Durante la década
del 90, el presidente Cesar Gaviria implanta un nuevo modelo económico[1].
Este modelo es conocido con el nombre de “Apertura Económica”. Significaba que
nuestro país se abría al mundo, existiendo una fluidez de productos extranjeros
especialmente de Estados Unidos. Esta apertura presentaba para nuestra economía
tres tipos de reformas como señalaría el Dr. José Antonio Ocampo: “…el desmonte
(matizado) del control de cambios, la eliminación de las normas que limitaban
la inversión extranjera directa, y la apertura comercial (Ocampo, 2007, pág. 354)”. Durante este periodo, el Estado empezó a perder su
capacidad de proteger la industria “criolla” ante la gran avalancha de
productos extranjeros, que eran de mejor calidad, y algunos más económicos que
los producidos por nuestra industria. Esto significó la quiebra de innumerables empresas colombianas, otras fueron absorbidas
por multinacionales extranjeras. Colombia se abrió al mundo tecnificado
teniendo una economía e industria aún “artesanal”. Es decir, con poca
tecnificación. Colombia, por lo tanto, se convirtió en una sociedad altamente
consumista de las exigencias del mercado mundial.
Este modelo
económico fue altamente cuestionado por los gremios económicos de la época,
quienes observaron que no fueron tratados en cuenta para el desarrollo del
mismo. Ciertamente el gobierno actúo precipitadamente, sin poseer una verdadera
planeación del nuevo modelo económico.
La esencia misma
de la Apertura era la competencia de nuestra industria en los mercados
internacionales, la cual produciría la disminución de costos internos. Al
aceptar la mayor eficiencia de productores externos esto induciría, según, a
una mayor productividad de nuestra industria para competir con el mercado internacional (Lopez, 1992, pág. 86).
La Apertura
buscaba como se ha dicho la eficiencia y mayor producción de nuestra empresa.
Sin embargo, hoy se sabe que el Estado
fue más ineficiente que la industria. La tecnificación obligaba una mayor carga
financiera en la industria colombiana, pues exigía a la industria “artesanal” a
tecnificarse según los estándares internacionales de producción, y de calidad.
Esto llevó al endeudamiento de la empresa colombiana, que sentía que era
necesario hacer este sacrificio para salvar la empresa. Lo triste, es que tal
inversión no era garantía para tener una empresa sólida y estable. La quiebra
empresarial en Colombia fue inevitable[2].
Colombia se
convirtió en un buen lugar de inversión extranjera y de rentabilidad. Nuestra
nación empieza a tener mano de obra barata. Por lo tanto, las empresas
extranjeras empezaron a invertir en Colombia. El Estado que había perdido el
proteccionismo que poseía, no pudo controlar la avalancha de productos
extranjeros que compitieron con los nuestros. Tales productos de estas
multinacionales extranjeras poseen subsidios, lo que lo hacen más barato y
obviamente, con toda la tecnificación de estas empresas, la calidad era
superior. Difícilmente nuestra industria criolla pudo competir contra los
monstruos extranjeros. Conclusión, llevo a la quiebra tal competencia nuestra
industria. El Estado Colombiano fue flexible a las pretensiones de estas
multinacionales.
Precisamente esta
liberación de la inversión extranjera modificó la estructura de la propiedad
privada de las empresas en nuestro país, y empezamos a perder empresas
importantes, propias. Cabe decir, que uno de los puntos centrales de este
modelo Neoliberal, devastador para nuestra economía fue precisamente el tema de
la privatización de las empresas públicas o del Estado (Ahumada, 1998)[3], otra manera de
empoderamiento de las multinacionales extranjeras en Colombia. En el año 2.005,
32 de las 100 empresas más grandes de nuestro país estaban en manos de
extranjeros, frente a 54 en manos de grupos privados nacionales, y 14
estatales.
Esta privatización
llevó al despido masivo de un gran número de trabajadores estatales, aumentando
de esa manera el índice de desempleo para ese periodo. Podemos observar, que la
intervención del modelo Neoliberal fue devastador para la empresa pública en
Colombia. Como hemos visto, aunque en el mandato de Gaviria fue donde nuestro
país se abrió al mundo con el tema de la Apertura Económica, habíamos visto
indicios de este modelo a lo largo de las administraciones anteriores a Cesar
Gaviria. Veamos: Entre 1.886 y 1.939 fueron creadas 35 empresas de orden
nacional del estado. Es decir, existía un promedio de 7 empresas por década, en
los años 40 el promedio se elevó a 18; en la década del 50 a 32 y en los 60 a 43. Empezó a presentarse
una disminución de este promedio durante los 70 a 17 entidades. Lo
interesante de estas empresas de la Nación., fue que permitieron el desarrollo
de estructuras de control, que permitieron desarrollar una economía y una
política de control que giraba en torno a la protección de capitales del Estado
por parte de estos organismos de control estatales. En este periodo es donde
vemos un crecimiento económico en nuestro país.
Durante la década
del 90 plena y directa influencia del modelo Neoliberal en nuestro país, y
basado en el cumplimiento de las pretensiones del BM y del FMI, empieza una
masificación de la privatización, y por tanto el deterioro de la economía
pública colombiana. Algunos autores, coinciden que la mayor participación
económica del Estado en nuestro país, se gestó en el sector financiero,
seguridad social, los servicios públicos, la minería y en menor proporción el
sector del transporte. Hoy encontramos
privatizado una parte de Ecopetrol e ISA, principales estandartes de las
finanzas del Estado. La gran mayoría de
las empresas que tenían a cargo los servicios públicos de agua y luz en nuestro
país, caso EPM de la ciudad de Barranquilla, por la Triple AAA, empresa
española, la privatización de la administración de los aeropuertos. En materia
de hidrocarburos: Cerrromatoso privatizado en 1.996; el Cerrejón Zona Central
en 1.997 y Cerrejón Zona Norte (Carbocol) en 2.000 (Ocampo,
2007, págs. 399-400).
El impacto del
modelo en Colombia ha sido devastador.
Precisamente, este modelo económico que aparentemente traería prosperidad a
nuestro país terminó con incrementar la pobreza y el desempleo. Es interesante
observar cómo se asemeja las consecuencias del modelo neoliberal de hoy con las
que vivió el pueblo de Israel en los días de Amós, el crecimiento económico que
aparentemente traería prosperidad para todos no estaba garantizando una mejor
vida para los pobres, por el contrario aumentaba la pobreza, porque al pobre se
le explotaba con crueldad cobrándoles impuestos difíciles de pagar (Amós 2,8).
Con este modelo la
miseria aumentaba en Israel, entre los pobres solo había desolación, el
desempleo llegó a niveles elevados, el campesino como habíamos dicho perdía su
tierra a causa de las deudas impagables, sus propiedades eran expropiadas, su tierra pasaba a manos de los
terratenientes prestamistas que se estaban desarrollando en aquella época en
Israel, no tenía nada que hacer, el
pueblo era en su gran mayoría campesino (Eiselen,
Lewis, & Downey, 1939, pág. 382), al no tener tierras para cultivar
y ver como el hambre azotaba su casa,
solo le quedaba venderse como esclavo. Esto estaba sucediendo en los
tiempos de Amós por causa de una economía deshumanizante, que no ve al pobre
como mi prójimo, como mi hermano.
Desde la década
del 90 se inicia de forma masiva una desigualdad sustancial de las clases
sociales, y un incremento de la pobreza en Colombia. José Ocampo señala (Ocampo, 2007, pág. 407): “La caída en la tasa de ocupación a escala nacional,
entre 1.991-1997 estuvo asociada a la
fuerte caída de la generación de empleo en los sectores agrícolas y
manufacturero, producto de las dificultades que experimentaron estos sectores
durante los inicios de la apertura económica”[4].
Consuelo Ahumada ilustra esta desigualdad entre los años 1.994-1.998 que fueron
los más movidos con el tema de la privatización con la siguiente estadística:
“El 53.6 % de la población colombiana vive por debajo de los niveles de la
pobreza; más de la mitad de ella no tiene acceso a agua potable, y casi un 65%
carece de alcantarillado. Alrededor de la mitad de la población urbana y rural
no cuenta con seguridad social. El 19% de los colombianos jamás recibe atención médica” (Ahumada, 1998, pág. 17).
Durante la implantación hubo una elevación del
índice de desempleo, el gobierno lo adjudico al amolde del modelo económico en
nuestra economía. Sin embargo, en el 2.005 el desempleo fue mayor que en 1.997.
Se disparó a un alarmante 58.9%, siendo menor que el presentado en el 2.001 que
fue del 61.3% (Ocampo, 2007, págs. 408-409). La crisis
económica en nuestro país fue notoria el modelo salvador no sirvió, deterioró
la sociedad. El robo y el secuestro se masificaron y el área urbana se
convirtió en una verdadera selva de cemento.
El modelo
neoliberal en Colombia cambió la tendencia ascendente de un movimiento social,
que surge precisamente del mover económico. Este movimiento garantiza que los
derechos de los trabajadores se cumplan en medio de una tendencia poco amable
con él. Sin embargo, al mirar la realidad sindical en nuestro país encontramos
que el mismo movimiento Neoliberal procura anular tal grupo social. Hoy en los
sectores privados son casi inexistentes los sindicatos. Prácticamente el
sindicalismo en Colombia subsiste en el sector público. Los datos de los censos
sindicales descendieron entre 1.984 y 1.990 de 1.051.000 a fines de
los ochenta a 873.000 en 1.984 y 890.000 en 1.990. (Ocampo,
2007, pág. 413)
En el área rural
colombiana el panorama no es alentador. Cabe decir que Colombia tuvo un proceso
bastante interesante con el tema del proteccionismo agrario. En nuestro país
hubo una transición de cambio de modelo agrario antes de 1.944, el campo
manejaba un modelo hacienda, capitalistas agrarios (terratenientes) manejaban
el comercio rural, agrario. Después de 1.944 el Congreso Nacional expide el
primer plan quinquenal agrícola, que le abrió las puertas al Estado como
Capitalista Agrario y proteccionista de él. Esto llevó a que en 1.947 se creara
el Ministerio de Agricultura que a la final terminó con beneficiar a los
empresarios privados (Fals Borda, 1982, pág. 105).
El Agro incorporó
tecnologías avanzadas en busca de la industrialización del campo en aras de
buscar competir mundialmente. Sin embargo, esta práctica conocida como “la
revolución verde (Fals Borda, 1982, pág. 106)” llevó al desempleo masivo.
La alta tecnificación del Agro llevó al desplazamiento de la mano de obra. La
máquina sustituyó al hombre, al campesino pobre, lo marginó. El Agro colombiano
incorporó modelos de explotación. Muchas empresas menores agrícolas sucumben
ante la gran avalancha de multinacionales, que manejan productos del campo.
Este campesino no tiene otra cosa que ir hacia las grandes ciudades buscando el
porvenir de su familia. Esto sin hablar del desplazamiento forzado, que
incrementa la tenencia de la tierra de unos pocos, pero es tela de otro tema.
El modelo
Neoliberal en el área rural en Colombia
mostró una vez más, como en el área urbana, la desigualdad en la distribución
de la riqueza se vio. Fals Borda señala: “… se ha observado casos en que los
rendimientos por hectárea han aumentado 10 veces por encima de los
tradicionales, sin que esto haya significado ningún mejoramiento en la
distribución del producto o de la riqueza resultante (Fals
Borda, 1982, pág. 106)”.
Durante la
administración de Carlos Lleras Restrepo (1.966-70), se intentó liderar un
proyecto de mejora agraria. Precisamente ya la globalización, y el modelo
neoliberal que empezaba a caminar en nuestro país estaban haciendo estragos en
el campesinado, quienes eran víctimas de la violencia causada por los
organismos del Estado, y grupos al margen de la ley. Lleras consideró la
necesidad de emprender una reforma agraria integral, combinó la distribución de
la tierra con el crédito, la asistencia técnica y la construcción de distritos
de riego, con el fin de reducir las graves
presiones socioeconómicas en las zonas rurales del país y procurar
mantener el mayor nivel poblacional en el campo, en un momento donde esta
violencia desplazaba al campesinado a las grandes ciudades (Ocampo, 2007, pág. 332).
[1]
Muchos consideran que fue en este gobierno donde el Neoliberalismo se implantó
de forma plena en nuestro país.
[2]López Caballero Juan Manuel comenta: “La
apertura es sobre la base de la mayor eficiencia y productividad: ¿a quién se
le ocurre entrar en competencia de productividad?, ¿a quién se le ocurre entrar
en competencia de productividad sin tener siquiera indicadores para medirla,
registros para controlarla y mucho menos instrumentos para incentivarla?
[3] Consuelo Ahumada comenta sobre los inicios de
esta privatización: “…en diciembre de 1.992 el gobierno de Gaviria decretó una
importante reforma administrativa que reestructuró, fusiono y/o suprimió
diversas instituciones oficiales. Con sus 62 decretos, la reforma estuvo
orientada en primer término a debilitar el papel económico del Estado, y a
allanar el camino para la privatización de las empresas públicas”.
[4] Lo verdaderamente curioso
es que el modelo económico que se empezó a desarrollar en Colombia desde 1.991
aumentaría el índice de personas empleadas, y el fortalecimiento de la
industria. Sin embargo, la realidad fue que una cosa era la teoría porque en la
práctica fue nefasto para la sociedad trabajadora colombiana y obviamente la
industria colombiana se vio grandemente afectada.
BIBLIOGRAFÍA.
Ahumada, C. (1998). El
Modelo Neoliberal y su Impacto en la Sociedad Colombiana. Bogotá: El
Ancora.
Eiselen, F. C., Lewis, E.,
& Downey, D. G. (1939). Comentario Biblico de Abingdon (Vol. II). New
York: The Abingdon Press.
Fals Borda, O. (1982). Historia
de La Cuestión Agraria en Colombia. Bogotá: Carlos Valencia Editores.
Lopez, J. M. (1992). Critica
al Modelo Neoliberal. Bogotá: Oveja Negra.
Ocampo, J. A. (2007). Historia
Económica de Colombia (Tercera ed.). Bogotá: Planeta.


No hay comentarios:
Publicar un comentario