sábado, 30 de noviembre de 2013

PAULO FREIRE, LEYENDO NUESTRA REALIDAD.

En un contexto de pobreza como el de América Latina, en el que se pretende que existan mejores condiciones de vida pero donde los gobiernos están gastando grandes sumas de dinero en armas, descuidando la inversión social, la educación. Es precisamente esta última (la educación), la que garantiza mejores condiciones de vida, un salto de estado de guerra a paz. Sin embargo, también se sabe que las élites no les conviene tener un pueblo educado, pues la educación es motor de transformación social y las élites siempre pretenden tener un pueblo ignorante que sea estimulado por todos los sofismas que el consumismo le otorga a las masas. Ilusiones vagas, todo para mantener adormecido la conciencia del pueblo y el carácter liberador de las masas sea interrumpida.

Paulo Freire, ese gran pedagogo brasilero nos invita a comprender el papel liberador de la educación, como esta nos despierta de nuestro letargo, de ese sueño profundo. Sólo despertando podemos entender que nos encontramos indiferentes a la realidad social y que simplemente somos títeres del sistema. El pensamiento freireano apunta a destacar ese potencial que todo ser humano posee para la libertad y ser creativo en medio de un contexto  de opresión. Ante esta realidad el pensamiento freireano quiere que descubramos e implementemos alternativas liberadoras, de transformación de realidades, este proceso le llama Paulo Freire “concientización”. Es un proceso  interesante si entendemos que la invitación no es solo a despertar, desde el conocimiento pleno de nuestra realidad, sino a desarrollar una praxis liberadora. Es llegar a ser agentes históricos de ese cambio revolucionario, sujetos activos y no pasivos en los procesos de revolución social. Para Freire la dialéctica marxista fue de gran influencia dentro del proceso de concientización. La lucha de clases, la dinámica de la alienación social por parte de los grupos poderosos, fue muy utilizado dentro de su educación concientizadora.

Otro de los aspectos interesante es la crítica que Freire hace de la sociedad moderna con respecto a la conciencia crítica. Es claro comprender que la falta de una conciencia crítica es producida por toda una elaboración sistemática donde están vinculados medios de comunicación, tecnología, procesos pedagógicos alienantes. Cuando analizamos la educación secundaria en Colombia, por ejemplo,  nos encontramos ante el desconcierto que los procesos pedagógicos en las instituciones no van dirigidos hacia el conocimiento de nuestra realidad alienadora sino por el contrario a justificar los procesos que existen. La educación pública de primaria y secundaria es elaborada en las faldas del gobierno, por lo tanto, dentro de sus lineamientos curriculares no encontraremos directrices que apunten hacia una crítica de él. En este sentido Paulo nos estimula a desarrollar una pedagogía alternativa que promueva otra forma de educar al ser humano, a su vez estimula al educador a ser libre dentro de su proceso de alfabetización de las masas. Otro aspecto es que la educación superior está dirigida, orientada a que las personas entren en la dinámica de consumo y que carreras que hacen parte de las humanidades, que históricamente han sido críticas con las estructuras alienantes terminen relegadas por carreras de moda, que dan mejores garantías económicas para aquellos que las estudian. Entonces nos encontramos ante una gran problemática porque la Academia, la universidad es seducida por el actual modelo económico neoliberal y por todas las estructuras que llevan a este modelo al ruedo. La academia termina siendo parte del juego e instrumento de alienación en masa, permitiendo lo que Freire llama una conciencia transitivo- ingenua. El texto no apunta a esta dimensión del problema o por lo menos no clarifica esta problemática.

Puntos críticos
 Freire ha sido criticado por algunos autores. Una de las criticas que se la hace a Freire es su “etnocentrismo” , considerar que se interpretan las realidades desde un sector de la sociedad y desde su contexto se dan soluciones. Algunos autores apuntan a considerar que  esa manera de investigar suele ser sectaria y no se da de forma holística. Sin embargo, al analizar esta postura  uno se pregunta: Se puede dar una investigación holística sin sectorizarse?, pienso que no. Partiendo desde el ejercicio subjetivo del ser humano, aunque pretendamos ser lo suficiente imparciales, la realidad es que de alguna manera toda investigación social se sectoriza, busca una postura. Es el ser humano investigando desde su problemática, una que siente, que vive. Orlando Fals Borda apunta a  criticar el colonialismo intelectual que existe y pretende buscar una ciencia propia, una propia metodología, que diera cuenta de  nuestros propios problemas, para Orlando ser neutral en una investigación social es una estupidez que muchos se han creído.(Cataño, Restrepo, Bonilla, & Vizcaino, 1987, pág. 17).Para Orlando Fals, por ejemplo: “los informes de investigación deberían volcarse sobre la misma comunidad haciendo que ella se apropiara en forma consciente de sus conocimientos, de su tradición, de su pasado” y también de sus soluciones(Cataño, Restrepo, Bonilla, & Vizcaino, 1987, pág. 18). Considerar una investigación social holística desde estos argumentos anteriormente planteados es una tarea difícil, es colocarle una carga al investigador social que no puede soportar, partiendo que se están investigando sujetos y no objetos y que el investigador vive en este mundo de realidades diversas.

Otro de los errores filosóficos que le apuntan a Freire es, según, que el apunta a una “jerarquización de la conciencia”, pretender que hay unos “iluminados” que guían a la humanidad es dirigirse a un “paternalismo mesiánico”. Curiosa postura, si bien hay muchos que han empleado esta figura mesiánica para manipular las masas, además de que sus posturas llevan a que el grupoalienado pierda su componente crítico y terminen considerando dogmas, sin cuestionamiento, verdades absolutas, sin ápice de crítica. Por el otro lado la historia nos presenta personajes que han revolucionado el pensamiento humano. Precisamente porque comprendieron su realidad, la dimensionaron, “comprendieron que las clases desfavorecidas se dan cuenta de estos hechos [opresión], los sopesan, se inquietan y concluyen que es necesario construir un nuevo orden”(Guzmán, 1969, pág. 46) y se enfocaron en la idea máxima de que la sociedad despertara, cuestionara y activara la “critica”, como filtro pensante de los procesos sociales, pretendiendo cambiar esta humanidad de un estado sub-humano a uno súper-humano o supra-humano. Encontramos a Marx, a Hegel, Nietzsche, Orlando Fals Borda, entre muchos que se escapan, incluyendo en esta lista a Paulo Freire, quien como revolucionario pensante, considera que la humanidad debe buscar el despertar. Por lo tanto, su postura no es mezquina; el no pretende que todos caminen hacia la visión del iluminado. Por el contrario,Freire busca que  sus posturas sean cuestionadas, y lo interesante de él es que se autocrítica muchas veces y esto último es la muestra de una mente en busca de soluciones, de verdades, de posturas de transformación, en la que su propias ideas simplemente resultan una guía y está en nosotros como humanidad continuar en la búsqueda de la transformación social.

Para reflexionar
Otro aspecto curioso es observar que Freire apunta a una educación que apunte a desarrollar la capacidad creativa del ser humano, creatividad que se involucra dentro de las formas de búsqueda de la libertad, de la liberación, partiendo que esta creatividad no es más que el impulso que surge de nuestra naturaleza inconclusa. Surge un interrogante en medio de nuestra realidad ¿Cómo darse la creatividad liberadora en un contexto donde los alfabetizados están apuntando hacia otras “necesidades”?, necesidades por cierto dadas por el sistema económico. Cómo transformar la mentalidad de la academia que hoy ha caído en la trampa del neoliberalismo.

Toda auténtica revolución es necesariamente ideológica, programada a un futuro y voluntad de realización(Guzmán, 1969, pág. 69). Aunque Freire apunta que sin fe el diálogo liberador no puede ocurrir, sin amor, no hay lugar para una transformación y revolución auténtica. Freire me motiva a utilizar las comunidades eclesiales como focos de transformación social. Es interesante como la iglesia despertaría de su letargo, pues muchas iglesias hacen del creyente un ser conformista, sometido, de espaldas a la realidad temporal dominado solamente por la preocupación de lo eterno(Guzmán, 1969, pág. 40)

El mensaje de Jesús es un mensaje totalmente innovador, revolucionario, que apunta a comprender que es el Reino de Dios. La predicación de Jesús está llena de lenguajes de amor, de justicia social, de respeto, de dignidad por el ser humano, por el prójimo, en eso Freire fue bastante claro. Pablo utiliza lenguajes y métodos subversivos de predicación, fijándose en contra de los modelos sociales, económicos y políticos del Imperio Romano. El cambio de paradigmas dentro de las enseñanzas del Apóstol fue crucial, ejemplo la ekklesía. Además de la implementación de lenguajes “subversivos”, que cambian la mentalidad del oyente y lo llevan a despertar a “concientizarse”. Es precisamente dentro de las comunidades donde se puede empezar a promover los cambios, aprovechar que vivimos en un continente donde el componente religioso cristiano es parte de la idiosincrasia de los pueblos. Esto sería realmente el componente profético a partir de las iglesias se gestara el proceso de denuncia y la práctica de la justicia, que impregnaría a los estudiantes, a los alfabetizados de educación primaria, media y superior y a su vez ellos comandarían los procesos de transformación social, todo gestado desde el interior de las comunidades eclesiales. Entender que la conformidad es un estado previo a la rebeldía. El inconforme comienza por estar en desacuerdo con cosas que contradicen su inteligencia o voluntad al no encontrarlas suficientemente racionales. Por lo tanto, pide argumentos, exige respuestas e inquiere soluciones porque intuye la posibilidad de una solución. El inconforme es el hombre en proceso hacia decisiones radicales sino halla eco a sus planteamientos(Guzmán, 1969, pág. 63). La inconformidad motiva la praxis, como diría Ignacio Silone: “La acción del espíritu humano es proporcional a la presión que sobre él se ejerce”(Silone, 1945, pág. 135).

Freire nos estimula, inquieta a seguir, a desarrollar nuevos paradigmas en la educación, hacerla al alcance de las masas populares, pues necesitamos un pueblo despierto, concientizado en su realidad, y promotor de mecanismos de cambios.

Bibliografía

Freire, Paulo. (1970). Pedagogía del Oprimido. México: Siglo XXI Editores S.A.
Cataño, G., Restrepo, G., Bonilla, E., & Vizcaino, M. (1987). Ciencia y Compromiso: En torno a la obra de Orlando Fals Borda. Bogotá: Producciones editoriales ltda.
Guzmán, G. (1969). El Padre Camilo Torres (Tercera ed.). Mexico D.F: Siglo XXI Editores S.A.
Silone, I. (1945). El Pensamiento vivo de Mazzini (Segunda ed.). Buenos Aires: Losada.


martes, 5 de noviembre de 2013

LA PARÁBOLA DE LAS MINAS: Motivando la Denuncia y el Despertar Social.

Por:
Hary Cantillo P.
Teólogo

Para Jesús una sociedad donde los seres humanos se explotan para garantizar las riquezas de unos pocos, está lejos del plan de Dios. Para el Maestro, todos somos iguales, no hay hombres ni mujeres, ni Señores, en Jesús no hay lenguajes de poder.  Todos somos llamados por El para recibir de su gracia y su amor.  Ante esta revolución social, pues en su Reino no hay pirámides, se levanta la queja de Jesús ante la figura del explotador, de aquel que se enriquece en aras del hermano, del prójimo, su mirada identifica el pecado estructural, ese que la sociedad calla y la religión legitima.  Se levanta como todo un revolucionario, que ha entendido la dimensión del amor de Dios, que ha enseñado que nos debemos amar unos a otros como Dios nos ama, donde cabe considerar que ese amor, es respetar la dignidad de mi prójimo.

Jesús llegando a Jerusalén nos cuenta sobre la parábola de las diez minas que aparece en Lucas 19, 11-27,  para ilustrarnos que es el Reino de Dios. Para Lucas este pasaje significó mucho para los oyentes.  El autor del evangelio de Lucas quien usualmente nos señala eventos y personajes de tipo histórico como forma de ubicarnos en el tiempo y en el espacio, utiliza esta parábola, tan descriptiva que para el oyente no le fue difícil comprender de quien estaba hablando Jesús.

Los Judíos se encontraban bajo el yugo del imperio Romano, esta situación los tenía inconformes, tristes y desesperados. Recordaban con nostalgia la historia de sus abuelos, de los ancianos del pueblo. Esa historia que presentaba a un Dios que los libró del yugo de Egipto, de la mano de Babilonia y que con mano dura los libraba de aquellos que osaban en dominarlos. El recuerdo de la revolución de los Macabeos los llenaba de patriotismo. La idea de un mesías liberador, de uno que era capaz de quitarles el yugo de Roma, de un mesías guerrero rondaba en sus mentes. Cuando escucharon la noticia de que Jesús estaba cerca de Jerusalén, muchos de ellos habiendo escuchado la fama de él, que según decían era capaz de sanar los enfermos, de liberar endemoniados, pensaron, tal vez, este es el Mesías esperado, el guerrero de Dios. Consideraron que el reino de Dios se manifestaría de inmediato. Es decir, su liberación estaba cerca de ellos. Jesús conociendo el pensamiento mesiánico de los judíos, responde con esta parábola. Jesús intenta mostrarles que es el Reino de Dios.

Comienza Jesús a narrar una parábola, hablando de un hombre noble que se fue a un país lejano para recibir un reino y volver ( vs. 12). Cuando Jesús comenzó a hablar esta parábola  y recitó esta primera parte, tal vez muchos de esos oyentes de Jerusalén recordaron lo sucedido con Arquelao, el etnarca, hijo de Herodes el Grande.  Augusto, emperador de Roma le otorgó a Arquelao los territorios de Idumea, Judea y Samaria con la promesa de darle el título de rey. Sin embargo, una comitiva subió de Jerusalén para hablar con el Emperador, este acto significó que Arquelao fuera depuesto de su posición en el año 6 d.C, colocando por primera vez un perfecto de Roma llamado Coponio (Pagola, 2007). Este acto llevó a Arquelao a tomar, parece ser,  la decisión de decapitar por venganza a aquella comitiva que viajó a Roma (vs. 27). La figura de Arquelao era la de un hombre sin piedad, como su padre Herodes I, a quien no le temblaba la mano para vengarse de sus enemigos.


El noble de la parábola hizo algo particular llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo que negociaran mientras el regresaba (vs. 13). Aquí comienza a desenvolverse la parábola de Jesús, cuando analizamos el modus operandi de estos siervos a los cuales se les da la mina, encontramos entre ellos la figura de unos explotadores del pueblo. Es curioso observar que una mina equivalía a 100 dracmas  y un dracma a casi un denario, que era el salario diario de un jornalero. Es decir, estamos hablando del salario de 100 días de trabajo de un obrero aproximadamente, mucho dinero para el común de aquellos hombres que escuchaban a Jesús. Cada uno de estos siervos multiplicó este dinero. Para Jesús era claro que tal multiplicación  no venía del trabajo honrado;  por el contrario, la explotación a la que era sometido el pueblo era muy reconocida por las masas.  Observar como muchos se hacían ricos, como en el caso de los recaudadores de impuestos, era evidente. Por lo tanto, la administración de un territorio por parte de estos hombres que el texto sugiere (vs. 13), lleva a pensar que una vez más la multiplicación de las minas se debió a un ejercicio constante de corrupción, de explotación.



Para Jesús el Reino de Dios era mucho más que la lucha directa con los romanos. Era mostrarle al pueblo que el verdadero Reino de Dios, es diferente, no hay corrupción, y se respeta la integridad del prójimo. Un reino donde no hay humillación, ni esclavitud. Donde la riqueza no se consigue a costa de mi hermano, como el actual modelo económico lo hace. Jesús deseaba que los oyentes compararan el tipo de reino en el que vivían con este que el intenta proponer, un Reino de paz, de justicia, de equidad, de respeto.

Cada uno de los administradores de la parábola, de los siervos de este rey, mostró con orgullo demencial como multiplicó las minas. El primero salió diciendo que había multiplicado su mina por diez, eso significaba un acto desmedido de tiranía y explotación, pero se siente orgulloso cuando su Señor le dijo que estaba muy bien lo hecho, y que por su acto era merecedor de diez ciudades. Así mismo ocurre con el de cinco minas (vs. 16-19). Es triste, pero real que este pensamiento impera en nuestros días también. Parece ser que el acto de explotar, de humillar y llevar a la pobreza a mi prójimo es recompensado, aplaudido  por nuestra clase dirigente. Callamos ante la corrupción, nos hacemos los ciegos como pueblo.

Cabe destacar del texto la acción del último siervo, que entiende lo que significa el Reino de Dios. Este último siervo (vs.20), siempre es mostrado como el malo de la parábola, aquel que ha sido estigmatizado por una extraña interpretación del texto. Primeramente si observamos detenidamente el pasaje, este “siervo malo”, trata a este Señor de hombre severo, que es injusto, pues toma de lo que no puso y siega donde no sembró (vs. 20). Extraña forma de asociarlo con Dios mismo, que es la interpretación que comúnmente se hace, este hombre tirano, severo e injusto, ¿es el mismo Dios como se nos ha enseñado?, creo que no, si Jesús quería por medio de la comparación mostrarnos esto, el pueblo no lo iba a entender. Para Theissen la parábola yuxtapone imagen y cosa, y la asocia con la partícula cómo. Además las imágenes empleadas son realistas y corresponden a lo cotidiano (Theissen & Merz, 1999).  En la tradición judía ninguno se hubiera atrevido a llamar a Dios de esa forma, severo, ni mucho menos tenerlo por injusto.  En el imaginario colectivo Dios era Santo, KADOSH, KADOSH, KADOSH, lo más Santo entre lo Santo, el Rey Justo y perfecto.  Por lo tanto, para el último de los siervos estaba claro que este hombre era malo, y para el pueblo también, que relacionaban a este noble con Arquelao. Este último siervo se levantó y lo denunció, entonces sus palabras alcanzan una dimensión mayor. Este es el verdadero siervo de Dios, que comprende lo que es el Reino de Dios, aquel que es capaz de entender el carácter profético de un verdadero hombre que vive en la dimensión del Reino de Dios. Este hombre no tembló a so pena de muerte, denunciar a este Señor duramente como injusto y severo, malo (vs. 22-23), no cayó en la dinámica del sistema, de explotación para multiplicar lo que le dieron, prefirió guardarla (vs.20).  Lo curioso del pasaje es que terminan quitándole lo poco que tiene. Al sistema no le conviene tener a alguien que no participa de el, que no multiplica lo que se le da, para los nobles de hoy, este es un siervo malo. En los versículos 24-26 notamos que quien no entra en el sistema neoliberal no prospera, y lo que tiene se le quitará y aquel que humilla, explota, saquea, empobrece al prójimo, a ese, el sistema lo premia.

Levantando la voz.
Jesús nos invita a denunciar, a levantar nuestra voz ante la corrupción, la explotación, la injusticia. Nuestra voz denunciante, tiene el acto de cambiar las condiciones por más difíciles que sean. La parábola  nos estimula a analizar nuestro contexto, a comprender que sólo a través de la denuncia liberadora podemos desenmascarar a estos hombres severos, que siegan donde no han sembrado, robando lo poco que tienen los pobres, los amados de Dios.

La iglesia debe levantar de igual manera su voz profética,  debe llevar la buena nueva, una que es alternativa a la noticia que profesa el actual modelo neoliberal, cuya premisa es compremos, endeudémonos, comamos y bebamos. La propuesta de la iglesia es la del Reino de Dios, un reino diferente, una utopía, una realidad que todos podemos construir, levantando simplemente la voz, denunciando y actuando. La iglesia tiene el carácter de sacar a la sociedad de su silencio y de la cueva platónica en la que está sumergida, lastimosamente muchas iglesias hacen del creyente un ser conformista, sometido, de espaldas a la realidad temporal dominado solamente por la preocupación de lo eterno (Guzmán, 1969, pág. 40).  Los miembros de la iglesia y la sociedad en general deben comprender su realidad injusta y accionar  desde el pleno conocimiento de su situación verdadera, no la que los medios de comunicación proponen como sofisma de distracción.

La invitación de Jesús en la parábola es un compromiso con la vida, con el Reino de Dios, es una invitación difícil, si se tiene en cuenta que los Señores de este siglo “premian” a aquel que cumple a cabalidad los designios del neoliberalismo. Es muy cómodo no decir nada y esperar que las injusticias sigan pasando, que la corrupción, la explotación, la humillación continué, tal como hoy lo vemos. Todos pertenecemos a una sociedad donde impera el consumismo,  la deshumanización del ser, entre otros problemas,   pero está en nosotros levantarnos en contra del neoliberalismo, como lo hizo el último de los siervos de la parábola de Jesús, denunciando la injusticia.


Bibliografía.
Guzmán, G. (1969). El Padre Camilo Torres (Tercera ed.). Mexico D.F: Siglo XXI Editores S.A.
Pagola, J. A. (2007). JESÚS: Aproximación Histórica. Madrid: PPC.
Theissen, G., & Merz, A. (1999). El Jesús Histórico. Salamanca: Ediciones Sígueme, S.A.

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