domingo, 21 de septiembre de 2014

LA FUERZA DE LA COMUNIDAD EN MEDIO DE LA INDIVIDUALIDAD

Por:
Hary Cantillo
Teólogo


La sociedad se encuentra envuelta en una atmosfera de soledad e individualidad muy a pesar que su población se eleva en número cada día más, sin embargo cada uno está en lo suyo, en lo particular, nos enfrentamos ante una frialdad social. Una de las razones del deterioro de la sociedad, de la violencia del mundo, de la destrucción de la naturaleza es que no existe un verdadero compromiso de los habitantes del mundo por cambiar esta situación, cada cual asume que otro se hará responsable de lo que por deber y derecho me toca hacer. El individualismo y la arrogancia nos colman, las cosas más elementales como unos buenos días, buenas tardes o buenas noches se han perdido de nuestro lenguaje, pedir un favor, ya está en vía de extinción, pasamos atropellando a la gente sin pedirle un permiso, por favor. Vivimos en un mundo tan poblado pero tan indiferente. 

Esta individualidad se ha tomado todas las esferas de la vida, aún el eclesial, escuchamos muchas de las emisoras y canales cristianos el discurso que mi relación con Dios es individual, así mismo la salvación . La urgencia de muchos líderes cristianos es llenar las comunidades de fe y la relación entre los hermanos empieza a perderse, deteriorarse, aún en la iglesia cada uno está en lo suyo, en esa “relación individual con Dios”, y se olvida que somos una asamblea y que los problemas del hermano también son los míos. Es interesante observar en las librerías cristianas métodos de iglesia-crecimiento, es decir de cómo poder hacer crecer rápidamente la membresía, curioso afán, pero es difícil encontrar libros que le enseñen a los líderes cristianos, pastores de estas grandes iglesias el ¿cómo potencializar la idea y práctica del sentido de comunidad en las mega-iglesia?,  por ejemplo.

El texto de Mateo 18.19-20 nos invita a retomar la práctica de ser comunidad,  es un texto enriquecedor porque nos permite comprender que la comunidad de fe cuando se compromete en los procesos sociales y eclesiales posee un poder explosivo (dunamis) que sería interesante que volviéramos a mirar y no dejar de practicar.

El texto a primeras nos invita a reflexionar desde dos perspectivas:
Estos versículos inician con la siguiente frase, “si dos personas”, concepto no de individualidad sino de colectividad, es la manera que la Biblia nos quiere expresar el sentir de la comunidad, de la cooperación, de esa ayuda mutua. Por naturaleza el ser humano es un ser que vive en comunidad y gracias a ella ha subsistido desde la antigüedad.  Jesús nos recrea de alguna manera este principio.

a) [Yo estoy en medio de ellos] (vs.20). Para las culturas de oriente medio el asunto de la presencia era mucho más completo y complejo del que nosotros poseemos.  La presencia de “eso”, que podía ser físico o etéreo tenía que ver con la continuidad de sus ideas, anhelos, sentir y práctica del que se hace presente, en pocas palabras no solo era un asunto físico sino también espiritual era su esencia misma, el conjunto de lo que es,  la que también se hacía presente. Solo cuando dos o más se juntan Jesús se hace presente. Es decir, se activa en la comunidad (dos o tres) el  compromiso de Jesús por la vida, el respeto por la dignidad humana, el amor al prójimo, su compromiso social (dando de comer al hambriento y agua al sediento). Ese es el compromiso de la comunidad, la presencia de los ideales de Jesús en un mundo necesitado del  mensaje del evangelio y su práctica, y que se sienta en la comunidad de fe y en la sociedad. La ekklesía de Dios, principio de la comunidad paulina, impactó en la sociedad, la razón por la que ocurre esto en el siglo I d.C,  es porque, entre otras razones:

•    Allí las personas se amaban, compartían sin importar si eran griegos, romanos, libres, esclavos, hombres, mujeres, todos eran uno en Cristo.
•    Se ayudaban entre sí, se sostenían unas a otras, las más ricas económicamente, proveían a aquellas más débiles y a los misioneros que llevaban el evangelio. Era una interesante red.
•    Las viudas y huérfanos eran recogidos, ayudados, las niñas y niños ya no eran violados en los caminos y en las ciudades, mucho menos tomados por esclavo, sino que eran sustentados por la iglesia. Analizando lo anterior estamos en un concepto nuevo de sociedad para la época, esto es comprender qué es cuando Jesús se hace presente en la comunidad de fe.

Lastimosamente hoy existen muchas iglesias que carecen del sentido de comunidad, no son verdaderas comunidades donde los problemas de mi hermano son mis problemas y su necesidad es mi necesidad, base del concepto de amor al prójimo, la empatía. Muchos llegan y se van de allí después de escuchar un mensaje bonito pero no se conocen, no comparten y eso no es el sentido de la asamblea, pues la ekklesia es la comunidad, la asamblea que comparte.

b) El segundo aspecto a analizar está en el versículo 19, sigue la misma frase: “si dos…”, nuevamente es un principio de comunidad. Este versículo usualmente se ha utilizado para hablar de los milagros, de esos que son sobrenaturales, donde dos se ponen de acuerdo para que ocurra algo. Sin embargo, el versículo 19 es mucho más profundo nos revela del poder de la comunidad para hacer que las cosas puedan suceder, que los milagros ocurran. Es interesante cuando la comunidad de fe, tiene una visión clara, pues si toda ella se direcciona en la búsqueda de esa visión entonces ocurrirá el milagro, la materialización de esa visión.

Si la iglesia direcciona sus esfuerzos en pro de algún objetivo sea compra de inmuebles o muebles, ayuda humanitaria, participación política y social, etc, ocurrirá el milagro; pero cuando la iglesia, la comunidad de fe no tiene unidad no se puede hacer nada. He encontrado comunidades de muchos años y ver pastores un poco frustrados porque sus comunidades no han logrado desarrollarse, no bendicen, no poseen incidencia social, porque no han logrado que la iglesia entienda que es una comunidad de amor, de fe en Cristo Jesús y a partir de la unidad que él nos permite pueden suceder milagros extraordinarios en la vida de la iglesia. Es decir los proyectos por más difíciles que parezcan, esos que nacen en el interior de la iglesia que entiende verdaderamente que es ser comunidad pueden consolidarse, hacerse viables.  Desgraciadamente muchas veces aquellos anhelos como justicia, vista a los ciegos, pan, entre otros han tomado otro rumbo ideológico, ya lo diría Samuel Silva Gotay “El pan, la justicia y la liberación han perdido su materialidad y su realidad, a tal punto que la prédica sobre su promesa sólo sirve para domesticar las masas y resignarlas a la espera de estas promesas en otro mundo, después de la muerte, para que soporten y mantengan las condiciones existentes en la tierra tal y como están” (Silva, 1981). De alguna manera la iglesia debe rescatar la utopía, el sueño de Dios, y hacer ver que estos “milagros” son aquí y ahora.

En la gran mayoría de las organizaciones sociales suele darse el principio de vivir en comunidad, cada una desde su misión procura que sus ideales se consoliden y se materializan, sus miembros luchan mancomunadamente para que los ideales crezcan y se reproduzcan, para que la utopía sea una realidad, es la esperanza de la comunidad. Es interesante cuando encontramos a estos miembros luchar contra la corriente, aún en medio de la persecución de los gobiernos o de manos inescrupulosas como en Colombia (paramilitares) que siempre atentan en contra de los nobles ideales, de aquellos que levantan su voz profética en contra de las injusticias a la que son sometidos la mayoría de los habitantes de nuestros países. Estos grupos sociales revelan la fuerza de resistencia de los pueblos como diría Leonardo Boff: “La fuerza de su resistencia y de liberación del pueblo es proporcional a su capacidad de unión de las comunidades entre sí y de su articulación con los movimientos populares” (Boff, 1986).

La iglesia que se reúne para vivir su fe, para hacerla práctica comprende y hace vivo su compromiso cristiano desde esa vocación social que posee (Boff, 1986), solo cuando entiende que es ser comunidad se activa su voz profética, porque entiende que el sufrimiento de unos es el sufrimiento de todos y participa de propuestas de cambio social y político. Cada uno somos reflejos de Jesús, y nos alimentamos de su presencia y dirección en la comunidad para salir y llevar el mensaje y hacerlo práctico para bienestar de aquellos que son menos favorecidos, esa es la utopía, nuestra esperanza, hacer viva la presencia de Jesús entre aquellos que tienen sed de justicia, entre los que lloran y gimen deseando que Dios irrumpa en este sistema económico mezquino que ha penetrado aún la iglesia porque entiende que la individualidad le resta poder a la iglesia, sólo con una iglesia comprometida por aquellos que tienen menos, por los que sufren permitirá el milagro de Dios, hacer que las cosas que no son sean en un mundo que desea vida, y esa que es plena, que tendrá como fin permitir relaciones humanas de verdad y no interesadas ni mezquinas. 

Bibliografía
Boff, L. (1986). E a igreja se fez povo. . Petrópolis : Editora Vozes.
Bornkamm, G. (1978). Pablo de Tarso. Salamanca: Ediciones Sígueme.
Dominic, J. C. (1994). Jesús: Vida de un campesino judío. . Barcelona: Crítica.
Horsley, R. (2004). Paulo e o Imperio: reiligião e poder na sociedade imperial romana. São Paulo: Paulus.
Pagola, J. A. (2007). Jesús, aproximación historica . Madrid: PPC, Editorial y Distribuidora S.A.
Piñero, A. (2007). Los Cristianismo Derrotados. ¿Cuál fue el pensamiento de los primeros cristianos heréticos y heterodoxos? Madrid: Editorial Edaf.
Silva, S. (1981). El pensamiento cristiano y revolucionario en América Latina y el Caribe. Implicaciones de la teología de la liberación para la sociología de la religión. . Salamanca: Ediciones Sígueme.
Theissen, G. (2005). El movimiento de Jesús. Salamanca: Ediciones Sigueme.

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