El tema del Agro es oscuro en cuanto al tema del TLC,
uno de los tres pilares para la firma del TLC es precisamente la negativa por
parte del Estado de subsidiar su Agro (Robledo,
2004, pág. 14). El TLC fue firmado y
comenzó en vigencia en mayo de 2012.
Una de las características del TLC, es el
enriquecimiento excesivo de las multinacionales extranjeras. Precisamente, para
un inversionista extranjero, es mucho más rentable invertir en cualquier ciudad
colombiana que en New York, o París o Madrid. Jorge Robledo y otros autores afirman,
que existen una serie de razones por las que invertir en nuestro país, resulta
tan atractivo. Sintetizando sus comentarios podemos considerar: En primer lugar
hay que venderle la propiedad nacional más barata, sean materias primas mineras
o empresas de servicios públicos domiciliarios. En segundo lugar, es necesario
ponerle impuestos bajos o inexistentes; y deseo hacer hincapié en este aspecto.
La última reforma tributaria (aunque todas son idénticas) se empecinó en
bajarles la renta a monopolios y transnacionales, y subirles el IVA y otros
impuestos a los salarios e incluso a las pensiones. En tercer lugar, debe
ofrecérseles, a como dé lugar, mano de obra barata, extremadamente barata.
Resulta curioso observar como los gobiernos
latinoamericanos se empeñan en invertir en la educación técnica, la razón es
preparar esos nuevos esclavos que actuarán en la nueva dinámica del mercado
globalizado. Estas instituciones terminan siendo la tabla de salvación de los
menos favorecidos y el gobierno como el garante de ese “gran bien social”,
aparece como ese gran benefactor de los pobres.
Es curioso también que en la educación superior existan todas las trabas
para que el pueblo pobre se eduque, salga de ese sueño que tiene al pueblo
oprimido y despierte como diría Paulo Freire, se concientice (Freire, 1970). Lo que finalmente se termina dando con estas
instituciones estatales es ofrecer dentro de la competencia universal para
atraer los capitales, e imán fundamental, mano de obra barata y calificada.
Barata en pensiones, salarios, salud y largas jornadas laborales, pues a quien
no trabaje “duro” y barato lo acusan de no tener sentido de pertenencia con la
empresa, y entonces es despedido. Esta forma de aprovecharse del trabajador es
el resultado precisamente la filosofía del neoliberal. El trabajador es visto
como máquina de producción, de hacer dinero y se deshumaniza, deja de ser
sujeto para convertirse en objeto, un número más dentro de una sociedad de
consumo.
Observando las
adhesiones de nuestro país a las organizaciones de comercio, se empieza a
oscurecer el panorama económico para nuestro país. Cuando Colombia se adhirió a
la OMC (Organización Mundial del Comercio) en 1.995, ente que resulta ser un
tentáculo más del BM y del FMI. Esta organización del Comercio, profundizó su
accionar prohibiéndonos, el uso de requisitos exigidos a los inversionistas
extranjeros relacionados con el comercio (requisitos de ensamble y de
exportaciones, en particular), y de ayudas o subsidios por parte de nuestros
compradores a nuestros productos exportados, porque según la organización los países de renta media
como Colombia, no son merecedores de tales beneficios (Ocampo,
2007, pág. 357). Como vemos estos
tratados nunca son parejos, siempre benefician a los más poderosos, e
interrumpe el crecimiento comercial quien ve amenazada su propia industria ante
tal tsunami de productos extranjeros con precios y muchas veces calidad difícil
de competir.
Dios se identifica
con los esclavos, condena a sus opresores lo vemos a lo largo del Antiguo
Testamento. Dios libera a su pueblo, Dios promete una vida económica diferente.
Al observar el daño que hacen estos
tratados a los pobres, uno se pregunta ¿cómo puede ser el hombre tan tirano con
su propio hermano?.
El TLC es una trampa
para estos países latinoamericanos, nos lleva al deterioro de la industria, al
aumento del desempleo y por ende al de la pobreza. Amós nos inquieta porque las balanzas están
falseadas, tienen trampa, los tratados nos son parejos (Am 8, 4-5). Bajo esta perspectiva descrita hay que
recordar el significado de los libros de la ley. La ley fue un don basado en la
gracia de la liberación, para administrar, planificar y proteger la vida de la
comunidad. Esta economía procuraba eliminar la pobreza (Deuteronomio 15, 4-5).
Las leyes del año sabático y del jubileo proveyeron medios para rectificar
desigualdades y asegurar para todo el acceso a los medios esenciales para la
vida(Kinsler, 1994, pág. 21)
. Específicamente se enseñó como cancelar deudas, eliminar
la esclavitud, y asegurar el acceso de la tierra.
Observando los paros
campesinos que se dieron en nuestro país, se llega a la conclusión, que nos
encontramos ante una dinámica de muerte. El campesino acostumbrado a la vida, a
generar alimento, sostenibilidad, que multiplica los panes y los peces, lucha
contra este espíritu de muerte, de pobreza, de exclusión, llamado TLC.
Despertemos, y concienticémonos.
Bibliografía
Kinsler, R. (1994). Jubileo
o muerte hoy en America Latina. Guatemala: SAL.
Ocampo, J. A. (2007). Historia
Económica de Colombia (Tercera ed.). Bogotá: Planeta.
Robledo, J. E. (2004). Por
Qué Decirles No Al ALCA y al TLC.Bogotá: TR.



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