miércoles, 16 de octubre de 2013

Economía y Modelo Neoliberal


Durante la década del 90, el presidente Cesar Gaviria implanta un nuevo modelo económico[1]. Este modelo es conocido con el nombre de “Apertura Económica”. Significaba que nuestro país se abría al mundo, existiendo una fluidez de productos extranjeros especialmente de Estados Unidos. Esta apertura presentaba para nuestra economía tres tipos de reformas como señalaría el Dr. José Antonio Ocampo: “…el desmonte (matizado) del control de cambios, la eliminación de las normas que limitaban la inversión extranjera directa, y la apertura comercial (Ocampo, 2007, pág. 354)”. Durante este periodo, el Estado empezó a perder su capacidad de proteger la industria “criolla” ante la gran avalancha de productos extranjeros, que eran de mejor calidad, y algunos más económicos que los producidos por nuestra industria. Esto significó la quiebra de innumerables  empresas colombianas, otras fueron absorbidas por multinacionales extranjeras. Colombia se abrió al mundo tecnificado teniendo una economía e industria aún “artesanal”. Es decir, con poca tecnificación. Colombia, por lo tanto, se convirtió en una sociedad altamente consumista de las exigencias del mercado mundial.

Este modelo económico fue altamente cuestionado por los gremios económicos de la época, quienes observaron que no fueron tratados en cuenta para el desarrollo del mismo. Ciertamente el gobierno actúo precipitadamente, sin poseer una verdadera planeación del nuevo modelo económico.

La esencia misma de la Apertura era la competencia de nuestra industria en los mercados internacionales, la cual produciría la disminución de costos internos. Al aceptar la mayor eficiencia de productores externos esto induciría, según, a una mayor productividad de nuestra industria para competir con el mercado internacional (Lopez, 1992, pág. 86).

La Apertura buscaba como se ha dicho la eficiencia y mayor producción de nuestra empresa. Sin embargo,  hoy se sabe que el Estado fue más ineficiente que la industria. La tecnificación obligaba una mayor carga financiera en la industria colombiana, pues exigía a la industria “artesanal” a tecnificarse según los estándares internacionales de producción, y de calidad. Esto llevó al endeudamiento de la empresa colombiana, que sentía que era necesario hacer este sacrificio para salvar la empresa. Lo triste, es que tal inversión no era garantía para tener una empresa sólida y estable. La quiebra empresarial en Colombia fue inevitable[2].

Colombia se convirtió en un buen lugar de inversión extranjera y de rentabilidad. Nuestra nación empieza a tener mano de obra barata. Por lo tanto, las empresas extranjeras empezaron a invertir en Colombia. El Estado que había perdido el proteccionismo que poseía, no pudo controlar la avalancha de productos extranjeros que compitieron con los nuestros. Tales productos de estas multinacionales extranjeras poseen subsidios, lo que lo hacen más barato y obviamente, con toda la tecnificación de estas empresas, la calidad era superior. Difícilmente nuestra industria criolla pudo competir contra los monstruos extranjeros. Conclusión, llevo a la quiebra tal competencia nuestra industria. El Estado Colombiano fue flexible a las pretensiones de estas multinacionales.

Precisamente esta liberación de la inversión extranjera modificó la estructura de la propiedad privada de las empresas en nuestro país, y empezamos a perder empresas importantes, propias. Cabe decir, que uno de los puntos centrales de este modelo Neoliberal, devastador para nuestra economía fue precisamente el tema de la privatización de las empresas públicas o del Estado (Ahumada, 1998)[3], otra manera de empoderamiento de las multinacionales extranjeras en Colombia. En el año 2.005, 32 de las 100 empresas más grandes de nuestro país estaban en manos de extranjeros, frente a 54 en manos de grupos privados nacionales, y 14 estatales.

Esta privatización llevó al despido masivo de un gran número de trabajadores estatales, aumentando de esa manera el índice de desempleo para ese periodo. Podemos observar, que la intervención del modelo Neoliberal fue devastador para la empresa pública en Colombia. Como hemos visto, aunque en el mandato de Gaviria fue donde nuestro país se abrió al mundo con el tema de la Apertura Económica, habíamos visto indicios de este modelo a lo largo de las administraciones anteriores a Cesar Gaviria. Veamos: Entre 1.886 y 1.939 fueron creadas 35 empresas de orden nacional del estado. Es decir, existía un promedio de 7 empresas por década, en los años 40 el promedio se elevó a 18; en la década del 50 a 32 y en los 60 a 43. Empezó a presentarse una disminución de este promedio durante los 70 a 17 entidades. Lo interesante de estas empresas de la Nación., fue que permitieron el desarrollo de estructuras de control, que permitieron desarrollar una economía y una política de control que giraba en torno a la protección de capitales del Estado por parte de estos organismos de control estatales. En este periodo es donde vemos un crecimiento económico en nuestro país.

Durante la década del 90 plena y directa influencia del modelo Neoliberal en nuestro país, y basado en el cumplimiento de las pretensiones del BM y del FMI, empieza una masificación de la privatización, y por tanto el deterioro de la economía pública colombiana. Algunos autores, coinciden que la mayor participación económica del Estado en nuestro país, se gestó en el sector financiero, seguridad social, los servicios públicos, la minería y en menor proporción el sector del transporte. Hoy encontramos privatizado una parte de Ecopetrol e ISA, principales estandartes de las finanzas del Estado.  La gran mayoría de las empresas que tenían a cargo los servicios públicos de agua y luz en nuestro país, caso EPM de la ciudad de Barranquilla, por la Triple AAA, empresa española, la privatización de la administración de los aeropuertos. En materia de hidrocarburos: Cerrromatoso privatizado en 1.996; el Cerrejón Zona Central en 1.997 y Cerrejón Zona Norte (Carbocol) en 2.000 (Ocampo, 2007, págs. 399-400).
                                                                                         
El impacto del modelo  en Colombia ha sido devastador. Precisamente, este modelo económico que aparentemente traería prosperidad a nuestro país terminó con incrementar la pobreza y el desempleo. Es interesante observar cómo se asemeja las consecuencias del modelo neoliberal de hoy con las que vivió el pueblo de Israel en los días de Amós, el crecimiento económico que aparentemente traería prosperidad para todos no estaba garantizando una mejor vida para los pobres, por el contrario aumentaba la pobreza, porque al pobre se le explotaba con crueldad cobrándoles impuestos difíciles de pagar (Amós 2,8).

Con este modelo la miseria aumentaba en Israel, entre los pobres solo había desolación, el desempleo llegó a niveles elevados, el campesino como habíamos dicho perdía su tierra a causa de las deudas impagables, sus propiedades eran expropiadas,  su tierra pasaba a manos de los terratenientes prestamistas que se estaban desarrollando en aquella época en Israel,  no tenía nada que hacer, el pueblo era en su gran mayoría campesino (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 382), al no tener tierras para cultivar y ver como el hambre azotaba su casa,  solo le quedaba venderse como esclavo. Esto estaba sucediendo en los tiempos de Amós por causa de una economía deshumanizante, que no ve al pobre como mi prójimo, como mi hermano.

Desde la década del 90 se inicia de forma masiva una desigualdad sustancial de las clases sociales, y un incremento de la pobreza en Colombia. José Ocampo señala (Ocampo, 2007, pág. 407): “La caída en la tasa de ocupación a escala nacional, entre  1.991-1997 estuvo asociada a la fuerte caída de la generación de empleo en los sectores agrícolas y manufacturero, producto de las dificultades que experimentaron estos sectores durante los inicios de la apertura económica”[4]. Consuelo Ahumada ilustra esta desigualdad entre los años 1.994-1.998 que fueron los más movidos con el tema de la privatización con la siguiente estadística: “El 53.6 % de la población colombiana vive por debajo de los niveles de la pobreza; más de la mitad de ella no tiene acceso a agua potable, y casi un 65% carece de alcantarillado. Alrededor de la mitad de la población urbana y rural no cuenta con seguridad social. El 19% de los colombianos  jamás recibe atención médica” (Ahumada, 1998, pág. 17).

 Durante la implantación hubo una elevación del índice de desempleo, el gobierno lo adjudico al amolde del modelo económico en nuestra economía. Sin embargo, en el 2.005 el desempleo fue mayor que en 1.997. Se disparó a un alarmante 58.9%, siendo menor que el presentado en el 2.001 que fue del 61.3% (Ocampo, 2007, págs. 408-409). La crisis económica en nuestro país fue notoria el modelo salvador no sirvió, deterioró la sociedad. El robo y el secuestro se masificaron y el área urbana se convirtió en una verdadera selva de cemento.

El modelo neoliberal en Colombia cambió la tendencia ascendente de un movimiento social, que surge precisamente del mover económico. Este movimiento garantiza que los derechos de los trabajadores se cumplan en medio de una tendencia poco amable con él. Sin embargo, al mirar la realidad sindical en nuestro país encontramos que el mismo movimiento Neoliberal procura anular tal grupo social. Hoy en los sectores privados son casi inexistentes los sindicatos. Prácticamente el sindicalismo en Colombia subsiste en el sector público. Los datos de los censos sindicales descendieron entre 1.984 y 1.990 de 1.051.000 a fines de los ochenta a 873.000 en 1.984 y 890.000 en 1.990. (Ocampo, 2007, pág. 413)

En el área rural colombiana el panorama no es alentador. Cabe decir que Colombia tuvo un proceso bastante interesante con el tema del proteccionismo agrario. En nuestro país hubo una transición de cambio de modelo agrario antes de 1.944, el campo manejaba un modelo hacienda, capitalistas agrarios (terratenientes) manejaban el comercio rural, agrario. Después de 1.944 el Congreso Nacional expide el primer plan quinquenal agrícola, que le abrió las puertas al Estado como Capitalista Agrario y proteccionista de él. Esto llevó a que en 1.947 se creara el Ministerio de Agricultura que a la final terminó con beneficiar a los empresarios privados (Fals Borda, 1982, pág. 105).

El Agro incorporó tecnologías avanzadas en busca de la industrialización del campo en aras de buscar competir mundialmente. Sin embargo, esta práctica conocida como “la revolución verde (Fals Borda, 1982, pág. 106)” llevó al desempleo masivo. La alta tecnificación del Agro llevó al desplazamiento de la mano de obra. La máquina sustituyó al hombre, al campesino pobre, lo marginó. El Agro colombiano incorporó modelos de explotación. Muchas empresas menores agrícolas sucumben ante la gran avalancha de multinacionales, que manejan productos del campo. Este campesino no tiene otra cosa que ir hacia las grandes ciudades buscando el porvenir de su familia. Esto sin hablar del desplazamiento forzado, que incrementa la tenencia de la tierra de unos pocos, pero es tela de otro tema.




El modelo Neoliberal en el área rural  en Colombia mostró una vez más, como en el área urbana, la desigualdad en la distribución de la riqueza se vio. Fals Borda señala: “… se ha observado casos en que los rendimientos por hectárea han aumentado 10 veces por encima de los tradicionales, sin que esto haya significado ningún mejoramiento en la distribución del producto o de la riqueza resultante (Fals Borda, 1982, pág. 106)”.

Durante la administración de Carlos Lleras Restrepo (1.966-70), se intentó liderar un proyecto de mejora agraria. Precisamente ya la globalización, y el modelo neoliberal que empezaba a caminar en nuestro país estaban haciendo estragos en el campesinado, quienes eran víctimas de la violencia causada por los organismos del Estado, y grupos al margen de la ley. Lleras consideró la necesidad de emprender una reforma agraria integral, combinó la distribución de la tierra con el crédito, la asistencia técnica y la construcción de distritos de riego, con el fin de reducir las graves  presiones socioeconómicas en las zonas rurales del país y procurar mantener el mayor nivel poblacional en el campo, en un momento donde esta violencia desplazaba al campesinado a las grandes ciudades (Ocampo, 2007, pág. 332).



[1] Muchos consideran que fue en este gobierno donde el Neoliberalismo se implantó de forma plena en nuestro país.
[2]López Caballero Juan Manuel comenta: “La apertura es sobre la base de la mayor eficiencia y productividad: ¿a quién se le ocurre entrar en competencia de productividad?, ¿a quién se le ocurre entrar en competencia de productividad sin tener siquiera indicadores para medirla, registros para controlarla y mucho menos instrumentos para incentivarla?
[3] Consuelo Ahumada comenta sobre los inicios de esta privatización: “…en diciembre de 1.992 el gobierno de Gaviria decretó una importante reforma administrativa que reestructuró, fusiono y/o suprimió diversas instituciones oficiales. Con sus 62 decretos, la reforma estuvo orientada en primer término a debilitar el papel económico del Estado, y a allanar el camino para la privatización de las empresas públicas”.
[4] Lo verdaderamente curioso es que el modelo económico que se empezó a desarrollar en Colombia desde 1.991 aumentaría el índice de personas empleadas, y el fortalecimiento de la industria. Sin embargo, la realidad fue que una cosa era la teoría porque en la práctica fue nefasto para la sociedad trabajadora colombiana y obviamente la industria colombiana se vio grandemente afectada.

BIBLIOGRAFÍA.
Ahumada, C. (1998). El Modelo Neoliberal y su Impacto en la Sociedad Colombiana. Bogotá: El Ancora.

Eiselen, F. C., Lewis, E., & Downey, D. G. (1939). Comentario Biblico de Abingdon (Vol. II). New York: The Abingdon Press.

Fals Borda, O. (1982). Historia de La Cuestión Agraria en Colombia. Bogotá: Carlos Valencia Editores.

Lopez, J. M. (1992). Critica al Modelo Neoliberal. Bogotá: Oveja Negra.

Ocampo, J. A. (2007). Historia Económica de Colombia (Tercera ed.). Bogotá: Planeta.

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