Brouwer.

Brown, R. (1971). Comentario Biblico San Jeronimo (Vol. I). Madrid: Ediciones Cristiandad.

Eiselen, F. C., Lewis, E., & Downey, D. G. (1939). Comentario Biblico de Abingdon (Vol. II). New York: The Abingdon Press.

Farmer, W., Armando, L., & Dungan, D. (2000). Comentario Biblico Internacional (Segunda ed.). Madrid: Verbo Divino.

Jimenez, A. (2010). Justicia y Misericordia una perspectiva biblico-teológica desde los profetas del siglo octavo para la construcción de una diaconía para la vida abundante. En M. Mejia (Ed.), Diaconía, Derechos Humanos y Desarrollo Integral (págs. 37-46). Barranquilla: Azul y Violeta Editores.

Schökel, L. A. (1987). Profetas. Comentario. (Segunda ed., Vol. II). Madrid, España: Ediciones Cristiandad.

Seubert, A. (1995). Como Entender El Mensaje de los Profetas (Cuarta ed.). Santa Fe de Bogotá: Paulina.

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