Amós tal vez es el libro más
antiguo de la Biblia,
escrito en el s.VIII a.c., alrededor del
año 750
a.c.
Aunque es el tercero entre los profetas menores del Antiguo Testamento, sus
palabras
fueron las primeras en ser consignadas por escrito.
En este libro se
encuentra registrada la elevada corrupción e injusticia de un sector de la
sociedad, que explotaba al resto, sólo para satisfacer sus propios deseos de
opulencia. Dentro de la investigación exegética del texto encontramos que ha
sido uno de los libros o tal vez el libro más usado en lo referente a
investigaciones que tienen que ver con explotación y opresión, pues para la
hermenéutica, Amós ofrece la visión de un campesino que lucha contra las
estructuras de un Estado opresor y sus mecanismos de operación.
Aspecto Socio-religioso.
La actividad profética de Amos se sitúa poco después de la victoria de
Jeroboam II, rey de Israel contra los Arameos de Damasco, hacia finales de su
reinado tal vez antes del año 750 a.c. Jeroboam II
era una fuerte imagen militar, durante su reinado Israel llegó a la cumbre de
su poderío. Este rey fue uno de los más progresistas, considerado el “salvador”
de Israel (2 Reyes 14,27).
Los reinados de Jehú y Joacaz durante la última parte del s. IX habían
resultado un desastre; con Joas la fortuna de Israel empezaba a retornar (2
Reyes 13,25). Estas victorias fueron facilitadas por el avance de Asiria, que
obligó a Siria a retirar sus tropas del límite sudoeste y concentrarlas contra
el poderoso enemigo del sudeste (Eiselen, Lewis,
& Downey, 1939, pág. 383).
Cuando
Adadnirari III (811-784) sube al poder en Asiria, empieza una serie de campañas
de ofensiva hacia Damasco (Siria). Esta ciudad cae en el 802 a.c. y su rey Ben Hadad
II es sometido a un tributo muy alto. Para entonces, tampoco Israel se libró
del rey de Asiria, reyes como el de Tiro, Sidón, Edón entre otros cae bajo su
dominio. Precisamente, existe una estela que nos cuenta como el rey Adadnirari
cobró tributo a Joás (Yehoás) de Samaria(Bright,
2003, págs. 339-340). Sin embargo, el gran despliegue militar fue en gran
manera para apoderarse de Damasco. En Israel el golpe no fue de igual magnitud.
Los
sucesores de Adadnirari como lo fueron Salmanasar IV (783-774), Asurdán II (773-756)
y Asurnirari V (755-746) no tuvieron la misma efectividad de Adadnirari. Apenas
si lograron mantener los dominios del reino.
Asiria,
encontró un nuevo enemigo, el reino de Urartu. Este reino aprovechó las
divisiones internas en Asiria. Para el siglo VIII este reino que se había
expandido hacia el este y el oeste, tenía un territorio igualado en tamaño al
de Asiria. Las rivalidades internas habían prácticamente acabado el esplendor
de la potencia militar Asiria. Por otra parte, Damasco (Siria), recuperado de
la derrota propinada por los Asirios, estuvo ocupado en una batalla constante
con Jamat, cuestión que le impidió mantener su dominio sobre Israel(Bright, 2003, pág. 340).
Jeroboam II recuperó el territorio que se había perdido, se añadió
tierras en nuevas direcciones, hasta Damasco cayó (2Reyes 14, 23,29). Se le
adjudican dos triunfos en Transjordania. Se cree que Jeroboam II ocupo
territorios de Damasco y de Jamat, en 2 Reyes 14,28, menciona el dominio de
Israel sobre Damasco y Jamat. Israel extendió su frontera norte como en los
días de Salomón(Bright, 2003, págs. 341-342). Estos triunfos se tradujeron en prosperidad
comercial y en el desarrollo de nuevas tecnologías (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 383).
La prosperidad
había traído un nuevo concepto económico, después de poseer una economía
agrícola ahora empezaban a aprender lo referente al comercio, precisamente de
manos de los cananeos, expertos en la materia (Eiselen, Lewis, & Downey,
1939, pág. 382). Este comercio se intensifica con Arabia, Fenicia, el Mar Rojo
y las minas de cobre del Arabá, lo mismo que una floreciente industria textil(Schökel, 1987, pág. 952), garantizando a Israel un
momento histórico de prosperidad económica, algunos autores consideran que
igualable a los días de Salomón.
Se había formado debido a esta prosperidad una pirámide social opresora
y exclusiva. Donde los ricos gozaban de derechos y el pobre sufría a causa de
esta desigualdad social que se veía también reflejado en la justicia, que estaba a favor de los
ricos e influyentes personajes que hacían parte de la línea económicamente
fuerte de la sociedad.
Judá e Israel habían prosperado grandemente y para ese entonces vivían
en paz. La vida de los Israelitas se podía describir de la siguiente forma:
Vivían en pequeñas ciudades y aldeas, en casas de una sola pieza aglomerada en las
faldas de los cerros. El pozo se encontraba debajo de la ciudad y eran
frecuentado por mujeres quienes llegaban a llenar sus tinajas del preciado
liquido dos veces al día, en la mañana y la tarde. Los hombres se reunían en la
entrada de la ciudad para hablar de los sucesos cotidianos y de importancia.
Esta era la forma en que vivían estos hombres y mujeres que hacían parte del
pueblo de Israel.
Siendo la religión de Israel la base de toda su estructura social y
política encontramos algo realmente preocupante para alguien que entendía la Alianza del pueblo con
Yahvé. En esta época de la historia de Israel el pueblo adoraba a Yahvé en los
lugares altos, cosa que había sido tomada de la forma de adoración de los
cananeos. El Baal o “señor” de cada región era adorado como el dador de la
fertilidad, por lo tanto se le honraba con inmoralidad sexual. Yahvé pasaba a
ser el señor Baal de una localidad y a heredar los templos del Baal de la
región. Precisamente siendo un pueblo
agricultor tomó Yahvé forma del dios de la agricultura (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, págs. 382-383).
El dios del desierto, llegó a ser adorado por medio de las prostitutas
“sagradas”, muy usuales en algunos ritos cananeos. La religión de Yahvé se
convirtió en un culto a la naturaleza (Eiselen,
Lewis, & Downey, 1939, pág. 383).
Estructura del texto y su mensaje socioeconómico.
El Yahvismo había perdido su pureza y estaba corriendo el riesgo de ser
convertida en una religión pagana más de la región. Precisamente, la alianza
original con Yahvé no permitía esta clase de abusos, no existía esta distinción
de clases, la idea de un solo Dios hacia a los Israelitas vivir en un ambiente
fraterno, con su hermano israelita.
Recordemos que uno de los puntos por la que aparecían los profetas, era
precisamente cuando había un olvido de las leyes de Yahveh a favor del buen
vivir del pueblo. Por lo tanto, denunciaba la tiranía y la injusticia en el
nombre de Yahveh. Augusto Seubert comenta (Seubert, 1995, pág. 15): “los cuatro factores que
favorecieron el comienzo del profetismo en Israel fueron:
1.
La decadencia del
Yavismo debido al sincretismo.
2.
La formación del
Estado.
3.
El desarrollo
social y económico.
4.
La expansión
político-militar de Asiria y poderes subsiguientes.”
Precisamente, cuando algún rey manipulaba al pueblo imponiéndo una
nueva ley que era para su propio provecho o cuando la ley no beneficiaba al
pobre y afligido, entonces los profetas se oponían porque veían que la ley
superior de Dios no podía ser quebrantable, esa que garantizaba la armonía, la
paz, la justicia, la que le garantizaba bienestar, al pobre, al huérfano, a la
viuda y al extranjero.
Para muchos eruditos la estructura del contenido del libro de Amós es el
siguiente:
1.
Oráculos contra las
naciones (1,1-2,16)
A) Encabezamiento (1,1-2)
B) Oráculos de juicio contra las naciones vecinas
(1,3-2,3)
a) Aram (1,3-5)
b) Filistea (1,6-8)
c) Tiro (1,9-10)
d) Edom (1, 11-12)
e) Ammón (1, 13-15)
f) Moab (2,1-3)
C) Oráculo contra Judá (2, 4-5)
D) Oráculo contra Israel (2, 6-16)
2.
Palabras y ayes por
Israel (3, 1-6, 14)
A) Primera palabra (3, 1-15)
B) Segunda palabra (4, 1-13)
C) Tercera palabra (5, 1-6)
D) Primer ay (5,7.10-17)
E) Segundo ay (5,18-27)
F) Tercer ay (6,1-14)
3.
Visiones simbólicas
(7, 1-9,15)
A) Visión de las langostas (7, 1-3)
B) Visión del fuego (7, 4-6)
C) Visión de la plomada (7,7-9)
D) Interludio histórico (7,10-17)
E) Visión del canasto de fruta (8, 1-3)
F) Contra la codicia (8, 4-14)
G) Visión del altar (9, 1-6)
H) Perspectiva mesiánica (9,7-15)
Amós nace en el sur en Tecoa en Judea. Esta población ha sido localizada
a unos 15 kilómetros al sur de
Jerusalén, a 900
kilómetros de altitud sobre el nivel del mar. Situada en
una comarca escabrosa y desolada, es llamada como desierto de Tecoa. Lo
interesante es que su actividad profética no se desarrolla en su tierra natal
sino en el reino del norte(Brown, 1971, pág. 658).
Amos, profetizó en
los días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel
(Amós 1,1). Estos versículos, han sido anexados posteriormente por algún
discípulo de Amós o algún otro editor posterior, para facilitar una información
básica sobre la identidad del profeta.
El nombre de Amós se cree que es una contracción de Amasías (Yahvéh ha
cargado). Otros consideran, que su nombre es un apodo de la palabra hebrea que
significa “cargador”, muchos eruditos dicen que tal vez por cargar el peso de
sus oráculos. Amós, traduce el término hebreo noqued como ro’eh (1,2;
3,12). En Ugaritico noqued se refiere
a un cierto tipo de sacerdote o ministro del templo (Farmer, Armando, & Dungan, 2000).
Los oráculos vienen en nombre de Yahveh, lo que muestra que Dios es el
que direcciona cada sentencia, cada frase, el ve al pobre y afligido y exige su
justicia. Estos oráculos están elaborados en forma poética raras veces ha sido
igualado por los demás profetas(Brown,
1971, pág. 656). En segundo
lugar, todos los oráculos contienen la siguiente frase: “por tres delitos… y
por el cuarto” con descripción de un solo delito. De esta forma el profeta, usa
una figura literaria de su tiempo para indicar que los delitos políticos,
sociales y económicos de quienes gobiernan las naciones desbordan la paciencia
de Dios y por esta razón serán castigados(Jimenez
& Milton, El Profeta Amos y Las Relaciones Comerciales, 2011). Sin embargo, muchos eruditos concuerdan de que
estos oráculos no fueron pronunciados todos en un mismo tiempo sino fueron
incorporaciones que se fueron dando en tiempos diversos
(Farmer, Armando, & Dungan, 2000). Por ello, el texto muestra
un tipo de comercio exterior, que era precisamente un comercio pujante, estas
relaciones daban a Israel la prosperidad que tenía.
El capítulo 1 muestra unas naciones que se
cree que eran, según algunos eruditos, naciones con las que Israel tenía esta
serie de relaciones comerciales, este capítulo muestra estos juicio a ellas
también, que junto a Israel participan de este sistema de comercio y de
relaciones políticas(Jimenez & Milton, El
Profeta Amos y Las Relaciones Comerciales, 2011). También muchos autores
llegan a la conclusión que son juicios que revelan las exigencias morales a
todas las naciones y no solo a Israel. Yahvé es soberano y todos aquellos que
lo ofenden están sujetos a sus juicios(Brown, 1971, pág. 658).
El siglo VIII a.c. fue un periodo de gran crecimiento económico y
político, de acumulación de la tierra en manos de poderoso (Jimenez, 2010). Este crecimiento se generó por la explotación a la
que fue víctima el pueblo. La
Justicia fue sobornada y el pobre quedó sin la protección del
Estado, influenciados los que hacen cumplir las leyes por la elite gobernante
para tal proceder (Amós 2,6; 5,7-10). Un buen número de autores opinan que el
oráculo en contra de Judá fue escrito en una época posterior, tal vez cuando
empezaron a circular las profecías de Amós en Judá, muchos opinan, que la razón
es que el profeta siempre consideró a ambos reinos como una sola familia, una
sola estructura, por lo tanto, se cuestiona esta división en los oráculos de los
dos reinos.
La frase “al pobre
por un par de zapatos” (2,6) hace referencia a una forma de sellar los
negocios. La transferencia de una propiedad se ratificaba mediante una acción
simbólica (Rut 4,7). Estas transacciones se sellaban cuando una de las partes
se quitaba la sandalia y se la daba al otro, de esa manera se cedía el derecho
de la propiedad sobre el comprador.
Ser pobre en esa época era cosa difícil de llevar. Una mujer recibía
apoyo de su marido y de sus hijos pero la viuda, el huérfano y el extranjero
pasaban gran necesidad de justicia. El hombre rico torcía la justicia con
dinero. La justicia por lo tanto, perdía todo su poder, dejaba de ser esperanza
para el pueblo pobre, convirtiéndose en herramienta y plataforma de abusos en
una sociedad aparentemente de bienestar.
El pobre, muchas veces se veía obligado a vender su
tierra, en numerosas ocasiones recurrían a los prestamistas, hipotecaban sus
propiedades, caían víctimas de los intereses excesivos, embargos, pero también su propia persona o algún miembro
de su familia debían servir como esclavos para pagar la deuda o para obtener un poco de alimento. Las
propiedades de estos pobres eran compradas por latifundistas quienes se
adueñaban de la tierra comprándola a precios irrisorios o por eran obtenidas
como forma para pagar una deuda; lo exageradamente injusto era que el campesino
vendedor terminaba trabajando para el comprador, cultivando su propia tierra
para beneficio del dueño actual (Eiselen, Lewis,
& Downey, 1939, pág. 382). Por ellos los gobernantes, la elite vivía
en la opulencia, malgastando dinero mientras que los pobres vivían siendo
atentados en su vida, en su integridad.
Para Amós esta acumulación de
la riqueza por parte de la elite explotando al pueblo, siendo las entidades de
justicia eran crueles con el pobre. Amos sale en defensa de ellos es la voz de
los sin voz, de aquellos que una y otra vez son explotados a razón de un
sistema que oprime y que sólo ve al prójimo, al hermano como instrumento de
producción desmedida sin misericordia. Dios no está de acuerdo, por eso sentencia
a Israel (2,13-16). En 2,13, donde igualmente el
castigo de "Israel" está vinculado con un acontecimiento bélico
promovido por el propio Yavéh. Dios promoverá la derrota del "Israel
militar" descrito en 2,14-16
a través de un fenómeno de la naturaleza: un terremoto.
De esta forma, el punto de conexión entre 2,9 y 2,13, y de esa manera entre la
denuncia y el anuncio, es la referencia común a la guerra santa. Tal referente
parece ser importante en el imaginario profético de Amós: el propio Yahvéh hará
una “guerra” contra “Israel”.
En 2,10-12 tenemos una interpolación que,
por su lenguaje peculiar, se origina muy probablemente en una redacción
deuteronomista del libro de Amós.
El profeta atacó el exceso de lujos que poseía la elite, aprovechándose
de los pobres, del resto de la población(4,1), que vivían tranquilamente
viviendo en camas de marfil, comiendo manjares y bebiendo vino en cantidades
(6,1; 6,4-6). Existía para ese tiempo un gran comercio de marfil de origen
fenicio o damasceno, era común ver en Israel edificios con incrustaciones de
marfil, tal como lo sugieren excavaciones hechas en Samaria. Se encontró un espléndido sello de jaspe encontrado en
Meguidó perteneciente a este periodo de la histórico que dice: “Semá, siervo de
Jeroboam”(Bright, 2003, pág. 343).
Los Israelitas
abandonaron la vida saludable y sencilla, viviendo una vida desenfrenada por el
consumismo de los productos provenientes de las tierras de los cananeos y de
las regiones con quienes Israel tenía comercio
(Eiselen, Lewis, & Downey, 1939). Amós critica sus mansiones de
verano y la inmoralidad sexual, viéndolos como igual al padre e hijo (3,15;
2,7). Habíamos comentado con anterioridad que la mención a este tipo de inmoralidad, tal
vez haya sido un tipo de culto de origen cananeo, en la que se utilizaban en
sus templos prostitutas “sagradas”.
En cuanto
al tema religioso, Israel hacía prácticas no propias de su concepción Yahvista
de protector, se practicaban cultos con una concepción pagana, propia de los
cananeos. Muchos de los lugares de culto eran abiertamente paganos (Amós 5,26).
Estos rituales garantizaban, la estabilidad económica y social del Israelita de
la elite, apaciguando la ira del dios, en este caso Yahveh.
Como todo sistema excluyente y que oprime le gusta silenciar a todo
aquel que se revela y denuncia este sistema que aparentemente garantiza
prosperidad pero como hemos visto en el texto de Amós oprime al pueblo y abre
la brecha desmedida entre ricos y pobres. Estos sistemas vuelven al rico más
rico y al pobre más pobre, sistemas que compran hasta la justicia. Amós no se
deja intimidar, reacciona, denuncia (7,10-17).
En
relación con los capítulos 5-6, muchos autores ya han elaborado bloques para
presentar lo referente al día de Yahvé, los ayes, denuncia a las injusticias,
apelación y anuncio del desastre.
Si
se presta atención a los contenidos tratados en los tres conjuntos de textos
(5,7-17; 5,18-27; 6,1-11) se percibe que enfocan ámbitos distintos de la vida
del antiguo Israel. El primer bloque (5,7-17) tematiza cuestiones del área
social y jurídica (jurisprudencia y relaciones de préstamos). El segundo
(5,18-27) se refiere al ámbito religioso, y el tercero (6,1-11) enfoca la elite
en la corte de Samaria.
La común, cotidiana y continua corrupción de
la justicia (2,6b; 5,10-12; 8,4-6) trajo consigo el anuncio de un juicio
divino también sobre los “ciudadanos normales”, que se sirven de la
jurisprudencia popular, para enriquecimiento propio, cosa muy común en nuestros
días. Solamente para este ámbito, la profecía expresa un reclamo positivo para
que en la institución de la jurisprudencia popular, esto es en la “puerta” o
“plaza pública” sea restituido el derecho (5,15): “¡Odien el mal y amen el
bien: restablezcan la justicia en la puerta!”. Aquí está la exigencia
“positiva” por excelencia en la profecía de Amós. Los israelitas son llamados a
re-construir las relaciones sociales basadas en la justicia y en el derecho (mishpat
/ sedaqah).
Como campesino, boyero (Amós 7,14), viviendo en medio de los pobres, se
dio cuenta de la infame explotación y corrupción a la que eran sometidos, sólo
por la conservación de un sistema político económico que garantizaba a las
clases elites de la sociedad seguir viviendo en la condición en que lo hacían
(6, 4-6). Amós se fijó también como pisoteaban al pobre y le cobraban una parte
de su cosecha (5,11), luego al mismo pobre le vendían los desechos de los
granos (8,4-5). Obviamente se enriquecían porque explotaban la economía del
pobre vendiéndoles ese mismo grano más caro, con medidas falsas y balanzas
engañosas (8,5).
El
capítulo 9 del libro de Amós nos lleva a considerar que Dios hará juicio sobre
estos corruptos, estos hombres y mujeres que explotan al pobre (Amós 9,1-10).
Para Amós la corrupción desmedida, la injusticia tendrá una intervención
divina. Dios es soberano, todo lo gobierna y nada se escapa a su juicio (Amós
9, 5-6).
En los
versículos 11-15 Dios restituirá a Israel,
es la invitación de Dios a nuevamente hacer nuevamente pacto con
El. Se renueva la paz en el campo, lejos
de la injusticia que vive el campesino en los días de Amós (Amós 9,13). Dios
comprende el sufrimiento del pobre, del campesino que ve como su tierra es
expropiada, como su condición de libre cambia y se convierte en esclavo de su
hermano israelita. Dios da esperanza al pobre campesino y lo invita a
considerar que la justicia de Dios actúa, el es Dios liberador. Su justicia
permanecerá para siempre (Amós 9,15).
Como ayer,
nosotros estamos llamados a lo mismo a comprender que Amos nos lleva a
comprender nuestra realidad y ver con ojos del profeta los acontecimientos que
están sucediendo, como el modelo económico que fue presentado como el salvador
de la humanidad, quien nos brindaría estabilidad, gozo y alegrías, hoy se nos
ha convertido en un monstruo descontrolado que sólo oprime, trae pobreza,
marginación, exclusión y trayendo en pocas palabras tristezas al pueblo pobre
que en estos países latinoamericanos son la mayoría. Como ayer, hoy el sistema
busca silenciar, Amós nos enseña que hay que denunciar aún sobre la amenaza de
silenciar la voz profética, de aquel que denuncia injusticia.
Amós nos inquieta a levantarnos y hablar en
nombre de Yahvé a restaurar la justicia que como lo vemos hoy es injusta y sólo
camina a razón del capital y en la dirección de aquel que lo tiene. Sólo a través de una visión profética y de
las luchas que como iglesias podemos hacer será posible escapar del juicio
venidero anunciado. El buen futuro dependerá de nuestro accionar profético, en
un mundo donde la individualidad prima sobre la colectividad. En un mundo donde
el bien personal pesa sobre el bien común.
Bibliografía
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Barranquilla: Azul y Violeta Editores.
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