lunes, 30 de diciembre de 2013

JESÚS UN REGALO PARA TODOS Y TODAS.

Hary Cantillo P.
Teólogo

Diciembre es un mes especial en el año, recordamos el nacimiento de Jesús en nuestras celebraciones de Navidad y también celebramos el fin de año. Precisamente la navidad es un día especial en el que compartimos regalos, comemos de todo un poco, visitamos a familiares que se encuentran en la ciudad y fuera de ella. En pocas palabras es un mes diferente. Sin embargo, uno de los aspectos de este mes es la manera salvaje en la que el mercado mundial aprovecha la intención del compartir regalos. Encontramos a reventar las plazas de mercados, almacenes de cadena, centros comerciales, todos llenos; la gente preocupada por los regalos, que no alcanza el dinero, otros porque no saben que regalo darle a esa persona especial, otros pelean, luchan por el regalo prometido.  




En medio de la festividad navideña, se nos olvida muchas veces recordar a aquellos que no tienen nada,  a los pobres, a los que tienen hambre y sed de justicia, a los oprimidos. En medio del derroche comercial se nos pasa por alto que muchos de los que reciben y entregan regalos anhelan profundamente uno del cielo, una palabra de Dios. Cabe  reflexionar sobre el sentido del nacimiento de Jesús, porque no es una invitación a comprender su nacimiento sólo en un mes del año, sino todo el año, toda nuestra vida.

Al observar el pesebre encontramos una fusión del evangelio de Lucas y Mateo, hay que recordar que son los únicos dos evangelios que nos hablan del nacimiento de Jesús. En el pesebre hay dos grupos de personajes que tienen la bendición de ser llamados al pesebre para encontrar allí al niño Jesús. Estos personajes son los pastores y los magos de oriente. Ellos son el reflejo vivo de nuestra sociedad. 


Invitando a los excluidos, marginados y de mala reputación.
En el capítulo 2 de Lucas nos dice que hubo un censo ordenado por Augusto, emperador de Roma y que por esta razón José viaja con María embarazada a Belén. El evento a analizar ocurre desde el versículo 8 hasta el 20. Comúnmente, siempre hemos tenido una imagen pasiva, amorosa, casi divina del Pastor de Ovejas, hombre dedicado, trabajador, cumplidor de su deber. Los cristianos hemos tenido esa imagen, pues encontramos a varios pastores de renombre como David, Jacob, Moisés cuando vivía en el desierto después de escapar de Egipto. Lo curioso es que para la fecha del nacimiento de Jesús esa idea ya era contraria. Para la época muchos textos señalan que un pastor era un ser despreciable, de muy mala reputación (Brown, Fitzmyer, & E., 1971, pág. 319). Muchos consideraban que la razón era por la suciedad, por su vida solitaria y errante, esto les había acarreado la desconfianza de todos. Algunos rabinos señalaban que si no les fuésemos necesarios para el comercio nos matarían. Un adagio de la época decía, no dejes que tu hijo sea apacentador de asnos, ni conductor de camellos, ni buhonero, ni pastor, porque son oficios de ladrones. Muchos fariseos aconsejaban que no se comprase leche ni lana a los pastores, porque había gran probabilidad de que fuera robada. Los tribunales no aceptaban a un pastor como testigo válido en un juicio (Martín, 1986, pág. 127). 



Cuando profundizamos en el texto de Lucas encontramos que la buena noticia del nacimiento de Jesús es para estos pastores repudiados, mal vistos, excluidos, de mala fama. Entonces el evento nos muestra el gran amor de Dios, es a estos, a los que nadie quiere, a los corrompidos, a los repudiados, a los solitarios, a los que aún los líderes espirituales ven con malos ojos; son a ellos a quienes se les da la buena noticia, la divinidad envía sus mensajeros, los ángeles. A ellos, a los pecadores es la buena noticia de que Jesús vive, ha nacido para traernos esperanza, salvación. Por ello el vs 11 afirma que nos ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor.


Invitando a los ilustres, intelectuales, Ricos y Poderosos.
El evangelio de Mateo nos presenta otro evento interesante. El capítulo 2 inicia diciendo que cuando Jesús nació en Belén vinieron unos magos de oriente a Jerusalén (2,1). El vs.2 nos dice que ellos han visto su estrella y vienen a adorarle. Tenemos una idea de que estos hombres eran reyes y magos, astrólogos. Profundizando un poco más existe algo muy interesante la palabra griega magoi, que traduce magos, no se refiere a magia, como tal vez hoy suponemos. Esta palabra viene de raíces cananeas (mag), de donde sale el vocablo griego (megas), el latino (Magnus), el sánscrito  (maha), el persa (magh), y que en todos los casos significa grande, ilustre. Por lo tanto es claro que la invitación de Dios es también para los ilustres, grandes, es decir los ricos y poderosos. De igual manera, eran conocidos los magoi persas, esta era una casta sacerdotal, instruida, muy respetada que se ocupaba de las ciencias naturales, la medicina y la astrología (Martín, 1986, pág. 148). Dios no los excluye, a ellos los invitó también, hubo una señal en el cielo, la estrella. El versículo 11 nos muestra que estos hombres grandes e ilustres se postraron ante el hijo de Dios. Entonces para los ricos e intelectuales, para los sabios del mundo también hay esperanza, él es el Rey, el único y verdadero, no las riquezas, tampoco el actual sistema económico, que muchos economistas consideran como el verdadero salvador de la sociedad mundial.



Dios invita al nacimiento de su hijo a Ricos y Pobres, sabios e ignorantes, los dos sectores marcados de la sociedad, Dios no excluye. Los pobres, los miserables, los ladrones, las prostitutas, los ricos, poderosos, intelectuales e ignorantes, hombres de gran nombre, líderes religiosos, todos, sin excepción, necesitamos de Jesús.  Dios no excluye al Rico, por el contrario, los invita a entender que su adoración no está en sus riquezas sino en Jesús, a él hay que adorar, comprender su mensaje se hace necesario, mucha gente acaudalada en el mundo necesita de Jesús, de una palabra,  comprende que el dinero no llena su vacío. Si la vida te bendijo con riquezas, buena posición, no es para jactarte de ello, sino para ayudar a aquel que lo necesita. Entonces comprenderás el verdadero amor que expresa Jesús cuando nos señala que hay que amar a nuestro prójimo, como a nosotros mismos.  El evangelio no es excluyente, es inclusivo es la propuesta de Jesús al mundo, a su iglesia.

Son muchas personas en el mundo que necesitan a Jesús como regalo. El significado del nacimiento de Jesús está más allá de la barbarie comercial que hoy vemos en navidad, empresas peleando el mercado, al consumidor, y los consumidores peleando por el producto.

¿Es Jesús un regalo para tu vida? compártelo con el Rico y el pobre, con el excluido, con aquel de mala reputación para que Jesús crezca en sus corazones. Lucha sus luchas, siente su dolor, vive ayudando a tu prójimo, no hablando pestes, ni necedades de él. El mundo necesita escuchar el verdadero mensaje de la navidad, es un mensaje universal de inclusión a la buena noticia, Jesús vive. Todos alguna vez estuvimos destituidos de la gracia de Dios y  nos compartió de su hijo y ahora Él vive en cada uno de nosotros.    

Compartamos en estas festividades de navidad y fin de año la buena noticia de Jesús. No olvidemos que toda nuestra existencia debemos recordar que Jesús es un regalo para todos y todas, que al compartir con nuestras familias, vecinos, compañeros de trabajo y amistades hablémosle del más grande, de Jesús, muchos necesitan este hermoso regalo, el mejor de la vida.     

Bibliografía

Brown, R. E., Fitzmyer, J. A., & E., M. R. (1971). Comentario Bíblico "San Jerónimo" (Vol. III). Madrid: Ediciones Cristiandad.

Martín, J. L. (1986). Vida y ministerio de Jesús de Nazaret I Los comienzos (Segunda ed., Vol. I). Salamanca: Ediciones Sígueme.

sábado, 30 de noviembre de 2013

PAULO FREIRE, LEYENDO NUESTRA REALIDAD.

En un contexto de pobreza como el de América Latina, en el que se pretende que existan mejores condiciones de vida pero donde los gobiernos están gastando grandes sumas de dinero en armas, descuidando la inversión social, la educación. Es precisamente esta última (la educación), la que garantiza mejores condiciones de vida, un salto de estado de guerra a paz. Sin embargo, también se sabe que las élites no les conviene tener un pueblo educado, pues la educación es motor de transformación social y las élites siempre pretenden tener un pueblo ignorante que sea estimulado por todos los sofismas que el consumismo le otorga a las masas. Ilusiones vagas, todo para mantener adormecido la conciencia del pueblo y el carácter liberador de las masas sea interrumpida.

Paulo Freire, ese gran pedagogo brasilero nos invita a comprender el papel liberador de la educación, como esta nos despierta de nuestro letargo, de ese sueño profundo. Sólo despertando podemos entender que nos encontramos indiferentes a la realidad social y que simplemente somos títeres del sistema. El pensamiento freireano apunta a destacar ese potencial que todo ser humano posee para la libertad y ser creativo en medio de un contexto  de opresión. Ante esta realidad el pensamiento freireano quiere que descubramos e implementemos alternativas liberadoras, de transformación de realidades, este proceso le llama Paulo Freire “concientización”. Es un proceso  interesante si entendemos que la invitación no es solo a despertar, desde el conocimiento pleno de nuestra realidad, sino a desarrollar una praxis liberadora. Es llegar a ser agentes históricos de ese cambio revolucionario, sujetos activos y no pasivos en los procesos de revolución social. Para Freire la dialéctica marxista fue de gran influencia dentro del proceso de concientización. La lucha de clases, la dinámica de la alienación social por parte de los grupos poderosos, fue muy utilizado dentro de su educación concientizadora.

Otro de los aspectos interesante es la crítica que Freire hace de la sociedad moderna con respecto a la conciencia crítica. Es claro comprender que la falta de una conciencia crítica es producida por toda una elaboración sistemática donde están vinculados medios de comunicación, tecnología, procesos pedagógicos alienantes. Cuando analizamos la educación secundaria en Colombia, por ejemplo,  nos encontramos ante el desconcierto que los procesos pedagógicos en las instituciones no van dirigidos hacia el conocimiento de nuestra realidad alienadora sino por el contrario a justificar los procesos que existen. La educación pública de primaria y secundaria es elaborada en las faldas del gobierno, por lo tanto, dentro de sus lineamientos curriculares no encontraremos directrices que apunten hacia una crítica de él. En este sentido Paulo nos estimula a desarrollar una pedagogía alternativa que promueva otra forma de educar al ser humano, a su vez estimula al educador a ser libre dentro de su proceso de alfabetización de las masas. Otro aspecto es que la educación superior está dirigida, orientada a que las personas entren en la dinámica de consumo y que carreras que hacen parte de las humanidades, que históricamente han sido críticas con las estructuras alienantes terminen relegadas por carreras de moda, que dan mejores garantías económicas para aquellos que las estudian. Entonces nos encontramos ante una gran problemática porque la Academia, la universidad es seducida por el actual modelo económico neoliberal y por todas las estructuras que llevan a este modelo al ruedo. La academia termina siendo parte del juego e instrumento de alienación en masa, permitiendo lo que Freire llama una conciencia transitivo- ingenua. El texto no apunta a esta dimensión del problema o por lo menos no clarifica esta problemática.

Puntos críticos
 Freire ha sido criticado por algunos autores. Una de las criticas que se la hace a Freire es su “etnocentrismo” , considerar que se interpretan las realidades desde un sector de la sociedad y desde su contexto se dan soluciones. Algunos autores apuntan a considerar que  esa manera de investigar suele ser sectaria y no se da de forma holística. Sin embargo, al analizar esta postura  uno se pregunta: Se puede dar una investigación holística sin sectorizarse?, pienso que no. Partiendo desde el ejercicio subjetivo del ser humano, aunque pretendamos ser lo suficiente imparciales, la realidad es que de alguna manera toda investigación social se sectoriza, busca una postura. Es el ser humano investigando desde su problemática, una que siente, que vive. Orlando Fals Borda apunta a  criticar el colonialismo intelectual que existe y pretende buscar una ciencia propia, una propia metodología, que diera cuenta de  nuestros propios problemas, para Orlando ser neutral en una investigación social es una estupidez que muchos se han creído.(Cataño, Restrepo, Bonilla, & Vizcaino, 1987, pág. 17).Para Orlando Fals, por ejemplo: “los informes de investigación deberían volcarse sobre la misma comunidad haciendo que ella se apropiara en forma consciente de sus conocimientos, de su tradición, de su pasado” y también de sus soluciones(Cataño, Restrepo, Bonilla, & Vizcaino, 1987, pág. 18). Considerar una investigación social holística desde estos argumentos anteriormente planteados es una tarea difícil, es colocarle una carga al investigador social que no puede soportar, partiendo que se están investigando sujetos y no objetos y que el investigador vive en este mundo de realidades diversas.

Otro de los errores filosóficos que le apuntan a Freire es, según, que el apunta a una “jerarquización de la conciencia”, pretender que hay unos “iluminados” que guían a la humanidad es dirigirse a un “paternalismo mesiánico”. Curiosa postura, si bien hay muchos que han empleado esta figura mesiánica para manipular las masas, además de que sus posturas llevan a que el grupoalienado pierda su componente crítico y terminen considerando dogmas, sin cuestionamiento, verdades absolutas, sin ápice de crítica. Por el otro lado la historia nos presenta personajes que han revolucionado el pensamiento humano. Precisamente porque comprendieron su realidad, la dimensionaron, “comprendieron que las clases desfavorecidas se dan cuenta de estos hechos [opresión], los sopesan, se inquietan y concluyen que es necesario construir un nuevo orden”(Guzmán, 1969, pág. 46) y se enfocaron en la idea máxima de que la sociedad despertara, cuestionara y activara la “critica”, como filtro pensante de los procesos sociales, pretendiendo cambiar esta humanidad de un estado sub-humano a uno súper-humano o supra-humano. Encontramos a Marx, a Hegel, Nietzsche, Orlando Fals Borda, entre muchos que se escapan, incluyendo en esta lista a Paulo Freire, quien como revolucionario pensante, considera que la humanidad debe buscar el despertar. Por lo tanto, su postura no es mezquina; el no pretende que todos caminen hacia la visión del iluminado. Por el contrario,Freire busca que  sus posturas sean cuestionadas, y lo interesante de él es que se autocrítica muchas veces y esto último es la muestra de una mente en busca de soluciones, de verdades, de posturas de transformación, en la que su propias ideas simplemente resultan una guía y está en nosotros como humanidad continuar en la búsqueda de la transformación social.

Para reflexionar
Otro aspecto curioso es observar que Freire apunta a una educación que apunte a desarrollar la capacidad creativa del ser humano, creatividad que se involucra dentro de las formas de búsqueda de la libertad, de la liberación, partiendo que esta creatividad no es más que el impulso que surge de nuestra naturaleza inconclusa. Surge un interrogante en medio de nuestra realidad ¿Cómo darse la creatividad liberadora en un contexto donde los alfabetizados están apuntando hacia otras “necesidades”?, necesidades por cierto dadas por el sistema económico. Cómo transformar la mentalidad de la academia que hoy ha caído en la trampa del neoliberalismo.

Toda auténtica revolución es necesariamente ideológica, programada a un futuro y voluntad de realización(Guzmán, 1969, pág. 69). Aunque Freire apunta que sin fe el diálogo liberador no puede ocurrir, sin amor, no hay lugar para una transformación y revolución auténtica. Freire me motiva a utilizar las comunidades eclesiales como focos de transformación social. Es interesante como la iglesia despertaría de su letargo, pues muchas iglesias hacen del creyente un ser conformista, sometido, de espaldas a la realidad temporal dominado solamente por la preocupación de lo eterno(Guzmán, 1969, pág. 40)

El mensaje de Jesús es un mensaje totalmente innovador, revolucionario, que apunta a comprender que es el Reino de Dios. La predicación de Jesús está llena de lenguajes de amor, de justicia social, de respeto, de dignidad por el ser humano, por el prójimo, en eso Freire fue bastante claro. Pablo utiliza lenguajes y métodos subversivos de predicación, fijándose en contra de los modelos sociales, económicos y políticos del Imperio Romano. El cambio de paradigmas dentro de las enseñanzas del Apóstol fue crucial, ejemplo la ekklesía. Además de la implementación de lenguajes “subversivos”, que cambian la mentalidad del oyente y lo llevan a despertar a “concientizarse”. Es precisamente dentro de las comunidades donde se puede empezar a promover los cambios, aprovechar que vivimos en un continente donde el componente religioso cristiano es parte de la idiosincrasia de los pueblos. Esto sería realmente el componente profético a partir de las iglesias se gestara el proceso de denuncia y la práctica de la justicia, que impregnaría a los estudiantes, a los alfabetizados de educación primaria, media y superior y a su vez ellos comandarían los procesos de transformación social, todo gestado desde el interior de las comunidades eclesiales. Entender que la conformidad es un estado previo a la rebeldía. El inconforme comienza por estar en desacuerdo con cosas que contradicen su inteligencia o voluntad al no encontrarlas suficientemente racionales. Por lo tanto, pide argumentos, exige respuestas e inquiere soluciones porque intuye la posibilidad de una solución. El inconforme es el hombre en proceso hacia decisiones radicales sino halla eco a sus planteamientos(Guzmán, 1969, pág. 63). La inconformidad motiva la praxis, como diría Ignacio Silone: “La acción del espíritu humano es proporcional a la presión que sobre él se ejerce”(Silone, 1945, pág. 135).

Freire nos estimula, inquieta a seguir, a desarrollar nuevos paradigmas en la educación, hacerla al alcance de las masas populares, pues necesitamos un pueblo despierto, concientizado en su realidad, y promotor de mecanismos de cambios.

Bibliografía

Freire, Paulo. (1970). Pedagogía del Oprimido. México: Siglo XXI Editores S.A.
Cataño, G., Restrepo, G., Bonilla, E., & Vizcaino, M. (1987). Ciencia y Compromiso: En torno a la obra de Orlando Fals Borda. Bogotá: Producciones editoriales ltda.
Guzmán, G. (1969). El Padre Camilo Torres (Tercera ed.). Mexico D.F: Siglo XXI Editores S.A.
Silone, I. (1945). El Pensamiento vivo de Mazzini (Segunda ed.). Buenos Aires: Losada.


martes, 5 de noviembre de 2013

LA PARÁBOLA DE LAS MINAS: Motivando la Denuncia y el Despertar Social.

Por:
Hary Cantillo P.
Teólogo

Para Jesús una sociedad donde los seres humanos se explotan para garantizar las riquezas de unos pocos, está lejos del plan de Dios. Para el Maestro, todos somos iguales, no hay hombres ni mujeres, ni Señores, en Jesús no hay lenguajes de poder.  Todos somos llamados por El para recibir de su gracia y su amor.  Ante esta revolución social, pues en su Reino no hay pirámides, se levanta la queja de Jesús ante la figura del explotador, de aquel que se enriquece en aras del hermano, del prójimo, su mirada identifica el pecado estructural, ese que la sociedad calla y la religión legitima.  Se levanta como todo un revolucionario, que ha entendido la dimensión del amor de Dios, que ha enseñado que nos debemos amar unos a otros como Dios nos ama, donde cabe considerar que ese amor, es respetar la dignidad de mi prójimo.

Jesús llegando a Jerusalén nos cuenta sobre la parábola de las diez minas que aparece en Lucas 19, 11-27,  para ilustrarnos que es el Reino de Dios. Para Lucas este pasaje significó mucho para los oyentes.  El autor del evangelio de Lucas quien usualmente nos señala eventos y personajes de tipo histórico como forma de ubicarnos en el tiempo y en el espacio, utiliza esta parábola, tan descriptiva que para el oyente no le fue difícil comprender de quien estaba hablando Jesús.

Los Judíos se encontraban bajo el yugo del imperio Romano, esta situación los tenía inconformes, tristes y desesperados. Recordaban con nostalgia la historia de sus abuelos, de los ancianos del pueblo. Esa historia que presentaba a un Dios que los libró del yugo de Egipto, de la mano de Babilonia y que con mano dura los libraba de aquellos que osaban en dominarlos. El recuerdo de la revolución de los Macabeos los llenaba de patriotismo. La idea de un mesías liberador, de uno que era capaz de quitarles el yugo de Roma, de un mesías guerrero rondaba en sus mentes. Cuando escucharon la noticia de que Jesús estaba cerca de Jerusalén, muchos de ellos habiendo escuchado la fama de él, que según decían era capaz de sanar los enfermos, de liberar endemoniados, pensaron, tal vez, este es el Mesías esperado, el guerrero de Dios. Consideraron que el reino de Dios se manifestaría de inmediato. Es decir, su liberación estaba cerca de ellos. Jesús conociendo el pensamiento mesiánico de los judíos, responde con esta parábola. Jesús intenta mostrarles que es el Reino de Dios.

Comienza Jesús a narrar una parábola, hablando de un hombre noble que se fue a un país lejano para recibir un reino y volver ( vs. 12). Cuando Jesús comenzó a hablar esta parábola  y recitó esta primera parte, tal vez muchos de esos oyentes de Jerusalén recordaron lo sucedido con Arquelao, el etnarca, hijo de Herodes el Grande.  Augusto, emperador de Roma le otorgó a Arquelao los territorios de Idumea, Judea y Samaria con la promesa de darle el título de rey. Sin embargo, una comitiva subió de Jerusalén para hablar con el Emperador, este acto significó que Arquelao fuera depuesto de su posición en el año 6 d.C, colocando por primera vez un perfecto de Roma llamado Coponio (Pagola, 2007). Este acto llevó a Arquelao a tomar, parece ser,  la decisión de decapitar por venganza a aquella comitiva que viajó a Roma (vs. 27). La figura de Arquelao era la de un hombre sin piedad, como su padre Herodes I, a quien no le temblaba la mano para vengarse de sus enemigos.


El noble de la parábola hizo algo particular llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo que negociaran mientras el regresaba (vs. 13). Aquí comienza a desenvolverse la parábola de Jesús, cuando analizamos el modus operandi de estos siervos a los cuales se les da la mina, encontramos entre ellos la figura de unos explotadores del pueblo. Es curioso observar que una mina equivalía a 100 dracmas  y un dracma a casi un denario, que era el salario diario de un jornalero. Es decir, estamos hablando del salario de 100 días de trabajo de un obrero aproximadamente, mucho dinero para el común de aquellos hombres que escuchaban a Jesús. Cada uno de estos siervos multiplicó este dinero. Para Jesús era claro que tal multiplicación  no venía del trabajo honrado;  por el contrario, la explotación a la que era sometido el pueblo era muy reconocida por las masas.  Observar como muchos se hacían ricos, como en el caso de los recaudadores de impuestos, era evidente. Por lo tanto, la administración de un territorio por parte de estos hombres que el texto sugiere (vs. 13), lleva a pensar que una vez más la multiplicación de las minas se debió a un ejercicio constante de corrupción, de explotación.



Para Jesús el Reino de Dios era mucho más que la lucha directa con los romanos. Era mostrarle al pueblo que el verdadero Reino de Dios, es diferente, no hay corrupción, y se respeta la integridad del prójimo. Un reino donde no hay humillación, ni esclavitud. Donde la riqueza no se consigue a costa de mi hermano, como el actual modelo económico lo hace. Jesús deseaba que los oyentes compararan el tipo de reino en el que vivían con este que el intenta proponer, un Reino de paz, de justicia, de equidad, de respeto.

Cada uno de los administradores de la parábola, de los siervos de este rey, mostró con orgullo demencial como multiplicó las minas. El primero salió diciendo que había multiplicado su mina por diez, eso significaba un acto desmedido de tiranía y explotación, pero se siente orgulloso cuando su Señor le dijo que estaba muy bien lo hecho, y que por su acto era merecedor de diez ciudades. Así mismo ocurre con el de cinco minas (vs. 16-19). Es triste, pero real que este pensamiento impera en nuestros días también. Parece ser que el acto de explotar, de humillar y llevar a la pobreza a mi prójimo es recompensado, aplaudido  por nuestra clase dirigente. Callamos ante la corrupción, nos hacemos los ciegos como pueblo.

Cabe destacar del texto la acción del último siervo, que entiende lo que significa el Reino de Dios. Este último siervo (vs.20), siempre es mostrado como el malo de la parábola, aquel que ha sido estigmatizado por una extraña interpretación del texto. Primeramente si observamos detenidamente el pasaje, este “siervo malo”, trata a este Señor de hombre severo, que es injusto, pues toma de lo que no puso y siega donde no sembró (vs. 20). Extraña forma de asociarlo con Dios mismo, que es la interpretación que comúnmente se hace, este hombre tirano, severo e injusto, ¿es el mismo Dios como se nos ha enseñado?, creo que no, si Jesús quería por medio de la comparación mostrarnos esto, el pueblo no lo iba a entender. Para Theissen la parábola yuxtapone imagen y cosa, y la asocia con la partícula cómo. Además las imágenes empleadas son realistas y corresponden a lo cotidiano (Theissen & Merz, 1999).  En la tradición judía ninguno se hubiera atrevido a llamar a Dios de esa forma, severo, ni mucho menos tenerlo por injusto.  En el imaginario colectivo Dios era Santo, KADOSH, KADOSH, KADOSH, lo más Santo entre lo Santo, el Rey Justo y perfecto.  Por lo tanto, para el último de los siervos estaba claro que este hombre era malo, y para el pueblo también, que relacionaban a este noble con Arquelao. Este último siervo se levantó y lo denunció, entonces sus palabras alcanzan una dimensión mayor. Este es el verdadero siervo de Dios, que comprende lo que es el Reino de Dios, aquel que es capaz de entender el carácter profético de un verdadero hombre que vive en la dimensión del Reino de Dios. Este hombre no tembló a so pena de muerte, denunciar a este Señor duramente como injusto y severo, malo (vs. 22-23), no cayó en la dinámica del sistema, de explotación para multiplicar lo que le dieron, prefirió guardarla (vs.20).  Lo curioso del pasaje es que terminan quitándole lo poco que tiene. Al sistema no le conviene tener a alguien que no participa de el, que no multiplica lo que se le da, para los nobles de hoy, este es un siervo malo. En los versículos 24-26 notamos que quien no entra en el sistema neoliberal no prospera, y lo que tiene se le quitará y aquel que humilla, explota, saquea, empobrece al prójimo, a ese, el sistema lo premia.

Levantando la voz.
Jesús nos invita a denunciar, a levantar nuestra voz ante la corrupción, la explotación, la injusticia. Nuestra voz denunciante, tiene el acto de cambiar las condiciones por más difíciles que sean. La parábola  nos estimula a analizar nuestro contexto, a comprender que sólo a través de la denuncia liberadora podemos desenmascarar a estos hombres severos, que siegan donde no han sembrado, robando lo poco que tienen los pobres, los amados de Dios.

La iglesia debe levantar de igual manera su voz profética,  debe llevar la buena nueva, una que es alternativa a la noticia que profesa el actual modelo neoliberal, cuya premisa es compremos, endeudémonos, comamos y bebamos. La propuesta de la iglesia es la del Reino de Dios, un reino diferente, una utopía, una realidad que todos podemos construir, levantando simplemente la voz, denunciando y actuando. La iglesia tiene el carácter de sacar a la sociedad de su silencio y de la cueva platónica en la que está sumergida, lastimosamente muchas iglesias hacen del creyente un ser conformista, sometido, de espaldas a la realidad temporal dominado solamente por la preocupación de lo eterno (Guzmán, 1969, pág. 40).  Los miembros de la iglesia y la sociedad en general deben comprender su realidad injusta y accionar  desde el pleno conocimiento de su situación verdadera, no la que los medios de comunicación proponen como sofisma de distracción.

La invitación de Jesús en la parábola es un compromiso con la vida, con el Reino de Dios, es una invitación difícil, si se tiene en cuenta que los Señores de este siglo “premian” a aquel que cumple a cabalidad los designios del neoliberalismo. Es muy cómodo no decir nada y esperar que las injusticias sigan pasando, que la corrupción, la explotación, la humillación continué, tal como hoy lo vemos. Todos pertenecemos a una sociedad donde impera el consumismo,  la deshumanización del ser, entre otros problemas,   pero está en nosotros levantarnos en contra del neoliberalismo, como lo hizo el último de los siervos de la parábola de Jesús, denunciando la injusticia.


Bibliografía.
Guzmán, G. (1969). El Padre Camilo Torres (Tercera ed.). Mexico D.F: Siglo XXI Editores S.A.
Pagola, J. A. (2007). JESÚS: Aproximación Histórica. Madrid: PPC.
Theissen, G., & Merz, A. (1999). El Jesús Histórico. Salamanca: Ediciones Sígueme, S.A.

martes, 22 de octubre de 2013

AMÓS Y LAS RELACIONES COMERCIALES DE SU TIEMPO.

Amós tal vez es el libro más antiguo de la Biblia, escrito en el s.VIII a.c.,  alrededor del año 750

 a.c. Aunque es el tercero entre los profetas menores del Antiguo Testamento, sus palabras 

fueron las primeras en ser consignadas por escrito.

En este libro se encuentra registrada la elevada corrupción e injusticia de un sector de la sociedad, que explotaba al resto, sólo para satisfacer sus propios deseos de opulencia. Dentro de la investigación exegética del texto encontramos que ha sido uno de los libros o tal vez el libro más usado en lo referente a investigaciones que tienen que ver con explotación y opresión, pues para la hermenéutica, Amós ofrece la visión de un campesino que lucha contra las estructuras de un Estado opresor y sus mecanismos de operación.

Aspecto Socio-religioso.
La actividad profética de Amos se sitúa poco después de la victoria de Jeroboam II, rey de Israel contra los Arameos de Damasco, hacia finales de su reinado tal vez antes del año 750 a.c. Jeroboam II era una fuerte imagen militar, durante su reinado Israel llegó a la cumbre de su poderío. Este rey fue uno de los más progresistas, considerado el “salvador” de Israel (2 Reyes 14,27).

Los reinados de Jehú y Joacaz durante la última parte del s. IX habían resultado un desastre; con Joas la fortuna de Israel empezaba a retornar (2 Reyes 13,25). Estas victorias fueron facilitadas por el avance de Asiria, que obligó a Siria a retirar sus tropas del límite sudoeste y concentrarlas contra el poderoso enemigo del sudeste (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 383).

Cuando Adadnirari III (811-784) sube al poder en Asiria, empieza una serie de campañas de ofensiva hacia Damasco (Siria). Esta ciudad cae en el 802 a.c. y su rey Ben Hadad II es sometido a un tributo muy alto. Para entonces, tampoco Israel se libró del rey de Asiria, reyes como el de Tiro, Sidón, Edón entre otros cae bajo su dominio. Precisamente, existe una estela que nos cuenta como el rey Adadnirari cobró tributo a Joás (Yehoás) de Samaria(Bright, 2003, págs. 339-340). Sin embargo, el gran despliegue militar fue en gran manera para apoderarse de Damasco. En Israel el golpe no fue de igual magnitud.

Los sucesores de Adadnirari como lo fueron Salmanasar IV (783-774), Asurdán II (773-756) y Asurnirari V (755-746) no tuvieron la misma efectividad de Adadnirari. Apenas si lograron mantener los dominios del reino.

Asiria, encontró un nuevo enemigo, el reino de Urartu. Este reino aprovechó las divisiones internas en Asiria. Para el siglo VIII este reino que se había expandido hacia el este y el oeste, tenía un territorio igualado en tamaño al de Asiria. Las rivalidades internas habían prácticamente acabado el esplendor de la potencia militar Asiria. Por otra parte, Damasco (Siria), recuperado de la derrota propinada por los Asirios, estuvo ocupado en una batalla constante con Jamat, cuestión que le impidió mantener su dominio sobre Israel(Bright, 2003, pág. 340).

Jeroboam II recuperó el territorio que se había perdido, se añadió tierras en nuevas direcciones, hasta Damasco cayó (2Reyes 14, 23,29). Se le adjudican dos triunfos en Transjordania. Se cree que Jeroboam II ocupo territorios de Damasco y de Jamat, en 2 Reyes 14,28, menciona el dominio de Israel sobre Damasco y Jamat. Israel extendió su frontera norte como en los días de Salomón(Bright, 2003, págs. 341-342).  Estos triunfos se tradujeron en prosperidad comercial y en el desarrollo de nuevas tecnologías (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 383).

La prosperidad había traído un nuevo concepto económico, después de poseer una economía agrícola ahora empezaban a aprender lo referente al comercio, precisamente de manos de los cananeos, expertos en la materia (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 382). Este comercio se intensifica con Arabia, Fenicia, el Mar Rojo y las minas de cobre del Arabá, lo mismo que una floreciente industria textil(Schökel, 1987, pág. 952), garantizando a Israel un momento histórico de prosperidad económica, algunos autores consideran que igualable a los días de Salomón.

Se había formado debido a esta prosperidad una pirámide social opresora y exclusiva. Donde los ricos gozaban de derechos y el pobre sufría a causa de esta desigualdad social que se veía también reflejado  en la justicia, que estaba a favor de los ricos e influyentes personajes que hacían parte de la línea económicamente fuerte de la sociedad.

Judá e Israel habían prosperado grandemente y para ese entonces vivían en paz. La vida de los Israelitas se podía describir de la siguiente forma: Vivían en pequeñas ciudades y aldeas, en casas de una sola pieza aglomerada en las faldas de los cerros. El pozo se encontraba debajo de la ciudad y eran frecuentado por mujeres quienes llegaban a llenar sus tinajas del preciado liquido dos veces al día, en la mañana y la tarde. Los hombres se reunían en la entrada de la ciudad para hablar de los sucesos cotidianos y de importancia. Esta era la forma en que vivían estos hombres y mujeres que hacían parte del pueblo de Israel.

Siendo la religión de Israel la base de toda su estructura social y política encontramos algo realmente preocupante para alguien que entendía la Alianza del pueblo con Yahvé. En esta época de la historia de Israel el pueblo adoraba a Yahvé en los lugares altos, cosa que había sido tomada de la forma de adoración de los cananeos. El Baal o “señor” de cada región era adorado como el dador de la fertilidad, por lo tanto se le honraba con inmoralidad sexual. Yahvé pasaba a ser el señor Baal de una localidad y a heredar los templos del Baal de la región. Precisamente siendo  un pueblo agricultor tomó Yahvé forma del dios de la agricultura (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, págs. 382-383).

El dios del desierto, llegó a ser adorado por medio de las prostitutas “sagradas”, muy usuales en algunos ritos cananeos. La religión de Yahvé se convirtió en un culto a la naturaleza (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 383).

Estructura del texto y su mensaje socioeconómico.
El Yahvismo había perdido su pureza y estaba corriendo el riesgo de ser convertida en una religión pagana más de la región. Precisamente, la alianza original con Yahvé no permitía esta clase de abusos, no existía esta distinción de clases, la idea de un solo Dios hacia a los Israelitas vivir en un ambiente fraterno, con su hermano israelita.

Recordemos que uno de los puntos por la que aparecían los profetas, era precisamente cuando había un olvido de las leyes de Yahveh a favor del buen vivir del pueblo. Por lo tanto, denunciaba la tiranía y la injusticia en el nombre de Yahveh. Augusto Seubert comenta (Seubert, 1995, pág. 15): “los cuatro factores que favorecieron el comienzo del profetismo en Israel fueron:

1.     La decadencia del Yavismo debido al sincretismo.
2.     La formación del Estado.
3.     El desarrollo social y económico.
4.     La expansión político-militar de Asiria y poderes subsiguientes.”

Precisamente, cuando algún rey manipulaba al pueblo imponiéndo una nueva ley que era para su propio provecho o cuando la ley no beneficiaba al pobre y afligido, entonces los profetas se oponían porque veían que la ley superior de Dios no podía ser quebrantable, esa que garantizaba la armonía, la paz, la justicia, la que le garantizaba bienestar, al pobre, al huérfano, a la viuda y al extranjero.
Para muchos eruditos la estructura del contenido del libro de Amós es el siguiente:
1.     Oráculos contra las naciones (1,1-2,16)
A)    Encabezamiento (1,1-2)
B)    Oráculos de juicio contra las naciones vecinas (1,3-2,3)
a)    Aram (1,3-5)
b)    Filistea (1,6-8)
c)     Tiro (1,9-10)
d)    Edom (1, 11-12)
e)    Ammón (1, 13-15)
f)       Moab (2,1-3)

C)    Oráculo contra Judá (2, 4-5)
D)    Oráculo contra Israel (2, 6-16)

2.     Palabras y ayes por Israel (3, 1-6, 14)
A)    Primera palabra (3, 1-15)
B)    Segunda palabra (4, 1-13)
C)    Tercera palabra (5, 1-6)
D)    Primer ay (5,7.10-17)
E)    Segundo ay (5,18-27)
F)     Tercer ay (6,1-14)

3.     Visiones simbólicas (7, 1-9,15)
A)    Visión de las langostas (7, 1-3)
B)    Visión del fuego (7, 4-6)
C)    Visión de la plomada (7,7-9)
D)    Interludio histórico (7,10-17)
E)    Visión del canasto de fruta (8, 1-3)
F)     Contra la codicia (8, 4-14)
G)    Visión del altar (9, 1-6)
H)    Perspectiva mesiánica (9,7-15)

Amós nace en el sur en Tecoa en Judea. Esta población ha sido localizada a unos 15 kilómetros al sur de Jerusalén, a 900 kilómetros de altitud sobre el nivel del mar. Situada en una comarca escabrosa y desolada, es llamada como desierto de Tecoa. Lo interesante es que su actividad profética no se desarrolla en su tierra natal sino en el reino del norte(Brown, 1971, pág. 658).

Amos, profetizó en los días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel (Amós 1,1). Estos versículos, han sido anexados posteriormente por algún discípulo de Amós o algún otro editor posterior, para facilitar una información básica sobre la identidad del profeta.  El nombre de Amós se cree que es una contracción de Amasías (Yahvéh ha cargado). Otros consideran, que su nombre es un apodo de la palabra hebrea que significa “cargador”, muchos eruditos dicen que tal vez por cargar el peso de sus oráculos. Amós, traduce el término hebreo noqued como ro’eh (1,2; 3,12). En Ugaritico noqued se refiere a un cierto tipo de sacerdote o ministro del templo (Farmer, Armando, & Dungan, 2000).

Los oráculos vienen en nombre de Yahveh, lo que muestra que Dios es el que direcciona cada sentencia, cada frase, el ve al pobre y afligido y exige su justicia. Estos oráculos están elaborados en forma poética raras veces ha sido igualado por los demás profetas(Brown, 1971, pág. 656). En segundo lugar, todos los oráculos contienen la siguiente frase: “por tres delitos… y por el cuarto” con descripción de un solo delito. De esta forma el profeta, usa una figura literaria de su tiempo para indicar que los delitos políticos, sociales y económicos de quienes gobiernan las naciones desbordan la paciencia de Dios y por esta razón serán castigados(Jimenez & Milton, El Profeta Amos y Las Relaciones Comerciales, 2011). Sin embargo, muchos eruditos concuerdan de que estos oráculos no fueron pronunciados todos en un mismo tiempo sino fueron incorporaciones que se fueron dando en tiempos diversos (Farmer, Armando, & Dungan, 2000).  Por ello, el texto muestra un tipo de comercio exterior, que era precisamente un comercio pujante, estas relaciones daban a Israel la prosperidad que tenía.

 El capítulo 1 muestra unas naciones que se cree que eran, según algunos eruditos, naciones con las que Israel tenía esta serie de relaciones comerciales, este capítulo muestra estos juicio a ellas también, que junto a Israel participan de este sistema de comercio y de relaciones políticas(Jimenez & Milton, El Profeta Amos y Las Relaciones Comerciales, 2011). También muchos autores llegan a la conclusión que son juicios que revelan las exigencias morales a todas las naciones y no solo a Israel. Yahvé es soberano y todos aquellos que lo ofenden están sujetos a sus juicios(Brown, 1971, pág. 658).

El siglo VIII a.c. fue un periodo de gran crecimiento económico y político, de acumulación de la tierra en manos de poderoso (Jimenez, 2010). Este crecimiento se generó por la explotación a la que fue víctima el pueblo. La Justicia fue sobornada y el pobre quedó sin la protección del Estado, influenciados los que hacen cumplir las leyes por la elite gobernante para tal proceder (Amós 2,6; 5,7-10). Un buen número de autores opinan que el oráculo en contra de Judá fue escrito en una época posterior, tal vez cuando empezaron a circular las profecías de Amós en Judá, muchos opinan, que la razón es que el profeta siempre consideró a ambos reinos como una sola familia, una sola estructura, por lo tanto, se cuestiona esta división en los oráculos de los dos reinos.

La frase “al pobre por un par de zapatos” (2,6) hace referencia a una forma de sellar los negocios. La transferencia de una propiedad se ratificaba mediante una acción simbólica (Rut 4,7). Estas transacciones se sellaban cuando una de las partes se quitaba la sandalia y se la daba al otro, de esa manera se cedía el derecho de la propiedad sobre el comprador.

Ser pobre en esa época era cosa difícil de llevar. Una mujer recibía apoyo de su marido y de sus hijos pero la viuda, el huérfano y el extranjero pasaban gran necesidad de justicia. El hombre rico torcía la justicia con dinero. La justicia por lo tanto, perdía todo su poder, dejaba de ser esperanza para el pueblo pobre, convirtiéndose en herramienta y plataforma de abusos en una sociedad aparentemente de bienestar.

El pobre,  muchas veces se veía obligado a vender su tierra, en numerosas ocasiones recurrían a los prestamistas, hipotecaban sus propiedades, caían víctimas de los intereses excesivos, embargos,  pero también su propia persona o algún miembro de su familia debían servir como esclavos para pagar la deuda o  para obtener un poco de alimento. Las propiedades de estos pobres eran compradas por latifundistas quienes se adueñaban de la tierra comprándola a precios irrisorios o por eran obtenidas como forma para pagar una deuda; lo exageradamente injusto era que el campesino vendedor terminaba trabajando para el comprador, cultivando su propia tierra para beneficio del dueño actual (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939, pág. 382). Por ellos los gobernantes, la elite vivía en la opulencia, malgastando dinero mientras que los pobres vivían siendo atentados en su vida, en su integridad.

Para Amós esta acumulación de la riqueza por parte de la elite explotando al pueblo, siendo las entidades de justicia eran crueles con el pobre. Amos sale en defensa de ellos es la voz de los sin voz, de aquellos que una y otra vez son explotados a razón de un sistema que oprime y que sólo ve al prójimo, al hermano como instrumento de producción desmedida sin misericordia. Dios no está de acuerdo, por eso sentencia a Israel  (2,13-16). En 2,13, donde igualmente el castigo de "Israel" está vinculado con un acontecimiento bélico promovido por el propio Yavéh. Dios promoverá la derrota del "Israel militar" descrito en 2,14-16 a través de un fenómeno de la naturaleza: un terremoto. De esta forma, el punto de conexión entre 2,9 y 2,13, y de esa manera entre la denuncia y el anuncio, es la referencia común a la guerra santa. Tal referente parece ser importante en el imaginario profético de Amós: el propio Yahvéh hará una “guerra” contra “Israel”.

En 2,10-12 tenemos una interpolación que, por su lenguaje peculiar, se origina muy probablemente en una redacción deuteronomista del libro de Amós.

El profeta atacó el exceso de lujos que poseía la elite, aprovechándose de los pobres, del resto de la población(4,1), que vivían tranquilamente viviendo en camas de marfil, comiendo manjares y bebiendo vino en cantidades (6,1; 6,4-6). Existía para ese tiempo un gran comercio de marfil de origen fenicio o damasceno, era común ver en Israel edificios con incrustaciones de marfil, tal como lo sugieren excavaciones hechas en Samaria. Se encontró  un espléndido sello de jaspe encontrado en Meguidó perteneciente a este periodo de la histórico que dice: “Semá, siervo de Jeroboam”(Bright, 2003, pág. 343).

Los Israelitas abandonaron la vida saludable y sencilla, viviendo una vida desenfrenada por el consumismo de los productos provenientes de las tierras de los cananeos y de las regiones con quienes Israel tenía comercio (Eiselen, Lewis, & Downey, 1939). Amós critica sus mansiones de verano y la inmoralidad sexual, viéndolos como igual al padre e hijo (3,15; 2,7). Habíamos comentado con anterioridad  que la mención a este tipo de inmoralidad, tal vez haya sido un tipo de culto de origen cananeo, en la que se utilizaban en sus templos prostitutas “sagradas”.

En cuanto al tema religioso, Israel hacía prácticas no propias de su concepción Yahvista de protector, se practicaban cultos con una concepción pagana, propia de los cananeos. Muchos de los lugares de culto eran abiertamente paganos (Amós 5,26). Estos rituales garantizaban, la estabilidad económica y social del Israelita de la elite, apaciguando la ira del dios, en este caso Yahveh.

Como todo sistema excluyente y que oprime le gusta silenciar a todo aquel que se revela y denuncia este sistema que aparentemente garantiza prosperidad pero como hemos visto en el texto de Amós oprime al pueblo y abre la brecha desmedida entre ricos y pobres. Estos sistemas vuelven al rico más rico y al pobre más pobre, sistemas que compran hasta la justicia. Amós no se deja intimidar, reacciona, denuncia (7,10-17).

En relación con los capítulos 5-6, muchos autores ya han elaborado bloques para presentar lo referente al día de Yahvé, los ayes, denuncia a las injusticias, apelación y anuncio del desastre. 

Si se presta atención a los contenidos tratados en los tres conjuntos de textos (5,7-17; 5,18-27; 6,1-11) se percibe que enfocan ámbitos distintos de la vida del antiguo Israel. El primer bloque (5,7-17) tematiza cuestiones del área social y jurídica (jurisprudencia y relaciones de préstamos). El segundo (5,18-27) se refiere al ámbito religioso, y el tercero (6,1-11) enfoca la elite en la corte de Samaria.

La común, cotidiana y continua corrupción de la justicia (2,6b; 5,10-12; 8,4-6) trajo consigo el anuncio de un juicio divino también sobre los “ciudadanos normales”, que se sirven de la jurisprudencia popular, para enriquecimiento propio, cosa muy común en nuestros días. Solamente para este ámbito, la profecía expresa un reclamo positivo para que en la institución de la jurisprudencia popular, esto es en la “puerta” o “plaza pública” sea restituido el derecho (5,15): “¡Odien el mal y amen el bien: restablezcan la justicia en la puerta!”.  Aquí está la exigencia “positiva” por excelencia en la profecía de Amós. Los israelitas son llamados a re-construir las relaciones sociales basadas en la justicia y en el derecho (mishpat  / sedaqah).

Como campesino, boyero (Amós 7,14), viviendo en medio de los pobres, se dio cuenta de la infame explotación y corrupción a la que eran sometidos, sólo por la conservación de un sistema político económico que garantizaba a las clases elites de la sociedad seguir viviendo en la condición en que lo hacían (6, 4-6). Amós se fijó también como pisoteaban al pobre y le cobraban una parte de su cosecha (5,11), luego al mismo pobre le vendían los desechos de los granos (8,4-5). Obviamente se enriquecían porque explotaban la economía del pobre vendiéndoles ese mismo grano más caro, con medidas falsas y balanzas engañosas (8,5).

El capítulo 9 del libro de Amós nos lleva a considerar que Dios hará juicio sobre estos corruptos, estos hombres y mujeres que explotan al pobre (Amós 9,1-10). Para Amós la corrupción desmedida, la injusticia tendrá una intervención divina. Dios es soberano, todo lo gobierna y nada se escapa a su juicio (Amós 9, 5-6).

En los versículos 11-15 Dios restituirá a Israel,  es la invitación de Dios a nuevamente hacer nuevamente pacto con El.  Se renueva la paz en el campo, lejos de la injusticia que vive el campesino en los días de Amós (Amós 9,13). Dios comprende el sufrimiento del pobre, del campesino que ve como su tierra es expropiada, como su condición de libre cambia y se convierte en esclavo de su hermano israelita. Dios da esperanza al pobre campesino y lo invita a considerar que la justicia de Dios actúa, el es Dios liberador. Su justicia permanecerá para siempre (Amós 9,15).

Como ayer, nosotros estamos llamados a lo mismo a comprender que Amos nos lleva a comprender nuestra realidad y ver con ojos del profeta los acontecimientos que están sucediendo, como el modelo económico que fue presentado como el salvador de la humanidad, quien nos brindaría estabilidad, gozo y alegrías, hoy se nos ha convertido en un monstruo descontrolado que sólo oprime, trae pobreza, marginación, exclusión y trayendo en pocas palabras tristezas al pueblo pobre que en estos países latinoamericanos son la mayoría. Como ayer, hoy el sistema busca silenciar, Amós nos enseña que hay que denunciar aún sobre la amenaza de silenciar la voz profética, de aquel que denuncia injusticia.


 Amós nos inquieta a levantarnos y hablar en nombre de Yahvé a restaurar la justicia que como lo vemos hoy es injusta y sólo camina a razón del capital y en la dirección de aquel que lo tiene.  Sólo a través de una visión profética y de las luchas que como iglesias podemos hacer será posible escapar del juicio venidero anunciado. El buen futuro dependerá de nuestro accionar profético, en un mundo donde la individualidad prima sobre la colectividad. En un mundo donde el bien personal pesa sobre el bien común.

Bibliografía

Bright, J. (2003). Historia de Israel. Bilbao: Disclée de Brouwer.

Brown, R. (1971). Comentario Biblico San Jeronimo (Vol. I). Madrid: Ediciones Cristiandad.

Eiselen, F. C., Lewis, E., & Downey, D. G. (1939). Comentario Biblico de Abingdon (Vol. II). New York: The Abingdon Press.

Farmer, W., Armando, L., & Dungan, D. (2000). Comentario Biblico Internacional (Segunda ed.). Madrid: Verbo Divino.

Jimenez, A. (2010). Justicia y Misericordia una perspectiva biblico-teológica desde los profetas del siglo octavo para la construcción de una diaconía para la vida abundante. En M. Mejia (Ed.), Diaconía, Derechos Humanos y Desarrollo Integral (págs. 37-46). Barranquilla: Azul y Violeta Editores.

Schökel, L. A. (1987). Profetas. Comentario. (Segunda ed., Vol. II). Madrid, España: Ediciones Cristiandad.

Seubert, A. (1995). Como Entender El Mensaje de los Profetas (Cuarta ed.). Santa Fe de Bogotá: Paulina.

LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, EJEMPLO DE COHERENCIA CON EL MENSAJE DEL REINO “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá” (Juan 11.25)

Hary Cantillo Teólogo Recientemente hemos celebrado la resurrección de Jesús venciendo la muerte. Su cuerpo flagelado y crucificado ...