domingo, 12 de abril de 2020

LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, EJEMPLO DE COHERENCIA CON EL MENSAJE DEL REINO “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá” (Juan 11.25)


Hary Cantillo
Teólogo

Recientemente hemos celebrado la resurrección de Jesús venciendo la muerte. Su cuerpo flagelado y crucificado se levanta con el poder de Dios y ahora posee toda una corporeidad gloriosa, viviendo por siempre a la diestra del Padre eterno. Es la celebración mayor del cristiano, pues gracias a su muerte hoy vivimos, gracias a su resurrección crece la esperanza de que también seamos resucitados, somos reconciliados con Dios.
La resurrección no es solo ese cambio de muerte a vida, la resurrección tiene un mensaje mucho más profundo, un mensaje que entendemos solo cuando indagamos en los pormenores de los acontecimientos previos a ella.

El resucitado y el Reino de Dios
Este resucitado es Jesucristo. Su mensaje cautivó, atrajo a las minorías porque era diferente, apartado de mensajes salvíficos donde la guerra y la muerte se mezclaban para garantizar la supuesta liberación del pueblo judío de su opresor, Roma. Algunos movimientos populares de liberación se manifestaron en el siglo I d.C, por lo que Roma tuvo que intervenir ya que lo que menos toleraba la famosa Pax Romana era la sublevación al imperio.
Jesús nos revela el Reino de Dios, un reino donde prima el amor por el prójimo, donde el respeto a la vida es relevante, en el que la mujer debe ser reconocida como seguidora activa, lideresa y predicadora de las buenas nuevas, donde Dios Padre es sacado de detrás de unas cortinas del templo de Jerusalén y ser manifestado a los hombres pobres de Judea para dejar de ser una propiedad del templo y de la élite sacerdotal.
Jesús se preocupaba por los niños, las mujeres y los hombres que sufrían la pobreza que provocaba un sistema de opresión imperial económico, político y religioso, y al que habría que añadir la gran corrupción de la élite herodiana. Por ello, su mensaje es bien recibido entre los pobres, quienes ven en este sujeto de Nazareth, de una tierra perdida, olvidada, y pobre también, un mensaje llamativo y apropiado; un mensaje de justicia social, de equidad, de respeto y de dignidad por la vida. Se trataba de hacer memoria de las antiguas directrices de Dios (el respeto por la viuda, el huérfano, el extranjero, el pobre, la tierra), que habían sido olvidadas por el pueblo y por sus dirigentes . Jesús les devuelve la esperanza en medio de la desesperación, y les recuerda que Dios se acuerda de los pobres y que camina con ellos.
Cuando Jesús llega a Jerusalén ese domingo de Ramos lo hace montado en un burrito, mensaje anti-imperial, si se tiene en cuenta que para la pascua, el procurador romano de ese momento, Poncio Pilato, viajaba de su residencia en la ciudad de Cesarea Marítima o Cesarea sobre el mar que se encontraba a unos 90 kms al noroeste hasta Jerusalén,  entrando con sus caballos y soldados, llevando el escudo imperial romano, águilas doradas sobre mástiles destellando por el metal y el oro. El sonido de la marcha de los soldados romanos y el sonido de los redoblantes se escuchaban con gran estruendo, dándole una solemnidad y temor a la procesión. Eso es lo que infundía el imperio, temor.  Jesús llega montado en su burrito, presentando otro mensaje, el mensaje de paz y justicia que ofreció no solo en su discurso sino en su vida misma. Él presenta la humildad y sencillez de sus palabras con un mensaje sentido y que surge del corazón de un hombre justo. Su mensaje no atemoriza, acerca a las multitudes al gran amor de Dios por todos y todas.
Él Maestro también obtiene un gran recibimiento: muchas personas con ramas le aclaman cuando entra en Jerusalén. ¿Qué pensarían los romanos sobre este hombre que recibe estas expresiones del pueblo? Jesús se enfrenta a la corrupción del templo, de la práctica hipócrita de los fariseos, quienes se creían los vigilantes del cumplimiento de la ley judía, que era en el imaginario colectivo del pueblo, la ley de Dios. Ridiculiza a la casta sacerdotal y en ella se encuentran los mayores terratenientes del pueblo. Ir en contra de ellos  significará la causa de su muerte. 
Jesús predica en la ciudad Santa de Dios; su mensaje no es recibido de la misma forma que en otras ciudades, lo cual no deja de ser curioso e incluso paradójico si tenemos en cuenta que allí se encontraba el templo de Jerusalén, el templo del Dios judío.
Jesús es apresado, escupido, flagelado, golpeado y sometido a las torturas con las que los romanos tenían por costumbre atormentar a los sentenciados a muerte. Este hombre fue condenado a la pena capital, la crucifixión, que se aplicaba a los enemigos del imperio; es decir, a aquellos que se erigían como líderes de insurrecciones populares.
Este judío muere, es sepultado según la tradición de su pueblo, pero un gran acontecimiento cambiará la concepción de los seguidores y seguidoras de Jesús en ese momento: el Maestro ha resucitado. ¿Resucitado? ¿Después de tres días? Las mujeres son las primeras en verle (Marcos 16,9; Mateo 28, 9-10). Lo curioso es que los discípulos no creen el mensaje de vida que esas mujeres les comunican. Una vez que Él se aparece a sus amigos la fe de sus seguidores es transformada. La confianza de que su maestro es el Señor de Señores, el hijo de Dios, se afianza, se encuentran ante el verdadero Mesías.




Diferencia entre él y los demás resucitados
Jesús resucita, y para los judíos este mensaje es sorprendente. Dios levantó a este Jesús de entre los muertos y su resurrección fue uno de los elementos principales del mensaje de Pedro en el libro de Hechos (2,14-38), ya que se reconoce públicamente la gloria de Jesús en Dios Padre. Este muerto ahora ha resucitado y está a la diestra de Dios.
Estamos ante una persona que murió siendo coherente con su mensaje hasta la muerte, y no cualquier muerte sino, como resaltaría el Apóstol Pablo, hasta la muerte de Cruz (Filipenses 2,8). Esto quiere decir que no vendió su mensaje ni se corrompió, sino que se mantuvo firme ante la amenaza del imperio y de los sacerdotes.
Para los gentiles no resultaba novedoso el tema de la resurrección, entre egipcios y griegos existían historias de dioses que resucitaron, como es el caso de Horus. De igual manera, existían rumores, según, de personas que tenían capacidades de resucitar a los muertos con ciertas artes mágicas. La pregunta que surge es: ¿Qué diferencia hay entre este resucitado y los otros?  Lo innovador está en que este resucitado lo es para la inmortalidad.
Los griegos no podían aceptar la resurrección, ya que creían que el cuerpo era la cárcel del alma y, por lo tanto, innecesaria para la inmortalidad. Sólo el alma era inmortal.
Por otra parte, el que murió era pobre, un desdichado y un enemigo del imperio, pero el Apóstol Pablo predica al Cristo resucitado y le exalta por encima del emperador, y afirma que Jesús es el hijo de Dios, Señor (kirios) y Salvador (soter), términos muy comunes en el vocabulario imperial romano para referirse al emperador.
Jesús resucitado es el nuevo emperador, pero su reino no es de este mundo. A diferencia del Imperio, es un reino de paz y de justicia, de amor al prójimo, lo cual produce sus efectos en el corazón de las personas que escuchan el mensaje de Jesús resucitado.

La resurrección de Jesús nos muestra que él está por encima de las injusticias de los imperios y sistemas de dominación, no pudieron acallar su valor y su mensaje
El Apóstol Pablo nos enseña a ser sus imitadores, así como él lo es de Cristo. Es decir, nos llama a ser coherentes con el mensaje del evangelio; con ese mensaje de amor y de justicia en un contexto de desigualdad y de tiranía. Para el oyente, la esperanza de que resucitaría como lo hizo Jesús se convirtió en la fuerza para enfrentarse sin temor a las estructuras imperiales que podían acabar con su vida por transmitir el mensaje del Reino. Estos oyentes veían en Jesús el ejemplo a seguir. Jesús había vencido al mundo (sistema de dominación imperial) (Juan 16,32-33). Ahora sus seguidores confiados podían proclamar un mensaje diferente, el mensaje del Reino de Dios, aunque sufrieran aflicciones por un mensaje opuesto a la estructura dominante. Por ello, encontramos esa fe férrea de los mártires de los primeros dos siglos del cristianismo, que se entregaron a los brazos de la muerte sin temor, la esperanza de que Dios les levantaría de los muertos como Jesús si se esforzaban en mantener su fe hasta el final (2 Timoteo 4,7-8).
La resurrección de Jesús es el triunfo sobre las injusticias del imperio y de su forma inhumana de dar paz y seguridad a través del temor y de la destrucción. Jesús convierte la resurrección en un acto de Justicia. Dios es quien le levanta de entre los muertos, es decir legitima su mensaje y lo sella con la resurrección. Dicho mensaje está por encima de la pretensión del imperio de condenarlo al olvido para siempre.
Aunque el sistema pretenda acallar esta propuesta del Reino de Dios, será ese mismo Dios el que la resucite y la haga revivir en los corazones de las personas. Esto quiere decir que la resurrección de Jesús se ha convertido en el triunfo del justo sobre las injusticias, sin que importe de donde procedan, aunque sea del imperio más grande de la historia.

La Resurrección, mensaje de esperanza ayer y hoy para todo aquel que lucha por la propuesta del reino de Dios
La resurrección representó en el pasado un mensaje de esperanza ¿Y hoy sigue siendo así? Jesús, en gran medida nos invita a reflexionar sobre la coherencia de nuestro mensaje. Recordemos que somos embajadores (2 Cor 5,20; Ef 6,20). Es decir, se nos ha encargado extender el mensaje del Reino, un mensaje de amor, de justicia, de equidad, de respeto, de esperanza; en medio de un mundo que se debate entre guerras, conflictos familiares, en el que muchos jóvenes no tienen claro el sentido de la vida, las ideologías luchan entre sí por imponerse, el hambre impera y la injusticia y la corrupción son el pan de cada día.
La resurrección de Jesús nos invita a ser coherentes con su mensaje, sin temor a expresarlo, transformar los paradigmas de opresión que el sistema difunde como normalidad. Es una lucha contra la bestia, puesto que el modelo económico actual convierte a los ricos en más ricos y a los pobres en más pobres; destruye los anhelos de las personas de este mundo, las convence de ser sujetos de emociones y las convierte en objetos del sistema de producción mundial, en un número más de esta cruda realidad.
Los valores han pasado a ser ignorados en la vida social; solo importa el dinero, aunque no la manera de conseguirlo. Jesús nos llama a entender que él es verdadero Señor y el verdadero Salvador y a no dejarnos engañar por aquellos que pretenden adjudicarse dichos calificativos.
No es fácil asumir el mensaje de Jesús; hay que cargar la cruz. Una cruz que puede llevarnos a la muerte en algunos casos, pero esa es la realidad del mensaje, no otra. Sin embargo, hasta el fin de nuestros días seamos coherentes con el mensaje del Reino de Dios, y llevemos esperanza a aquel que sufre, que llora, que tiene hambre y sed de Justicia.

Bibliografía
 Barbaglio, G. (2003). Jesús, Hebreo de Galilea. Investigación histórica. Salamanca: Secretariado Trinitario.

 Borg, M., & Crossan, J. D. (2007). La última semana de Jesús. El relato día a día de la última semana final de Jesús en Jerusalén. España: PPC, Editorial y Distribuidora, SA.

 Brown, R. (2006). La muerte del Mesías. Desde Getsemaní hasta el sepulcro (Vol. II). Estella: Verbo Divino.

 Lüdemann, G., & Özen, A. (2001). La resurrección de Jesús. Historia, Experiencia, Teología.Madrid: Editorial Trotta.

 Pagola, J. A. (2007). Jesús. Aproximación histórica. Madrid: PPC, Editorial y Distribuidora, SA.

 Perrot, C. (1982). Jesús y la historia. Madrid: Cristiandad.

 Pikaza, X. (2013). Historia de Jesús. Estella: Verbo Divino.

 Sanders, E. (2004). Jesús y el judaísmo. Madrid: Trotta.



sábado, 11 de abril de 2020

ELÍ, ELÍ, ¿Lama sabactani? Dios mio, Dios mio ¿por qué me has desamparado? EL LAMENTO DE LOS POBRES Mateo 27:46




Hary Cantillo
Teólogo

En la tristeza del evento de la crucifixión, martirio inhumano y terrible que el imperio romano desataba sobre sus enemigos, aquellos que atentaban contra la pax romana se encuentra un reo, Jesús. Hombre justo, de buen corazón, cuyos ideales les resulta peligrosos a los poderosos, a aquellos que en contra de los designios de Dios utilizan sus influencias y riquezas para aprovecharse de los débiles haciéndose cada vez más ricos y explotadores.
Jesús vive la vida de los hombres, se da cuenta de lo terrible que resulta la existencia para aquellos que no tienen voz, los pobres, a los que piadosamente compartió de su mensaje liberador, de su mensaje de paz y compromiso con la vida. Su predicación es más rural que urbana, llega a compartir con aquellos que eran excluidos, lo que la sociedad consideraba como pecadores o ciudadanos de segunda (enfermos, prostitutas, pobres). Jesús levanta su voz profética en aras de construir una mejor sociedad, una donde se restablezca el reino de Dios, un reino que puede vivirse aquí y ahora.
Jesús proclama su mensaje de amor, un mensaje que impacta a las masas, siendo estas llenas del amor inmensurable de Dios; en su discurso todos somos importantes para el Creador, donde el que quiera ser el mayor debe servir al menor, invirtiendo de tal manera la pirámide de poder, aquella que convierte a los hombres en dioses,  mostrando el pequeño faraón que habita en sus corazones. 
El Maestro está en contra de aquellos que no permiten que un gran sector de la sociedad tenga vida, una real, no condicionada, ni estructurada bajos los preceptos de explotación y marginación y bajo el sofisma de considerar que esta manera de vivir es la normalidad. Jesús desea que las personas tengan vida y la tengan en abundancia (Juan 10.10b). Sin embargo, para las estructuras de poder el mensaje de Jesús resulta nefasto para sus intereses, no hace falta un Mesías que quiera desestabilizar el statu quo de unos dirigentes, lacayos de Roma.  


El lamento de los pobres
En el relato Jesús aparece agonizando, clavado en una cruz, sufriendo por su mensaje de inclusión y de justicia social, por haberse atrevido a denunciar el sistema corrupto, por levantar su voz profética. Después de varias horas clavado en la cruz recita las palabras que se encuentra en el texto de Mateo “Elí, Elí ¿Lama sabactani? nos introducen al salmo 22, los primeros cristianos releyeron el salmo a la luz del evento de la crucifixión, considerándolo mesiánico y que en Jesús se estaba cumpliendo la profecía. 
Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado? las recita en arameo, que era el idioma del pueblo judío, de aquellos que vivían en Judea en el siglo I d.C. La frase es desgarradora, Jesús no guarda su tristeza, es un hombre muy sincero, siente que sus amigos lo han dejado solo, sus enemigos se sienten victoriosos. Han colgado al hombre  cuyo discurso era tan coherente como cada uno de sus actos de amor y misericordia.


El Maestro siente la muerte acercársele, sus enemigos piensan que sus palabras en Arameo son una invocación a Elías, el profeta de antaño que Dios se llevó en un torbellino y no vio muerte. Se burlan grotescamente del Maestro, tal vez consideran que alucina con el personaje, están ante un hombre sin fuerzas, todo un guiñapo humano. Curiosamente le dan de probar un vino avinagrado al empapar una esponja (Mateo 27:48), según algunos eruditos se le daba a los crucificados para activarlos, era una bebida fuerte tomada por los soldados romanos que animaba a las personas (Pagola, 2007). En pocas palabras, su deseo era que siguiera sufriendo un poco más. Que tristeza cuando no hay compasión en el corazón del ser humano; por el contrario, hay una sed de hacer sufrir, un morbo por la destrucción del otro.

En la cruz el maestro se encuentra triste, desolado, sintiendo las humillaciones más grandes para un judío, estar clavado en un madero y estar desnudo frente a todos, costumbre imperial para cada uno de los crucificados. Agoniza, ve con tristeza la ciudad santa, curiosamente llena de corrupción por una élite sacerdotal que traicionó el pacto con Yahvé, permitiendo todos los abusos de Roma contra sus propios hermanos judíos, todo en aras de mantenerse en el poder.
Usualmente la frase del abandono aparente de Dios se utiliza para mostrar, teológicamente, que Jesús asume los pecados del mundo y en esa dimensión Dios le da la espalda porque Aborrece al pecado, en este momento el cuerpo moribundo del Maestro se convierte en el cuerpo del pecado de la humanidad, de allí el aparente abandono de Dios.  Sin embargo, hay que resaltar otro aspecto teológico, con esa frase el Maestro encarna en ese momento el sufrimiento de la humanidad que en medio de los pecados estructurales que vive la sociedad y que destruye los sueños de muchos, siente el dolor del pobre, del oprimido, que experimenta ese mismo abandono, esa misma y extraña soledad que lo lleva a considerar que no habrá justicia para él, que Dios lo ha abandonado.
Jesús, experimentando tanta crueldad clama a Dios, curiosamente no lo hace llamándolo Abba, padre, costumbre muy del Maestro, lo hace llamándolo Dios mío. Tal evento tiene un significado teológico, Jesús exterioriza su tristeza, que es la misma que sienten millones de marginados, como todo hombre en medio de las angustias existenciales siente a Dios lejano. No es un reclamo grotesco, es filial, es la búsqueda ansiosa de la luz en medio de las tinieblas, de la esperanza en medio de la desesperanza, es el anhelo de que Dios actúe, que irrumpa.
Hoy se escucha ese mismo clamor de Jesús entre los pobres por tanta injusticia, entre los defensores de los derechos humanos que en nuestro país son vilmente asesinados por defender a su prójimo; es la queja a Dios ante un sistema que esclaviza, que destruye vidas, que empobrece.
Jesús encarna en ese momento a los millares de hermanos que sufren por la dureza de la vida, por la escasez de alimento, por la inestabilidad del trabajo, viviendo vidas donde la dignidad se pierde en muchos por un poco de pan. Trabajadores mal remunerados, experimentando un silencio del hambre, prefieren la crueldad de sus jefes en aras de mantener ese empleo que les da para subsistir, antes de denunciarlos. Campesinos huyendo de sus tierras, sin saber a dónde ir, experimentando el abandono del estado. Jesús es el reflejo de millones de pobres que experimentan la lejanía, el abandono, y un deseo sobrehumano de que Dios haga algo.


La humanidad vive una extraña soledad en medio de una sociedad tan numerosa, cada uno se afana por lo suyo y el prójimo no interesa, no importa su dolor, su sufrimiento, la solidaridad se ha vuelto un ideal en medio de una sociedad donde el abuso y el individualismo son el pan de cada día.
La competencia por alcanzar los sueños de esta sociedad consumista deja a la humanidad en el rango de lo bestial, pues para alcanzar la deseada realización no importa si pisoteo al otro, si lo vuelvo añicos en aras de mi tan afanada prosperidad. Mi conducta es tan semejante a las fieras que devoran salvajemente a su presa.
Como seres humanos podemos llegar a reclamarle a Dios por el declive social, como si no tuviéramos responsabilidad. Es necesario entre nosotros buscar los responsables de ese deterioro humano, de aquellos que marginan. Una cosa, Dios siempre estará cercano, realizando milagros de amor y justicia en medio del desamor y la injusticia.
La humanidad está clavada en una cruz, sufriendo lo indecible, burlada por los poderosos, quienes se reparten sus ropas.  Es necesario empezar a denunciar los crímenes del sistema económico, que en medio de las circunstancias que vivimos con el coronavirus prefiere salvaguardar las riquezas de los poderosos antes que la vida de la mayoría de la humanidad, de esa manera pagar los favores de aquellos empresarios que invirtieron en sus campañas políticas. Son esos poderosos  que en medio de esta crisis siguen robando al pobre. Hay que denunciar la consecutiva adquisición injusta de las riquezas por parte de aquellos dueños del mundo, de los titiriteros de las diversas naciones que utilizan sus títeres para robar, así como El imperio a través de Pilatos utilizaba a Caifás para abusar del pueblo judío.
Mientras que pensamos para actuar en pro del mejoramiento de las condiciones de vida de esta sociedad sufriente, mientras que nos decidimos a transformarla con la luz del evangelio seguiremos escuchando entre los pobres que caminan este mundo siendo maltratados por la injusticia humana: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Bibliografía

Borg, M., & Crossan, J. D. (2007). La última semana de Jesús. El relato día a día de la semana final de Jesús en Jerusalén. Madrid: PPC, Editorial y Distribuidora, SA.

Crossan, J. D. (1.994). Jesús: Vida de un campesino Judío. Barcelona: Crítica.


Pagola, J. A. (2007). Jesús. Aproximación histórica. Madrid: PPC, EDITORIAL Y DISTRIBUIDORA, S.A.

domingo, 29 de mayo de 2016

LA TRINIDAD: SOCIEDAD E IGLESIA

Por: Hary Cantillo - Teólogo.

Usualmente terminamos nuestras oraciones, liturgias con “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Es decir todo lo sellamos bajo estas tres personas que componen la santa trinidad, la perfecta unidad.

Curiosamente de las más grandes crisis que afecta a la humanidad es el desinterés por el prójimo, tal crisis nos tiene en un momento de autodestrucción inminente, ya nada importa solo el interés personal por el colectivo. Es triste considerar que a pesar que todos vivimos en un único planeta azul, nuestro único hogar material en el universo, la estamos destruyendo. Es tal nuestra sed de dinero, de prestigio, de poder que no nos importa otorgarle a ese “prójimo” un hogar también, a las futuras generaciones una casa hermosa, con recursos naturales, enseñándoles el respeto a la creación. Por el contrario, el mensaje que estamos dándole a las futuras generaciones es desalentador, pues ellos repetirán los mismos patrones destructivos sino procuramos cambiar.

La divinidad se nos revela desde el principio de los tiempos como tres personas entrelazadas desde la eternidad hasta la eternidad, coexistiendo siempre. Es una manera de revelarnos como deben ser nuestras relaciones sociales. En la trinidad no hay dominación, sino convergencia de los tres, en una aceptación recíproca y en una donación mutua. Jesús nos revela el reino de Dios, y hay que hacer claridad sobre el hecho indiscutible que ella nos llama a nuevamente comprender que debemos desarrollar lazos fraternos de unidad, de apoyo.

La humanidad ha sobrevivido porque el hombre es un ser gregario. Es decir habita en comunidad y en ella se desarrolla, son necesarias las relaciones con los demás para la supervivencia, para el desarrollo científico, tecnológico e ideológico de la especie.

Históricamente nos hemos necesitado los unos de los otros. En lo económico podemos analizarlo a través de un ejemplo sencillo "el trueque". Analicemos como el hombre consideró cambiar con el otro aquello que consideraba suficiente por aquello que le hacía falta, son relaciones justas y de consentimiento que permitieron dar pie a lo que hoy llamamos sociedad, civilización.  Las relaciones dan protección lo que permitía a las diversas comunidades mantener su existencia, se sabía desde la antigüedad que un hombre solo era víctima de los peligros de la naturaleza. Curiosamente esto último se nos ha olvidado y es por eso que la humanidad va camino a su propia destrucción. El otro componente es el religioso, históricamente los hombres y mujeres nos hemos juntado para adorar lo divino, hacer celebraciones y cultos religiosos. Somos históricamente una comunidad que ha sabido relacionarse e interactuar no solo entre humanos sino con todo lo viviente y lo no vivo. La trinidad se contrapone a la idea individual de la sociedad moderna. Ella ha impuesto la ideología de la subjetividad y del valor supremo de la libertad, entendida sin referencia a los otros. Comprender la persona humana como imagen de la trinidad implica medirla siempre por su relación con los demás.

La trinidad es principio eterno de vida, unidad eterna. Cada uno de los integrantes de ella coexisten en armonía para cumplir con los propósitos eternos, es comunión eterna; los tres permanecen en perfecta unidad, en la unidad del amor para irrumpir en la historia de la humanidad.



En una sociedad piramidal donde el que está arriba es sostenido por el de abajo y el pobre sufre las injusticias de una sociedad corrupta cuya conciencia tiene precio. Esa corrupción la mantiene cegada, considerando que la acumulación de la riqueza es la gloria de la vida. Es por eso que las palabras de Jesús a la madre de los hijos de Zebedeo (Juan y Santiago) fue clara y de gran enseñanza para ellos y el resto de los oyentes; entre ellos no se repetirán las mismas estructuras dominantes de los que gobiernan el mundo, sino que el que quiera hacerse grande debe hacerse servidor (Mateo 20. 20- 28). Jesús estaba revelando el modelo del Reino de Dios, un modelo que impera desde la misma trinidad. Jesús como manifestación de uno de la trinidad les hace ver que él también vino para servir y no ser servido (Mateo 20.28). 


La Trinidad y la Iglesia de hoy
La iglesia es llamada a ser portadora del Reino de Dios, en esa línea entendemos que la trinidad hace parte de este reino. Por lo tanto, será la iglesia una comunidad de creyentes que recrean los lazos de amor y de comunión que se da en la trinidad. Hay que considerar que Dios actúa como padre que nos envía a su Hijo para transformarnos por medio de su Espíritu.

La Iglesia es, ante todo, comunión de personas que creen. El Hijo y el Espíritu, enviados por el Padre, que sostienen y vivifican permanentemente a la comunidad, hacen que ella sea el cuerpo de Cristo. La comunión en Cristo y en el Espíritu, y la comunión entre los propios fieles forman la única Iglesia. Ella es, además, una comunión de dones y servicios (1 Cor 12,4). Todos ellos están orientados a la construcción del cuerpo de Cristo (1 Cor 12). Pablo, en este contexto de los carismas que dan forma concreta a la comunidad, se refiere a los tres, al Padre, al Cristo Señor (Hijo) y al Espíritu. Y así es y debe ser, ya que la comunidad de los seguidores de Jesús, en el entusiasmo que les infunde el Espíritu revelándoles al Padre y al Hijo, es un reflejo de la comunión trinitaria.

El amor de Dios se revela en cada miembro, en la interacción de ellos, en la comprensión que somos un cuerpo, una unidad. Cada uno diferente, diverso. No cabe duda que el Espíritu Santo reparte los dones como él quiere (1 Corintios 12.11). Son tres personas distintas, autónomas. Una iglesia unida no quiere decir que todos seamos iguales, pensemos iguales. Por el contrario la verdadera unidad está en que lo diverso complementa, todos somos partes de un todo, cada uno tiene una medida de fe y la trinidad interactúa con cada uno de nosotros de formas diversas.

La trinidad debe manifestarse en nuestras relaciones, en nuestra familia, en todo lo que hacemos. La trinidad es compromiso, acción, amor y pasión.

La iglesia en sus comienzos empezó a manifestar el amor por todos y todas, se hizo una, estaban juntos, vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos, perseveraban unánimes y comían juntos con alegría y sencillez de corazón (Hechos 2. 44-46). Este modelo de comunión, de amor verdadero es la manifestación de la presencia de Espíritu Santo en la iglesia, él nos revela el accionar de la trinidad a la iglesia y nos invita a no olvidarnos del prójimo, elemento importantísimo en la comunidad de creyentes en Cristo.

Todo aquel que sea trinitario debe considerar que el amor de Dios fue tanto, que la encarnación del λóγος (lógos) se concibe como la intervención de la trinidad en busca de la salvación humana. La iglesia no debe olvidar que está llamado a irrumpir en la sociedad, a ser agente de transformación continua, es el cuerpo de Cristo y en él el resto de la trinidad se hace presente también.


La trinidad nos llama a comunicarnos en Juan 16.12-15, la comunicación es esencial en el crecimiento y fortalecimiento de la iglesia. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se encuentran en constante interacción, comunicación, ninguno niega al otro. Por lo tanto, como hermanos debemos de considerar que somos llamados a amarnos, a comunicarnos entre sí, a comprender que en nuestras diferencias somos uno, somos un solo cuerpo, la iglesia, y que ella debe actuar bajo el principio de la unidad de amor que la trinidad nos revela en todo lo creado como sello eterno.

lunes, 29 de diciembre de 2014

LA EDUCACIÓN COLOMBIANA: REFLEXIÓN Y RESILIENCIA


Hary Cantillo
Teólogo
En un contexto de pobreza como el de América Latina, en la que se pretende que existan mejores condiciones de vida pero donde los gobiernos gastan grandes sumas de dinero en armas, descuidando la inversión social y la educación. Es precisamente esta última (la educación), la que garantiza mejores condiciones de vida, un salto de estado de guerra a paz. Sin embargo, también se sabe que las élites no les conviene tener un pueblo educado, pues la educación es motor de transformación social, las élites pretenden siempre tener un pueblo ignorante que sea estimulado por todos los sofismas que el consumismo le otorga a las masas, todo para mantener adormecida la conciencia del pueblo y el carácter liberador de las masas sea interrumpida.

En Colombia la educación se encuentra en una angustiosa crisis, por un lado está la alta deserción escolar que hoy tiene nuestro país, por el otro lado la falta de una mayor inversión para educación de calidad y que no sea excluyente. Sin embargo, una de las mayores falencias está en la capacidad que tiene las instituciones educativas para desarrollar en los estudiantes procesos de resiliencia en medio de nuestro contexto de violencia y desarrollar procesos de “concientización”, tal como lo definiría el gran pedagogo brasilero Paulo Freire, un proceso que los haga reflexionar sobre su contexto, su realidad pero a su vez sean estimulados a originar una praxis liberadora, una verdadera transformación social. A pesar que son muchas las problemáticas expuestas nos detendremos a analizar el proceso de concientización y resiliencia dentro de la educación colombiana.

Violencia, Educación y Resiliencia
Nuestro país ha vivido en una violencia permanente por más de 50 años, este escenario ha llevado a cuestionar el papel de la educación en Colombia, es necesario este cuestionamiento teniendo en cuenta que la educación es el único medio contra la esclavitud, contra la violencia, tal como lo definiría José Martí, un tipo de esclavitud ideológica que nos ha llevado a considerar que lo nuestro no funciona igual que lo extranjero y que nuestras ideas no están al nivel de aquellas que se pasean en las más altas esferas del conocimiento europeo y norteamericano, es decir nos encontramos ante una colonización del conocimiento. Orlando Fals Borda, padre de la sociología en Colombia, apunta a  criticar el colonialismo intelectual que existe y buscó una ciencia propia, una metodología “criolla”, que diera cuenta de  nuestros propios problema, la IAP (investigación acción participativa), para Fals Borda ser neutral en una investigación social es una necedad que muchos se han creído, precisamente por el colonialismo intelectual que hemos considerado como cierto. (Cataño, Restrepo, Bonilla, & Vizcaino, 1987, pág. 17).

En nuestro país la violencia se gesta precisamente por falta de oportunidades laborales, de preparación académica por falta de justicia social, pues el actual modelo económico tiene por filosofía y práctica metodológica convertir al rico más rico y al pobre más pobre, y eso es un atentado contra los derechos de cada ser humano, ante un escenario como este la violencia se hace evidente, pues cada uno buscará por su propio medio salir del contexto donde crece y se desenvuelve sin herramientas de convivencia y paz. Es la ley del más fuerte, del ojo por ojo.

La educación debe apuntar a la libertad de la conciencia, a desarrollar en los estudiantes procesos de reflexión, como lo diría Paulo Freire, interesante postura en un contexto como hoy donde la conciencia crítica, el pensamiento crítico tal como lo expone Enrique Dussel está en crisis. Un proceso en el que medite sobre su contexto, sobre su realidad y lo estimule a elaborar propuestas de transformación social. La educación debe desembocar en ser transformadora de realidades adversas a la justicia social, debe ser popular, no excluyente, buena calidad en la educación para ricos y pobres, garantizaría mejores condiciones de vida para todos y todas, como diría José Martí “Educación popular no quiere decir exclusivamente educación de la clase pobre; sino que todas las clases de la nación, que es lo mismo que el pueblo, sean bien educadas. Así como no hay ninguna razón para que el rico se eduque, y el pobre no, ¿qué razón hay para que se eduque el pobre, y no el rico? Todos son iguales (Martí, 1975, págs. 375-376).

Cuando analizamos la educación secundaria en Colombia, por ejemplo,  nos encontramos ante el desconcierto que los procesos pedagógicos en las instituciones no van dirigidos hacia el conocimiento de nuestra realidad alienadora sino por el contrario a justificar los procesos que existen. La educación pública de primaria y secundaria es elaborada en las faldas del gobierno, por lo tanto, dentro de sus lineamientos curriculares no encontraremos directrices que apunten hacia una crítica de él. Debemos desarrollar entonces una pedagogía alternativa que promueva otra forma de educar al ser humano, a su vez estimula al educador a ser libre dentro de su proceso de alfabetización de las masas.  Otro aspecto es que la educación superior está dirigida, orientada a que las personas entren en la dinámica de consumo y que carreras que hacen parte de las humanidades, que históricamente han sido críticas con las estructuras alienantes terminen relegadas por carreras de moda, que dan mejores garantías económicas para aquellos que las estudian. Entonces nos encontramos ante una gran problemática porque la Academia, la universidad, es seducida por el actual modelo económico neoliberal y por todas las estructuras que llevan a este modelo al ruedo. La academia termina siendo parte del juego e instrumento de alienación en masa, permitiendo lo que Freire llama una conciencia transitivo- ingenua. A las élites no les conviene precisamente que se den estos espacios donde los estudiantes puedan reflexionar sobre su triste entorno y puedan determinar el camino a seguir, pues son los estudiantes los sujetos y protagonistas de su propia transformación social.  

La educación en nuestro país está sujeta también al olvido del estado, un olvido que se hace vigente en los contextos de violencia. Lastimosamente se encuentran pocas instituciones que desarrollen en contextos de mucha violencia procesos de resiliencia con los estudiantes. Entiéndase resiliencia en educación como la capacidad de resistir, es el ejercicio de la fortaleza, como la entienden los franceses: “courage” para afrontar todos los avatares de la vida personal, familiar, profesional y social y poder superarlos y aprender de ellos.
La educación en Colombia se centra más en que el estudiante reciba conocimientos, los exprese posteriormente y ante dificultades académicas o convivenciales procuramos otorgarle “ayudas” para su mejoramiento, ayudas que por lo regular no tienen en cuenta su realidad, la  causa que lleva al estudiante a tener estas dificultades. No se está analizando la vida de ese estudiante pluriverso, multidimensional, a pesar que todos hablan de inteligencias múltiples, tal como lo señalaría Howard Gardner hoy se sigue dando énfasis a la transmisión y divulgación del conocimiento por los métodos escolásticos tradicionales. En ese orden de ideas es necesario escuchar al estudiante, entenderlo, comprenderlo como sujeto, diverso y no como objeto, es entender al prójimo de corazón.

El docente debe dejar de creerse el amo  y señor de su salón de clases esto genera violencia, el respeto es crucial (Freire, 2004), debe convertirse en un ente solucionador de escenarios de conflicto, en un oidor del estudiante, pero también en un verdadero líder que tenga la capacidad de ver en cada uno de ellos sus habilidades, prestas al desarrollo personal, social e institucional. En toda institución educativa el profesor tiene una función de guía, mediador y facilitador de aprendizajes significativos. La resiliencia está en relación directa con los ambientes de aprendizaje y cómo afectan a su desarrollo. Si el profesor genera un ambiente de aprendizaje amable y agradable con tono humano, logrará que los estudiantes estén motivados y puedan ver en su quehacer diario una realización personal. El humor, la fantasía, el afecto, la aceptación de sí mismo, la ilusión, la alegría, el amor, la generosidad, el optimismo realista, la esperanza, son destrezas que pueden ser enseñadas, aprendidas y desarrolladas.

Conclusión
La educación en Colombia está en crisis, es evidente; sin embargo el cambio no podrá esperarse de manos del gobierno, como tenemos por costumbre y mucho menos de uno que está a merced del fondo monetario internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), garantes y pedagogos del actual modelo económico neoliberal, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, está en cada uno de los docentes, directivos de las instituciones educativas considerar que el cambio está en sus manos, elaborar proyectos educativos que apunten a sus contextos, a mejorarlos, es un paso importante al cambio, dejar por un lado la pereza mental de copiar y pegar proyectos educativos y desarrollar los propios desde el respeto al contexto en que se desenvuelven cada una de las instituciones educativas es un salto a las iniciativas de transformación social, pilar fundamental de la educación.

La educación en nuestro país debe ser bandera del gobierno, por lo tanto la inversión para educación debe ser mucho más elevada que la de las fuerzas militares. La paz no viene por la guerra sino cuando se tiene un pueblo verdaderamente educado que conoce su contexto y es capaz de salir adelante en medio de las crisis a través de la ciencia y el conocimiento. La guerra es un gran negocio, la educación no lo es para los gobiernos, en esa dinámica dialéctica se hace necesario desarrollar procesos de tertulia, discusión, reflexión entre nuestros estudiantes, en medio de nuestras instituciones, la ejecución de foros, congresos, talleres, apuntando al desarrollo del pensamiento crítico en ellos se hace pertinente en un contexto de violencia y marginación. Recordemos las palabras de José Martí “Al venir a la tierra, todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás (Martí, 1975), es la vida somos formadores y transformadores de nuestro presente.


Bibliografía

Cataño, G., Restrepo, G., Bonilla, E., & Vizcaino, M. (1987). Ciencia y Compromiso: En torno a la obra de Orlando Fals Borda. Bogotá: Producciones editoriales ltda.
Dussel, E. (1994). Historia de la filosofía latinoamericana y filosofía de la liberación. Bogotá: Editorial Nueva América.
Freire, P. (2004). Pedagogía da autonomia. Sao Paulo: Paz e Terra S.A.
Freire, P. (2012). Pedagogía de la indignación: cartas pedagógicas en un mundo revuelto. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.
Martí, J. (1975). Obras Completas (Vol. XIX). La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.

Muñoz, V. et al. (2005). Educar para la resiliencia. Revista Complutense de Educación, 16(1), 107-124.

domingo, 21 de septiembre de 2014

LA FUERZA DE LA COMUNIDAD EN MEDIO DE LA INDIVIDUALIDAD

Por:
Hary Cantillo
Teólogo


La sociedad se encuentra envuelta en una atmosfera de soledad e individualidad muy a pesar que su población se eleva en número cada día más, sin embargo cada uno está en lo suyo, en lo particular, nos enfrentamos ante una frialdad social. Una de las razones del deterioro de la sociedad, de la violencia del mundo, de la destrucción de la naturaleza es que no existe un verdadero compromiso de los habitantes del mundo por cambiar esta situación, cada cual asume que otro se hará responsable de lo que por deber y derecho me toca hacer. El individualismo y la arrogancia nos colman, las cosas más elementales como unos buenos días, buenas tardes o buenas noches se han perdido de nuestro lenguaje, pedir un favor, ya está en vía de extinción, pasamos atropellando a la gente sin pedirle un permiso, por favor. Vivimos en un mundo tan poblado pero tan indiferente. 

Esta individualidad se ha tomado todas las esferas de la vida, aún el eclesial, escuchamos muchas de las emisoras y canales cristianos el discurso que mi relación con Dios es individual, así mismo la salvación . La urgencia de muchos líderes cristianos es llenar las comunidades de fe y la relación entre los hermanos empieza a perderse, deteriorarse, aún en la iglesia cada uno está en lo suyo, en esa “relación individual con Dios”, y se olvida que somos una asamblea y que los problemas del hermano también son los míos. Es interesante observar en las librerías cristianas métodos de iglesia-crecimiento, es decir de cómo poder hacer crecer rápidamente la membresía, curioso afán, pero es difícil encontrar libros que le enseñen a los líderes cristianos, pastores de estas grandes iglesias el ¿cómo potencializar la idea y práctica del sentido de comunidad en las mega-iglesia?,  por ejemplo.

El texto de Mateo 18.19-20 nos invita a retomar la práctica de ser comunidad,  es un texto enriquecedor porque nos permite comprender que la comunidad de fe cuando se compromete en los procesos sociales y eclesiales posee un poder explosivo (dunamis) que sería interesante que volviéramos a mirar y no dejar de practicar.

El texto a primeras nos invita a reflexionar desde dos perspectivas:
Estos versículos inician con la siguiente frase, “si dos personas”, concepto no de individualidad sino de colectividad, es la manera que la Biblia nos quiere expresar el sentir de la comunidad, de la cooperación, de esa ayuda mutua. Por naturaleza el ser humano es un ser que vive en comunidad y gracias a ella ha subsistido desde la antigüedad.  Jesús nos recrea de alguna manera este principio.

a) [Yo estoy en medio de ellos] (vs.20). Para las culturas de oriente medio el asunto de la presencia era mucho más completo y complejo del que nosotros poseemos.  La presencia de “eso”, que podía ser físico o etéreo tenía que ver con la continuidad de sus ideas, anhelos, sentir y práctica del que se hace presente, en pocas palabras no solo era un asunto físico sino también espiritual era su esencia misma, el conjunto de lo que es,  la que también se hacía presente. Solo cuando dos o más se juntan Jesús se hace presente. Es decir, se activa en la comunidad (dos o tres) el  compromiso de Jesús por la vida, el respeto por la dignidad humana, el amor al prójimo, su compromiso social (dando de comer al hambriento y agua al sediento). Ese es el compromiso de la comunidad, la presencia de los ideales de Jesús en un mundo necesitado del  mensaje del evangelio y su práctica, y que se sienta en la comunidad de fe y en la sociedad. La ekklesía de Dios, principio de la comunidad paulina, impactó en la sociedad, la razón por la que ocurre esto en el siglo I d.C,  es porque, entre otras razones:

•    Allí las personas se amaban, compartían sin importar si eran griegos, romanos, libres, esclavos, hombres, mujeres, todos eran uno en Cristo.
•    Se ayudaban entre sí, se sostenían unas a otras, las más ricas económicamente, proveían a aquellas más débiles y a los misioneros que llevaban el evangelio. Era una interesante red.
•    Las viudas y huérfanos eran recogidos, ayudados, las niñas y niños ya no eran violados en los caminos y en las ciudades, mucho menos tomados por esclavo, sino que eran sustentados por la iglesia. Analizando lo anterior estamos en un concepto nuevo de sociedad para la época, esto es comprender qué es cuando Jesús se hace presente en la comunidad de fe.

Lastimosamente hoy existen muchas iglesias que carecen del sentido de comunidad, no son verdaderas comunidades donde los problemas de mi hermano son mis problemas y su necesidad es mi necesidad, base del concepto de amor al prójimo, la empatía. Muchos llegan y se van de allí después de escuchar un mensaje bonito pero no se conocen, no comparten y eso no es el sentido de la asamblea, pues la ekklesia es la comunidad, la asamblea que comparte.

b) El segundo aspecto a analizar está en el versículo 19, sigue la misma frase: “si dos…”, nuevamente es un principio de comunidad. Este versículo usualmente se ha utilizado para hablar de los milagros, de esos que son sobrenaturales, donde dos se ponen de acuerdo para que ocurra algo. Sin embargo, el versículo 19 es mucho más profundo nos revela del poder de la comunidad para hacer que las cosas puedan suceder, que los milagros ocurran. Es interesante cuando la comunidad de fe, tiene una visión clara, pues si toda ella se direcciona en la búsqueda de esa visión entonces ocurrirá el milagro, la materialización de esa visión.

Si la iglesia direcciona sus esfuerzos en pro de algún objetivo sea compra de inmuebles o muebles, ayuda humanitaria, participación política y social, etc, ocurrirá el milagro; pero cuando la iglesia, la comunidad de fe no tiene unidad no se puede hacer nada. He encontrado comunidades de muchos años y ver pastores un poco frustrados porque sus comunidades no han logrado desarrollarse, no bendicen, no poseen incidencia social, porque no han logrado que la iglesia entienda que es una comunidad de amor, de fe en Cristo Jesús y a partir de la unidad que él nos permite pueden suceder milagros extraordinarios en la vida de la iglesia. Es decir los proyectos por más difíciles que parezcan, esos que nacen en el interior de la iglesia que entiende verdaderamente que es ser comunidad pueden consolidarse, hacerse viables.  Desgraciadamente muchas veces aquellos anhelos como justicia, vista a los ciegos, pan, entre otros han tomado otro rumbo ideológico, ya lo diría Samuel Silva Gotay “El pan, la justicia y la liberación han perdido su materialidad y su realidad, a tal punto que la prédica sobre su promesa sólo sirve para domesticar las masas y resignarlas a la espera de estas promesas en otro mundo, después de la muerte, para que soporten y mantengan las condiciones existentes en la tierra tal y como están” (Silva, 1981). De alguna manera la iglesia debe rescatar la utopía, el sueño de Dios, y hacer ver que estos “milagros” son aquí y ahora.

En la gran mayoría de las organizaciones sociales suele darse el principio de vivir en comunidad, cada una desde su misión procura que sus ideales se consoliden y se materializan, sus miembros luchan mancomunadamente para que los ideales crezcan y se reproduzcan, para que la utopía sea una realidad, es la esperanza de la comunidad. Es interesante cuando encontramos a estos miembros luchar contra la corriente, aún en medio de la persecución de los gobiernos o de manos inescrupulosas como en Colombia (paramilitares) que siempre atentan en contra de los nobles ideales, de aquellos que levantan su voz profética en contra de las injusticias a la que son sometidos la mayoría de los habitantes de nuestros países. Estos grupos sociales revelan la fuerza de resistencia de los pueblos como diría Leonardo Boff: “La fuerza de su resistencia y de liberación del pueblo es proporcional a su capacidad de unión de las comunidades entre sí y de su articulación con los movimientos populares” (Boff, 1986).

La iglesia que se reúne para vivir su fe, para hacerla práctica comprende y hace vivo su compromiso cristiano desde esa vocación social que posee (Boff, 1986), solo cuando entiende que es ser comunidad se activa su voz profética, porque entiende que el sufrimiento de unos es el sufrimiento de todos y participa de propuestas de cambio social y político. Cada uno somos reflejos de Jesús, y nos alimentamos de su presencia y dirección en la comunidad para salir y llevar el mensaje y hacerlo práctico para bienestar de aquellos que son menos favorecidos, esa es la utopía, nuestra esperanza, hacer viva la presencia de Jesús entre aquellos que tienen sed de justicia, entre los que lloran y gimen deseando que Dios irrumpa en este sistema económico mezquino que ha penetrado aún la iglesia porque entiende que la individualidad le resta poder a la iglesia, sólo con una iglesia comprometida por aquellos que tienen menos, por los que sufren permitirá el milagro de Dios, hacer que las cosas que no son sean en un mundo que desea vida, y esa que es plena, que tendrá como fin permitir relaciones humanas de verdad y no interesadas ni mezquinas. 

Bibliografía
Boff, L. (1986). E a igreja se fez povo. . Petrópolis : Editora Vozes.
Bornkamm, G. (1978). Pablo de Tarso. Salamanca: Ediciones Sígueme.
Dominic, J. C. (1994). Jesús: Vida de un campesino judío. . Barcelona: Crítica.
Horsley, R. (2004). Paulo e o Imperio: reiligião e poder na sociedade imperial romana. São Paulo: Paulus.
Pagola, J. A. (2007). Jesús, aproximación historica . Madrid: PPC, Editorial y Distribuidora S.A.
Piñero, A. (2007). Los Cristianismo Derrotados. ¿Cuál fue el pensamiento de los primeros cristianos heréticos y heterodoxos? Madrid: Editorial Edaf.
Silva, S. (1981). El pensamiento cristiano y revolucionario en América Latina y el Caribe. Implicaciones de la teología de la liberación para la sociología de la religión. . Salamanca: Ediciones Sígueme.
Theissen, G. (2005). El movimiento de Jesús. Salamanca: Ediciones Sigueme.

sábado, 26 de julio de 2014

AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO: Una invitación a reflexionar.

Hary Cantillo
Teólogo.
Estamos viviendo en un mundo difícil, la violencia está por las nubes, la destrucción de los ecosistemas está disparado, la delincuencia ni se diga, en cualquier de las grandes metrópolis del mundo la violencia y delincuencia alcanza niveles inimaginables.  La pobreza es supremamente elevada a nivel mundial, la desigualdad es evidente, el desplazamiento forzado por violencia y hambre se da en la gran mayoría de los países que existen, en pocas palabras, vivimos en un escenario complicado. Lo triste es que todos somos conscientes de la realidad pero no hacemos nada para mejorar, para cambiar, para transformar la sociedad. Las noticias nos saturan de reportajes crueles, inhumanos, los seres humanos no se tratan como tales, en pocas palabras estamos deshumanizando a la humanidad, puede sonar triste pero es lo evidente. De alguna forma todos participamos de este desastre, precisamente porque todos vivimos en este planeta hermoso, aún, llamado tierra, así que todos somos conscientes de lo que acontece, toleramos lo cruel, ya no nos inmuta tanta violencia en el mundo.

En lo que respecta a lo económico, vivimos atropellándonos en aras de proporcionarnos de aquello que según el mercado “nos da felicidad”, nos hemos vuelto números en la gran cadena de producción mundial. Estamos dejando de ser humanos para ser convertidos por el mercado en máquinas de consumo y producción, la hermosura de la vida cada día se distorsiona, llegando al límite de pensar que sólo en las posesiones está la síntesis de la vida. Hoy vivimos un mundo dominado por el Capital, las grandes multinacionales atropellan con su filosofía de producción, donde el empleado produce más de lo que gana, así que la balanza siempre se inclina desfavorable para el trabajador, no hay control del Estado ante eso, filosofía y ejecución del modelo neoliberal. Esta desigualdad lleva a que la pobreza cada día sea más evidente, pues a mayor riqueza de aquellos que tienen el capital mayor pobreza, tristemente el poco dinero que tiene el ciudadano común es absorbido por las diferentes técnicas de captación del modelo económico, que cada día presenta a la humanidad mayores necesidades que requieren uso del capital, de la moneda, así que el dinero siempre tendrá un destino, las manos de los poderosos.
 
La pobreza es el resultado de la injusticia social, una sociedad egoísta que no comprende que somos parte de un  todo y no el todo, el centro (posición egocentrista del ser humano). Las riquezas van a manos de un pequeño grupo selecto, mientras que una gran parte de la población muere de hambre y sed. Este egoísmo humano lleva a la corrupción, a ella no le importa el bienestar del otro. Las condiciones de trabajo digno, menguan. Esto origina grandes grupos de pobreza, que suelen habitar en las periferias de las grandes ciudades. La falta de empleo es motivo de la delincuencia, pues las condiciones para acceder a la educación se hacen menos favorables para quienes tienen que trabajar desde niños, para llevar sustento a los hogares. Muchos de estos niños terminan en pandillas, donde ven que pueden obtener mejores ganancias en el mundo de la delincuencia.

Jesús y su prójimo
Jesús nace en Palestina, su niñez la vive en Nazareth, un lugar bastante pobre, no se tenía en cuenta. Flavio Josefo no da referencia del lugar cuando cita a 45 pueblos en Galilea, tampoco aparece en el Talmud, que menciona 65 poblaciones (Pagola, 2007).  Sus amiguitos eran muy pobres, muchos de ellos murieron niños, algo muy triste para él, lo experimentó, vivió el sufrimiento de muchos. Jesús experimenta de niño el dolor de la madre que ve a su hijo morir de hambre o de alguna enfermedad imposible de tratar porque los médicos son muy costosos.

Jesús nace en un contexto opresivo, Roma dominaba Palestina en el siglo I d.c  Palestina atravesaba por una gran crisis económica, y era muy común las migraciones en busca de trabajo y Nazareth era muy pequeña, había que salir a buscar el sustento (Lockmann, 1990, pág. 30). Encontramos dos ciudades a las que muchos constructores (Tekton) como el padre de Jesús, José, iban a trabajar. Estas ciudades eran Séforis y Tiberíades, dos ciudades importantes y donde vivía la elite. Así que Jesús empieza a observar una marcada desigualdad, por un lado los que tenían mucho y  vivían en casas lujosas viviendo del trabajo de la gran mayoría de la población que eran pobres, los cuales tenían que vivir en condiciones precarias, inhumanas e injustas. Eso ve Jesús, así que encontramos a un Jesús preocupado por la gente, por los pobres. Son ellos los que están cercanos a Dios, su actuar gira en torno a ellos. Jesús también observa la crueldad de Roma, su pax romana, principio impuesto por Augusto, una extraña paz y seguridad que permanecía por la violencia con la que Roma trataba a sus enemigos, Para Plutarco y Tácito esta paz romana estaba llena de  “Sangre y Cadaveres” (Klaus, 1.991, pág. 20).  Otro aspecto que observa Jesús es la forma tan deshumanizante en la que son tratados los enfermos, olvidados y apartados por una sociedad que veía cualquier enfermedad de la piel como lepra, como castigo del creador, lo que lo hacía ceremonialmente impuro, es decir, retirado de lo sagrado, de Dios mismo. Jesús se da cuenta de la forma tan deshumanizante con la que se es tratada la mujer. Esto es lo que observó Jesús en su contexto.  Todo lo anterior lleva a comprender las palabras pronunciadas por Jesús en medio de su predicación, de su ministerio itinerante “Ama a tu prójimo como a ti mismo (Marcos 12,31; Lucas 10,27; Mateo 19,19)”, es un grito desgarrador de Dios hacia los hombres y mujeres de su época, es el deseo del Creador de que cada ser humano entendiera que no es el centro de la creación, es una parte del todo y que por lo tanto de su respeto, de su amor al prójimo dependerá su existencia.

¿Quién es mi prójimo?
Para Jesús es claro que el prójimo es todo aquel que no soy yo y sobre esa dimensión lo ayudo, siento compasión de él, no tengo en cuenta su condición social, raza, religión o sexo (Lucas 10,25-37). Veo en el prójimo la manifestación visible de Dios, su obra perfecta. Jesús empieza a enseñar esto a sus discípulos a recrear en ellos la antigua alianza, donde todos eran iguales entre sí y donde las pirámides sociales no existían. Ente ellos no debe recrearse el modelo social imperante, piramidal, jamás. De hecho el mayor no es el que le sirven, sino el que sirve, todo un mensaje revolucionario para su época. El maestro enseña con el ejemplo, Jesús lo hizo, recuerden la mujer que estuvo a punto de ser apedreada, una ley sentenciaba su ejecución, pero Jesús coloca por delante la ley superior, la mayor de todas, el amor. Así que sus palabras “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, no es solo una expresión de un hombre amoroso simplemente, sino alguien que comprende que este principio va en contra de todo el orden social, económico y político, orden por cierto tiránico, excluyente, pues solo piensa desde la individualidad y no desde la colectividad. Para Jesús este mensaje corto pero que dice mucho es una invitación a comprender el Reino de Dios, es decir comprender que la justicia, la igualdad, el amor, el respeto, la tolerancia, son principios del reino, “Yo deseo que tengan vida y la tengan en abundancia (Juan 10,10)”.

Un grito, una invitación a reflexionar
En la actualidad el mensaje de Jesús pasa por alto en muchas comunidades de fe, las cuales se han convertido en cueva de ladrones, negociando la fe, aprovechándose del dolor del creyente, del sufrimiento de aquellos que consideran que en Dios encontrarán descanso. Pastores sin escrúpulos que aprovechan su condición para insertarles en las mentes de los fieles que a Dios se le compra con dinero. El neoliberalismo tocó las iglesias, las corrompió, el individualismo queda reflejado cuando me congrego pero no conozco a mi hermano que se sienta a mi lado, no conozco su nombre. Sólo me interesa mi salvación, mi encuentro con Dios, algo personal, nada comunitario como lo vemos reflejado en el ejemplo de unidad en el que vivían los discípulos de Jesús. El Pastor es al que le sirven y ya no está para servir, es una figura que está por encima de la grey. Ama a tu prójimo como a ti mismo es la invitación de Jesús para volver a las raíces del cristianismo. Ama a tu prójimo como a ti mismo es la invitación de un hombre humilde del siglo I d.c. que hoy grita el mensaje de unidad, de amor entre todos los seres humanos. En medio del dolor humano, de la desigualdad, del desplazamiento por la violencia, en medio del hambre y sed de justicia en una sociedad que se deteriora por la falta de valores, que se hunde en medio del orgullo tecnológico, de su economía “blindada” salvadora. Jesús nos invita a reflexionar, a comprender que debemos amarnos, que debemos valorarnos, reflexionar sobre nuestro verdadero papel en el universo, dejar de ser instrumentos, máquinas de producción, dejar de entrar en la dinámica consumista que vuelve esclavos a las personas. Amar al prójimo es comprender que mi prójimo no solo es humano, sino también universal, mi prójimo también es todo lo creado, la tierra, el agua, la selva, los animales, todo cuanto existe, que comparte este planeta, todos somos uno en Cristo. En esa comprensión dejo de creer ser el rey del universo y empiezo a comprender que soy parte del cosmos, de ese universo inmenso, complejo, fantástico.

Jesús nos invita a la reflexión a empoderarnos de nuestro compromiso como cristiano en este mundo tan caótico. Jesús no habla, nos sigue gritando: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Bibliografía

Dominic, J. C. (1994). Jesús: Vida de un campesino judío. . Barcelona: Crítica.
Klaus, W. (1.991). Pax Romana. Pretensao e realidade. Sao Paulo: Ediciones Paulinas.
Lockmann, P. (1990). Do Egito chamei meu filho (Mt 2,13-23). Estudos Bíblicos(26), 28-33.
Martín, J. L. (1986). Vida y ministerio de Jesús de Nazaret I Los comienzos (Segunda ed., Vol. I). Salamanca: Ediciones Sígueme.
Pagola, J. A. (2007). Jesús, aproximación historica . Madrid: PPC, Editorial y Distribuidora S.A.

Theissen, G. (2005). El movimiento de Jesús. Salamanca: Ediciones Sigueme.

viernes, 18 de abril de 2014

PABLO, UNA VISIÓN DE UNA SOCIEDAD ALTERNATIVA. UNA MIRADA A 1era DE CORINTIOS

Por: 
Hary Cantillo
Teólogo

El mensaje Paulino es rico en contenido político en  su discurso anti imperialista. Es una lástima que hoy la temática paulina en la mayoría de las comunidades haya sido desmembrada, robándole, extrayendo de ella todo su contenido político, y su opción por una sociedad diferente, propias de un hombre que  vivió en un contexto marcado por un imperio vasto, bien estructurado y muy opresor como el Imperio Romano. Este hombre decide presentar una opción “la de una sociedad alternativa” que el Apóstol plasma en 1 Corintios. Todo esto acompañado de un discurso anti imperialista, bastante subversivo para la época si se tiene en cuenta que el imperio extinguía con crueldad todo intento de  rebelión.

Pablo nos presenta una nueva forma de ver la sociedad no comandada por un hombre divino injusto y opresivo como era el emperador, sino que nos presenta a Jesús como el Salvador, Señor, hijo de Dios que eran títulos honoríficos que se usaban para hablar del emperador. Pablo utiliza un lenguaje en contra del patronato y su forma de manipular la sociedad, pero no solo este hombre se queda en palabras sino que siendo un judío de la diáspora conocedor de las estructuras imperiales romanas se va por la opción que revoluciona, la forma de reunión de los creyentes en Cristo, totalmente distinta a la del modelo social romano. Pablo toma el modelo de asamblea de la sociedad romana que era excluyente (sólo para ciudadanos libres, sólo hombres), y presenta la alternativa otra “ekklesia” donde se reunían los creyentes en Cristo, sin distinción de raza, status social, y que recibía hombres libres, esclavos y mujeres.

Por ello el discurso anti imperialista de Pablo debe ser retomado, entendido y aplicado hoy. El aporte político de Pablo es significativo y tiene relevancia actual, pues el modelo imperial romano ha sido tomado por todos los grandes imperios que han existido después de él y el mundo hoy sigue teniendo imperios que siguen tomando los mismos modelos opresores.

Considero que la iglesia hoy debe ver en las cartas legitimas del apóstol una guía para luchar y reflexionar en contra de los modelos opresores de hoy día, y poder presentar una lucha anti imperialista. Pablo opto como punto de su lucha lo alternativo, la lucha ideológica. La iglesia debe atreverse por presentar modelos alternativos de sociedad, basados en la justicia y el orden que Pablo presentaba en las comunidades.

Hoy cabe reflexionar en el papel del aporte paulino, y la iglesia debe comprender que como ayer nuestra sociedad se encuentra llena de la peste del abuso del poder por parte de los imperios del primer mundo, de las estructuras de patronato que se manejan hasta nuestros días (muy disimuladas y con otros nombres), junto con  la corrupción que hoy existe. Entonces el mensaje paulino no caduca, gime anhelando que la justicia de Dios se haga presente en esta sociedad que sufre y llora por hambre y sed de Justicia.


CORINTO                                     

Antes de comenzar a hablar del aporte de Pablo desde Corinto, debemos conocer cuál es la importancia de esta comunidad, y el origen de la ciudad.

La antigua ciudad de Corinto fue destruida por los romanos en 146 a.c., fue saqueada sin misericordia, llevando cautivos hombres, mujeres y niños. Un siglo más tarde 44 a.c. fue reconstruida por Julio Cesar y convertida en el año 27 a.c. en capital de la provincia de Acaya. En el año 44 d.c, por orden del emperador Claudio, Corinto recobra el título de provincia senatorial.

Esta ciudad es importante gracias a su posición geográfica, entre dos mares, con un puerto hacia el Egeo (Cencreas) y hacia el Adriático (Lequeo). Corinto fue una ciudad con una importancia comercial y el punto de encuentro entre oriente  y occidente. Se estima que para la época de Pablo hubiese entre 500 y 600 mil habitantes.

Esta ciudad comercial, importante del imperio llevo a Pablo a considerar la idea de una sociedad alternativa, diferente a lo que él conocía. Veamos:


La Ekklesía
El término hace parte del contexto grecorromano. Era la asamblea política de los ciudadanos con derecho a voto (hombres libres, sólo hombres).

 En el contexto paulino, la iglesia es la reunión de los que creen (la asamblea de los creyentes en Cristo), comparten intereses y valores específicos, considerados para ellos importantes tanto para el grupo como para su existencia. Su finalidad era fortalecer, preservar, confirmar y manifestar la comunidad de los creyentes en Cristo (1 Corintios 14:26). En la ekklesia de creyentes en Cristo no sólo se reunían hombres libres, se reunían esclavos, mujeres, libres y miembros de diversos pueblos (Gálatas 3:28).

La ekklesia eran:

  • Comunidades domésticas individuales (la casa familiar)
  • Comunidades locales constituidas eventualmente por diversas comunidades domésticas (salones, lugar de reunión).
  • Para todos los creyentes en Cristo.
  • Redes de cooperación internacional.

Carácter Histórico Pre-paulino:
La designación de la ekklesía como el grupo de los creyentes en Cristo es pre-paulino. En la tradición veterotestamentaria la asamblea es la reunión de personas apartadas por  Dios y en algunos textos de Qumran el sentido es escatológico (personas apartadas al final de los días por Dios). El concepto neotestamentario, cambia el sentido de pueblo de Israel como exclusivo del llamado de Dios o verdadero pueblo de Dios.

El concepto de reunión del pueblo del antiguo testamento, es parecido al concepto de ekklesia del nuevo testamento como ekklesia de Dios. Es parecida a la reunión del antiguo testamento (qahal /ekklesía), con el propósito de escuchar la palabra de Dios y hacer culto.



Modelos en la sociedad grecorromana.

Pablo utiliza los modelos de la sociedad romana y les da otra manera de funcionar, lo torna alternativo y propio para sus propósitos de evangelización. Estos modelos eran:

  • La familia: En la estructura romana, la familia era la célula de la sociedad, el componente primordial de la estructura social del estado.  Cabe destacar que la familia en este contexto era mucho más amplia que las modernas pues incluían parientes inmediatos, esclavos, libertos, trabajadores contratados y a veces inquilinos y colegas en el comercio o en la artesanía. (Meeks, 1988, pág. 133)
En el movimiento cristiano “la ekklesía en la casa de…”, fue la célula básica del movimiento cristiano, y su núcleo fue a menudo una familia concreta. Por ello los líderes de la ekklesía eran los anfitriones los dueños de la casa de reunión. Esta era la manera en que Pablo podía confiar para fines de comunicación, coordinación y disciplina del grupo. Estos núcleos incluían no sólo a parientes inmediatos, sino a esclavos, inquilinos, neoconversos (Romanos 16:10,11,14,15).

  • Las Asambleas Populares: Se reunían para la toma de decisiones sobre asuntos de ciudad, ciudadanía, paz, guerra, dirigentes, oficiales, etc. Se buscaba el bien de sus habitantes.
En las cartas paulinas se pueden observar tres aspectos en los que se entendía la ekklesia.


Los 3 aspectos de la Ekklesía.
  • Los destinatarios de las cartas de Pablo en Asia menor o en Grecia, a quien Pablo se dirige como ekklesía de Dios (Corintios, Galacia, Tesalónica), tal vez establecieron una conexión con la idea política de Ekklesía. Sin embargo, el componente aquí es la relación de la conexión con Dios y Cristo.
  • 1 Tesalonicense 1:1 y 1.Corintios 1:1-2: El encabezado. Pablo se refiera a la reunión de los Tesalonicenses y los de Corinto, pero de aquellos que creen. El genitivo  “de Dios” o “de Cristo”,  presentaba el respectivo contexto del tipo de reunión que se tenía en mente. La frase “Παῦλος κλητὸς ἀπόστολος Χριστοῦ Ἰησοῦ διὰ θελήµατος θεοῦ, καὶ Σωσθένης ὁ ἀδελφός, 2 τῇ ἐκκλησίᾳ τοῦ θεοῦ τῇ οὔσῃ ἐν Κορίνθῳ, ἡγιασµένοις ἐν Χριστῷ Ἰησοῦ, κλητοῖς ἁγίοις, σὺν πᾶσιν τοῖς ἐπικαλουµένοις τὸ ὄνοµα τοῦ κυρίου ἡµῶν Ἰησοῦ Χριστοῦ ἐν παντὶ τόπῳ, αὐτῶν καὶ ἡµῶν·” que está en 1 Corintios 1:1-2, muestra el carácter universal de la iglesia de Corintio.
  • Pablo también nos ofrece la particularidad de poderse referir a iglesias familiares como se presenta en 1 Cor 16:19 
  • Ἀσπάζονται ὑµᾶς αἱ ἐκκλησίαι τῆς Ἀσίας. ἀσπάζεται 
  • ὑµᾶς ἐν κυρίῳ πολλὰ Ἀκύλας καὶ Πρίσκα σὺν τῇ κατí οἶκον αὐτῶν 
  • ἐκκλησίᾳ. 
  •  
    (la congregación que se reúne en su casa), haciendo referencia a la casa de Aquilia y Prisca/.
 Entonces los oyentes podían entender que:

            Ekklesia de Dios = Reunión de los creyentes.
Ekklesía en la casa de: Reunión particular presentando algún énfasis en dicha comunidad.
            Ekklesia = Reunión de carácter político.
          


COMPARACIÓN ENTRE ASAMBLEAS POPULARES Y EKKLESÍA DE CRISTO.

  • El componente del procedimiento.
Cabe señalar que Pablo toma como modelo una estructura social del imperio, aunque el apóstol opta por darle una nueva perspectiva. El procedimiento que se manejaba internamente es el mismo. Por ejemplo: En las asambleas populares se acostumbraba antes de hablar, orar y adorar a Dios. Lo cultico y los debates eran significativos a lo largo de la reunión.  Para explicarlo mejor veamos el siguiente cuadro: 

             Ekklesia (asamblea) de Cristo

  1. Oración
  2. Diversas formas de hablar (glosolalia, profético,  didáctico)
  3. Debates doctrinales (?)   (1 Cor 4:17;  7:17)
Asambleas populares.

  1. Oración.
  2. Diversas formas de hablar.
  3. Debates.

AUTONOMIA E INDEPENDENCIA DE LA EKKLESIA

Pablo apunta a la idea de que sus comunidades fuesen autónomas e independientes al modelo económico y social romano. Es por ello que en el caso de la comunidad de Corintio Pablo busca que la comunidad (redes)  conduzcan sus asuntos con autonomía.

 La asamblea buscaba la independencia de las redes manipuladoras y dominantes del sistema imperial. La asamblea debía:

    a) mantener la pureza, la ética y la disciplina del grupo, oponiéndose radicalmente a la injusticia del sistema dominante.

    b) Resolver sus propios problemas en absoluta independencia de los tribunales establecidos por el imperio. 
  
La asamblea se opone íntegramente al “mundo”, en la condición de la comunidad de los santos.

Pablo se refiere a la “santidad” como el comportamiento de las relaciones socio-éticas y la implantación de la justicia, que solo podría darse si no existía contacto con las instituciones imperiales.

Podemos resaltar entonces que La ekklesía buscaba independencia. Pablo observa como injustos y no confiables a los magistrados romanos encargados de resolver los pleitos (1 Co 6:1-11). Al observar los versículos 9 y 10 nos presenta las costumbres de tales magistrados. Por lo tanto, ellos son los injustos. Esta unidad literaria es interesante si se tiene en cuenta el aporte teológico. Pablo presenta a la comunidad de Corinto que la ekklesia es tan justa,  que aún ellos juzgarán a los Ángeles (v.3). Es la trascendencia de la justicia que poseen y que deben mantener las comunidades, si son justos, si juzgan aun lo divino porque ir a los tribunales injustos del imperio. El mensaje implícito es que la ekklesía de los creyentes en Cristo es verdaderamente justa no como la injusta Roma  que oprime, pisotea al débil.



LA ASAMBLEA Y EL CULTO AL EMPERADOR

Este culto surge en Roma desde el primer emperador de Roma y el más grande Octavio Augusto (63 a. C. - Nola, Nápoles, 14 d. C.), cuando en 29 a.c el Senado decidió honrarlo como divino como Augusto, y fue nombrado con este  título religioso que no denotaba autoridad política, pero que confería al Emperador  un status sagrado. Este  status lo colocabas en un rango casi divino. Según el contexto socio-religioso de la época, el título simbolizaba la autoridad de Octavio sobre la humanidad, y trascendía cualquier status jerárquico romano. Además, el título Augustus, servía para fomentar una transición a un reinado pacífico en contraste con la ola de terror que le había llevado al poder bajo el nombre Octaviano.

El culto al emperador era la manera como el imperio cohesionaba la sociedad, precisamente bajo el dominio de la elite local. Sin embargo, el culto al emperador tenía toda una estructura de manejo de poder político. El culto al emperador y la política estaban íntimamente ligados. S.R.Price hace el siguiente comentario en el capítulo 3 de la obra de Horsley Paulo e o Imperio. “El Culto al emperador estabilizó el orden religioso del mundo. El sistema de ritual era cuidadosamente estructurado; el simbolismo evocaba una representación de la relación entre el emperador y los dioses. El ritual tenía un carácter estructural…El culto imperial, junto con la política y la diplomacia, constituía la realidad del imperio romano.” (Horsley, 2004, pág. 76).

En la comunidad de Corinto existe una preocupación por las ceremonias imperiales a la que Pablo tiene que aclarar, pues parece ser que hay personas de la comunidad que tienen cargos importantes que requiere de su participación en estos actos. Por otro lado  La asamblea de Corinto ve la cena del Señor como una exclusividad, que nada tiene que ver con el culto al emperador, donde los ídolos (dioses) participaban, y donde la sociedad se entregaba a los caprichos de la elite y del sistema opresor imperial. Por lo tanto:

  • La comunión del Señor permitía la verdadera koinonia de los creyentes en Cristo, donde la cena del Señor presentaba al verdadero cuerpo que es Cristo, que en el contexto grecorromano hacía referencia a la “polis”.
  • La Asamblea no permitía que los creyentes participaran de la comida a los ídolos, pues veían que las relaciones con el sistema quedaban de esta manera establecidas nuevamente, era una manera de aislarse del sistema opresor imperial. Precisamente entre los romanos un favor, servicio, préstamo, creaba una relación social entre los romanos. (Horsley, 2004, pág. 104)  


 RECHAZO AL PATRONATO

El patronato era una figura socio económica de relación elite-pueblo. Este sistema permitía que alguien acaudalado patrocinara alguna asamblea voluntaria o una ciudad entera como en el caso de los jefes militares, lo cual quedaba bajo dominio del patrocinador.

El primer patrono de Roma era el Emperador, Señor de Roma, se escuchaba muy comúnmente como manera de honrar al emperador la siguiente frase “Roma es Cesar, Cesar es Roma”. El Emperador era el primer benefactor del Imperio, por lo que las relaciones de Patronato comenzaban a partir de él. Era el Emperador quien cuidaba al imperio, daba estabilidad, orden, justicia, y la salvaguardaba de los conquistadores extranjeros. Todo el imperio debía rendirle honores al emperador, pero también tributarle. Por ello era el Emperador Patrono, Benefactor, Salvador e Hijo de Dios (Horsley, 2004, págs. 112-113).  Entonces partiendo de esta idea cada Señor de la ciudad, cada hombre rico de la ciudad, creaba su pequeño imperio, con las mismas formas de administración. Es decir al estar ligado a la casa de Cesar, por medio de honores, cuya lealtad también dependía del dinero que estaba dispuesto a pagar para mantener su status frente al Emperador. El Patrono de la ciudad o los patronos creaban relaciones sociales con el resto del pueblo, manteniendo su poder sobre la plebe.

El rechazo al patronato también se torna imperativo a lo largo de su discurso anti imperialista. En 1 Co 1: 27-28 hay un énfasis en que “Dios escogió a lo débil del mundo, a lo necio, para avergonzar a los sabios y para avergonzar al fuerte…Dios escogió a lo vil del mundo y lo menospreciado…”. Dios no ha escogido a los soberbios princeps, ni a la elite, ni a los que se dicen sabios. El Señor ha escogido al pobre al menesteroso, una vez más la opción de Dios por los pobres. Pablo Richard hace un comentario bastante interesante de este tema, utilizando los mismos versículos arriba mencionados del capítulo 1. Encuentra que la comunidad de Corinto posee una minoría frente a una mayoría. Esta minoría está formada por sabios según la carne (filósofos o maestros de Corinto), familias nobles (patricios y oligarcas de la ciudad), poderosos (miembros importantes de la estructura política de la ciudad). La mayoría son los necios, débiles plebeyos, lo que no es (los excluidos). Veamos su esquema (Richard, 1955):

Minoría                                   Mayoría
Sabios según la carne............ lo necio del mundo
poderosos.............................. lo débil del mundo
nobles.................................... lo plebeyo y despreciable del mundo

Lo que es............................... Lo que no es


Entonces:

La primera categoría es cultural (sabio- necio)

La segunda es política (poderoso- débil)

La tercera es social (noble- plebeyo).

La cuarta (lo que no es, los excluidos).

Podemos entonces resaltar que son estos pobres quienes están destinados por Dios para estar por encima de la elite dominante y opresora. Es la comunidad de los creyentes en Cristo a quienes Dios les reveló la verdadera sabiduría, de hecho Dios los predestino (1 Co 2: 7), no a los gobernantes (v.8). Es la ekklesía la que afina con el Señor, tienen su mente (v.16), la sabiduría del mundo es insensatez (1. Co 3:18-19), de ser así el pensamiento que Pablo intenta plasmar es que todo lo que estos “sabios gobernantes” hacen no tiene fundamento, lo que estos poderosos practican no tiene el aval de Dios, ellos no tienen la sabiduría de Dios para obrar con justicia. Son insensatos.

Pablo al llegar a Corinto intenta ganarse su propio sustento como artesano.  La referencia al trabajo artesanal de Pablo es notoria en Hechos 18:1-3, donde comenta la afinidad laboral con Aquila y Priscila, hacer tiendas, carpas, fácilmente encontraba trabajo en el mercado. Además nos presenta su independencia económica. Tal referencia se atestigua en 1 Co 4:12; 9:1-17;  2Co 11 y 12. Tal labor y el lugar de acción donde se encontraban los comerciantes lo llevarían a relacionarse con estos. Corinto le permitía a Pablo poder relacionarse con personas de todo status social. Tal vez por esa independencia económica que gozaba Pablo en Corinto le hace sentir un honor en no poseer un patrón, lo cual era muy común en el I siglo e.c. Pablo se siente por lo tanto libre de subordinación. Lo interesante es que no desea ser Patrón de nadie. 

Lo que nos presenta 1 Co 1:12-17, donde Pablo hace referencia a la idea de mostrar que ciertamente no está dedicado a estar bautizando como manera de mostrar autoridad sobre aquel que bautiza (tal vez para que no exista relación de Señorío) es bastante profundo. Pablo es claro al Señalar que hay un cierto tipo de división  “unos son de Pablo otros de Apolos, otros de Cefas… (v.12)”. En pocas palabras parece ser que se da cuenta de  un tipo de patronato dentro del interior de la comunidad. Esto si se tiene en cuenta que el v.10 y 11 presentan la división que habían en estos grupos. Parece ser que la comunidad veía en estos tres a sus señores o patronos. La comunidad estaba imitando a los modelos de las asambleas populares donde siempre en las reuniones surgía la figura de un patrono.  Pablo desea por todos los medios presentar a la comunidad su independencia e implanta el modelo en la comunidad de Corinto.

Pablo enfatiza la idea que las asambleas de los santos deben tener relaciones económicas totalmente distintas a las vigentes en la sociedad imperial romana.  

Pablo enseña con su ejemplo negarse a la ayuda patrocinadora de alguno. Estos patrocinios eran comunes en el contexto judío, donde los grupos de profetas eran patrocinados por ciudades pequeñas usando un sistema (horizontal) proveniente de la idea de la antigua alianza (Mc 6:8-10; Lc 10:2-9). Aún Jesús y sus discípulos fueron patrocinados por este sistema judío.

Pablo niega participar de este sistema muy popular por los judíos, pero también por el imperio. La razón de esta negación podría ser según (Horsley, 2004, pág. 246):

    a) “El que Pablo pudo ser sensible a continuar viviendo a costa de personas pobres”, por ello opta por proveer su propio sustento para su campaña evangelizadora. 

    b) Evitar ser un apóstol domestico de algún patrono de Corinto.

    c) Preocupación por evitar que las asambleas que intenta construir reproduzca las relaciones de poder controladoras y explotadoras de la sociedad romana.


COOPERACIÓN Y SOLIDARIDAD

Pablo menciona al final de 1 de Corintios un aspecto económico sin precedentes, único, “la colecta para los pobres entre los santos de Jerusalén” (16:1-4). Esto permitía la cooperación económica entre las comunidades nacientes, como la cooperación de estas con la comunidad de Jerusalén.

Hay una obligación de ayudar a Israel en bienes materiales, pues los creyentes participan de las bendiciones espirituales israelitas. (Romanos 15:27 Cf. Is 56:7), donde se menciona los tributos a Israel en gratitud a la bendición que por ellos viene. Pero al analizar también esa parte del texto de 1 Corintios 16:1-4, porque uno encuentra que era costumbre que los judíos de la diáspora enviaran dinero a Jerusalén, de hecho esos dineros eran escoltados por  una guardia romana. Lo interesante aquí es ver como las comunidades gentiles apoyaban la iniciativa de Pablo, esto muestra el carácter universal del evangelio en donde lo étnico no importaba somos todos hermanos.

 Las asambleas tienen una particularidad, su dimensión política internacional. Esta dimensión es opuesta a la política tributaria romana que es vertical. Las asambleas paulinas son horizontales, prestándose ayuda entre ellas a nivel local como a nivel internacional, precisamente porque son redes, enlazadas en el vasto imperio Romano, y la cooperación se busca que sea sin exclusión.

1 de Corintios fue un instrumento que Pablo utiliza para reforzar la disciplina del grupo y la solidaridad de las comunidades paulinas, las cuales se oponen al sistema social imperial, la que como dice Pablo es inicua y llega a su fin. (1 Cor 7:31)


Notas finales

Al analizar la situación en la que Pablo se desenvolvió podemos decir que su fascinación por la libertad cristiana fue pieza clave de toda su ideología, pero de una ideología que no puede ser abusada, sino comprendida (1. Co 6: 12). Pablo ve al imperio como una amenaza para la estabilidad de las comunidades (ekklesias), entiende que sus estructuras carcomen todos los niveles de la sociedad. Por ello, Pablo intenta crear toda una socio-estructura alternativa, diferente a la que el imperio ofrecía. Entiende que no es fácil, que se suelen copiar modelos de patronazgo dentro de las comunidades (1. Co1: 12-16). Sin embargo, emprende la tarea y logra consolidar estructuras sociales fascinantes partiendo de la estructura social más importante del imperio “la familia”.  Estas pequeñas comunidades tienen independencia, autonomía, funcionan no sólo como el lugar de reunión de la comunidad, sino como pequeños tribunales donde impera la justicia de Dios, la verdadera justicia, aquella que el imperio no posee.

Este hombre es capaz de percibir la idea de otro mundo dentro del aparente mundo perfecto que ofrecía el imperio con su famoso pax et securitas que hacia parte de la propaganda imperial. Entiende la dimensión del Cristo Resucitado y se lanza en su predicación, proclamando su apostolado y defendiéndolo. Defender su apostolado era defender su ideología.

Es relevante considerar que los judíos de la diáspora solían sentirse bien con la administración imperial, obviamente por todos los beneficios que estos recibían del imperio. Pablo va en contra vía, pero lidera modelos vanguardistas de sociedad, de formas de gobierno, y conceptos de libertad a los esclavos (carta a Filemón).

Pablo, el apóstol de los gentiles, considerados por muchos eruditos como el verdadero fundador del cristianismo, teja las fibras perdidas de la sociedad excluyente romana, imperio que consideraba solo una parte de la población verdaderos ciudadanos. Pablo presenta la fe en Cristo como una que es inclusiva, que no hace excepciones, que abraza al pobre pero también al rico, al esclavo pero también al libre, al hombre pero también a la mujer. Esa nueva realidad de sociedad es la que convierte a Pablo en un visionario revolucionario.

Su independencia al patronato enseña al hombre y a la mujer que no hay que dejarse dominar, mucho menos oprimir por los modelos socio económico ni socio político. Para Pablo la libertad es algo que debe primar. Es la opción de Dios para la humanidad, el que se sientan libres, sin ataduras.

El apóstol de los gentiles nos sigue predicando hoy del Cristo Resucitado, ese que nos da la libertad, no que nos amarra en posturas ideologías, ni en nuestras propias conveniencias. Pablo nos sigue presentando su modo de ver la sociedad. Entonces que vamos a hacer como Iglesia. ¿Dónde queda nuestro accionar?, ¿Dónde queda nuestra participación en función de un mejoramiento social? ¿Acaso no es papel de la iglesia presentar modelos alternativos, donde se refleje la justicia y el reino de Dios? Pero no es papel de cada uno de los que conforman el cuerpo de Cristo predicar la buena nueva, el evangelio, y ¿no hacia parte de la buena nueva este aporte de Pablo? Es nuestra tarea presentar a nuestras comunidades esta parte del evangelio que Pablo predicó, de no hacerlo entonces nuestras comunidades quedarán en la oscuridad y la posibilidad de una sociedad con mejores garantías para la humanidad se perderá por culpa de los principados y potestades de este siglo. Entonces nuevamente Pablo nos echará en cara lo que en Romanos 10:14 dice: ¿Cómo pues, invocarán a aquel en cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si nadie les predica?



  

BIBLIOGRAFIA


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Horsley, R. (2004). Paulo e o Imperio: reiligião e poder na sociedade imperial romana. São Paulo: Paulus.

Meeks, W. (1988). Los primeros cristianos urbanos: El mundo social del apóstol Pablo. Salamanca: Sígueme.

Richard, P. (1955). Pablo de Tarso Militante de la Fe. RIBLA(20).

Stegemann, E., & Stegemann, W. (2004). Historia Social do Protocristianismo: Os primórdios no judaísmo e as comunidades de Cristo no mundo mediterrâneo. Sâo Paulo: Paulus.

Theissen, G. (1985). Estudios de Sociología del Cristianismo Primitivo. Salamanca: Ediciones Sígueme.


LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, EJEMPLO DE COHERENCIA CON EL MENSAJE DEL REINO “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá” (Juan 11.25)

Hary Cantillo Teólogo Recientemente hemos celebrado la resurrección de Jesús venciendo la muerte. Su cuerpo flagelado y crucificado ...