viernes, 14 de marzo de 2014

¿QUIÉN ES EL SIERVO DE YAHVÉ? Una lectura del capítulo 42,1-12 de Isaías

Por: Hary Cantillo P.
Teólogo

Isaías 42,1-12
42 1He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. 2No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. 3No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. 4No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
5Así dice Yahvé Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: 6Yo Yahvé te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, 7para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. 8Yo Yahvé; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. 9He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
 10Cantad a Yahvé un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas. 11Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo. 12Den gloria a Yahvé, y anuncien sus loores en las costas.

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Usualmente en los sermones de nuestras comunidades de fe se habla del Siervo de Yahvé, texto del segundo Isaías. Cuando se habla de este Siervo se suele referenciar a Jesús, él es el Siervo de Yahvé según la tradición y  utilizamos algunos textos del Nuevo Testamento para sustentar esta idea. Sin embargo, la exégesis demuestra otra realidad, aquella que se desconoce por falta de profundidad a la hora de utilizar el texto (Isaías 42,1-12). Este texto nos presenta un panorama diferente, esperanzador, y al analizarlo aclara la identidad del Siervo de Yahvé.

Este texto que vamos a analizar se encuentra en lo que se conoce como Segundo Isaías, que comprende los capítulos que van desde el 40-55,nos habla del pueblo de Judá durante el exilio que sufrió en Babilonia. Es la historia de un pueblo sin esperanza, casi sin fe, destruido. El profeta habla al pueblo, es una palabra de aliento, habla al Siervo de Yahvé.

Judá cae ante Nabucodonosor rey de Babilonia en el 587 a.c. Antes en el 722 a.c. cae Israel bajo los Asirios. En la mente está el yugo asirio en su propia tierra (Israel) y el exilio de Judá. No hay una deportación total, ni masiva. Jeremías 52,30 nos menciona que alrededor de 4.600 personas deportadas, no inmediatamente, sino que en el 597 a.c., deportaron 3.023; 586 a.c: 832 de Jerusalén; y en el 582/1a.c: 745 de Judá. Babilonia cercó a Jerusalén y la destruyó con fuego, dándose una gran matanza (2 Reyes 24 y 25). Entre estos esclavos, entre estos deportados estaba 2do Isaías, quienes algunos biblistas lo llaman Isaías Junior.

Entre el 597 al 586 a.c. Jeremías termina su predicación en Judá (Luego emigraría a Egipto con un grupo de refugiados, (Jeremías 43,1-7), Ezequiel empezó con los exiliados (Ezequiel 1-33)).

Muchos biblistas consideran que 2do Isaías actuó casi al final del exilio, probablemente durante (550-538 a.c.), por la referencia a Ciro que será importante después del 550 a.c.


¿Quién es el Siervo de Yahvé?

El texto de Isaías 42:1-4, hace parte de uno de los 4 cánticos esparcidos entre los capítulos 40-55. Son los cánticos referentes al Siervo de Yahvé, los cuatro cánticos del Siervo del Señor son: Is 42,1-7; 49,1-7; 50, 4-9; 52,13-53,12 (Guijarro & Salvador, 1997, pág. 78) . El estilo de estos cánticos suele ser: tranquilo, melancólico. Distinto a los que presentan otros himnos que suelen ser más expresivos (Brown, Fitzmyer, & Murphy, 1971, pág. 94)

Este es un mensaje escrito, tal vez no predicado; preocupado por consolar y no para advertir; dirigido a las futuras generaciones con apenas un vistazo al presente.

El texto está dividido en tres partes: (Schokel, 1968, pág. 209)

  • El Siervo de Yahvé- Presentación: vs. 1-4.
  • Acciones del Siervo de Yahvé: vs. 5-9.
  • Celebración: vs.10-13.
El texto comienza con aclararnos el destinatario. Yahvé habla a su siervo (v.1). Pero ¿quién es? Mucho se habla sobre el la identidad del Siervo de Yahvé. Suponen que podría ser:

·         Personaje individual: Reyes, profetas, aún Ciro. (Sal 106,23; 89,4). 
·         El pueblo judío en el exilio.
·         Figura simbólica: no se identifica con ningún personaje concreto.

Sin embargo, la gran mayoría de los exegetas han considerado que su siervo, al que va dirigido este mensaje no es otra persona, sino su pueblo en el exilio, podemos verlo en: Is 41,8-9,14, 21; 42,18-21; 43,1,10; 44,1-2; 44,21; 45,4; 48,20; 54,17. Estos pasajes hablan del siervo como pueblo. En ellos encontraremos expresiones como: “Mi Siervo Israel”, “Mi Siervo Jacob”. Es interesante observar que la LXX añade las palabras Jacob e Israel para referirse a este Sievo. “Iakwb oJ pai`" mou, ajntilhvmyomai aujtou`, Israhl oJ ejklektov" mou, prosedevxato aujto;n hJ yuchv mou, e[dwka to; pneu`mav mou ejpÆ aujtovn, krivsin toi`" e[qnesin ejxoivsei.” No cabe duda que el Siervo de Yahvé no es una persona sino un pueblo, su pueblo, Israel.

Los versículos 1-4 del capítulo 42, hablan de la historia de un pueblo que es el escogido de Yahvé, un pueblo sufrido que tiene una misión liberador, que no desea ser alienado por la estructura opresora de los tiranos, desea vivir en el anhelo de Dios (sin opresores, ni oprimidos), condenando los sistemas dominantes. Realiza la misión no con armas o por la fuerza, por el contrario con suavidad y mansedumbre, no se quebrará lo débil, pero tampoco él se quebrará.  Este pueblo es:

  • Pueblo pobre.
  • Pueblo que llega a ser juez del mundo.
  • Pueblo que proclama el derecho y manifiesta la justicia. (Centro de Estudios Bíblicos, 1.989, pág. 19) .
Dios escoge a este pueblo sufriente, es su siervo que escoge para una gran misión. Este pueblo no es solo el pueblo destrozado de aquel tiempo, donde escribió 2do Isaías. Este pueblo es el pueblo pobre de hoy, es el pueblo oprimido de todos los tiempos.  Tal sufriente se entiende al leer el libro de las lamentaciones. Supone la primera presentación de la figura del Siervo por Deutero-Isaías (Farmer, 2000, pág. 899).

Este pueblo es el tesoro de Dios, para su misión liberadora. Él lo unge, tiene el Espíritu de Yahvé, que está sobre él, es decir tiene toda autoridad. Es el don necesario para toda obra redentora. En el Antiguo Testamento “Espíritu” podía interpretarse a la acción de Dios. Es su presencia que penetra, misteriosa y que acompaña. Este siervo con el Espíritu de Yahvé es su  escogido, en quien Dios se contenta. Es la  preferencia de Dios por los pobres. Por un pueblo sufrido, empobrecido, que lucha por no desparecer. Este pueblo, que encaja con la realidad social de muchos pueblos latinoamericanos que durante siglos, han vivido de opresor en opresor. Este texto nos lleva a observar que Dios los incluye dentro de su papel salvífico, son ellos los que tienen la opción de parte de Dios de hacer justicia. Esa justicia de Dios, su justicia liberadora. La frase: “Mispat a las naciones” v.1b, es interesante. Este vocablo incluye “juicio/derecho/justicia”. Más que eso, es una decisión de quien tiene poder, una intervención salvadora.

Llama la atención, que este Siervo no usa ni propaganda, ni demagogia (v.2), como lo hacen los opresores. Es interesante observar que este versículo usa un lenguaje propio de los gestos de lamentación y desesperación. Este versículo nos habla de un pueblo que no desea ser alienado por el sistema opresor. Sólo la unidad popular no permite que el pueblo permita ser alienado por el modelo explotador moderno, neoliberalismo. Hoy el pobre se hace más pobre y el rico se hace más rico. Es la determinación de un pueblo que se cansa del esclavismo moderno, la que ha sido determinante en las más grandes revoluciones sociales. Es la lucha silenciosa, pero firme, de un pueblo que intenta ser silenciado por el opresor. Este pueblo no se quejará como aquel que no tiene esperanza y más si entiende que Yahvé está con él.

Este pueblo no aplasta, ni ofende a los más débiles que él (v.3), no quiere usar el modelo tiránico de su opresor. Desea vivir bajo el ideal que Dios soñaba para todos, fundada sobre el derecho, sin opresores ni oprimidos, solo libre. En el vs.3b, hay una palabra interesante es: Mispat, precedida por la expresión le’emet, que traduce “fielmente/lealmente/de verdad/favorablemente”. Emet, traduce: “fidelidad/verdad/alianza/compromiso.” Tal frase le da al Pueblo escogido, una actitud de respeto a la alianza hecha con Dios, para la liberación de los modelos opresores. Por lo tanto, no tienen tampoco ellos (el pueblo, el siervo), ningún derecho  legal en oprimir a nadie. Es muy factible el hecho, de que al realizar una relectura del texto, el judío viera que Dios los sacó de Egipto, y ahora hay una promesa de hacerlos libre de Babilonia. Por lo tanto el mensaje de 2do Isaías era precisamente no hacer lo mismo con nadie. Su finalidad era que otro pueblo no padeciera lo que ellos padecieron. Mucho menos que ellos fuesen la causa de la opresión. Sin embargo luego de salir libre por el decreto de Ciro, al pueblo judío, se le va olvida este pacto y se  explota así mismo.

Una misión liberadora requiere mucho esfuerzo, si se tiene en cuenta en que se va a luchar con la clase dominante. Ninguna lucha ha sido fácil. Por lo tanto este pueblo unido es fuerte, de hecho debe serlo para cumplir su papel, establecer en la tierra justicia y liberación (mispat). Es precisamente lo que necesita Latinoamérica, ser fuerte. Es la única manera. Dios está con los pobres, con el pueblo sufriente que desea hacerse libre de los explotadores. Aquellos que roban las riquezas de estos países, aquellos que empobrecen a la gente, que los humillan, que pretenden imponer pensamientos, modelos económicos y que desprecian lo autóctono de estas tierras considerándolo vago, burdo, sin sentido.

Es la unidad del pueblo latino la que está en el tapete, haciendo obviamente una relectura de estos versículos. Es el llamado de todos los hermanos latinos. Así como el v.4b, hace referencia al pueblo esparcido, aquel que quiera recibir la Toráh (instrucción/enseñanza). Todo Latinoamérica, todo el tercer mundo, debe salir de la opresión. Este texto nos hace recordar que los ideales liberadores, no pueden ser exclusivos de un país. Deben extenderse a todo el globo, a todo aquel que desea ser libre.
Lo vemos en la revolución francesa y como el pensamiento liberador e independentista traspaso el atlántico y llegó a la América conquistada y oprimida, y fue el modelo de libertad francés el que ocasionó la independencia de estos pueblos sumidos en la opresión española. Pero como los judíos a Latinoamérica se le olvido el pacto de libertad y aquellos que recibieron el legado liberador, terminaron oprimiendo y vendiendo la libertad de estos pueblos.


42:5-9. Acciones del Siervo de Yahvé.

En los vs.1-4 vimos la identidad del Siervo de Yahvé, ahora veremos cuál es la misión de este siervo. Cuál debe ser su papel en la historia de la humanidad.

Es Dios quien entra a mostrarse como el supremo arquitecto de la hazaña liberadora, Él es el poder que está detrás de la intención del siervo. Esta figura la encontramos en el papel liberador de Dios en el Éxodo. Moisés era el Siervo al que se le había dado una misión liberadora, pero Yahvé era el que está detrás de él. En otras palabras este texto aunque tiene ese mismo parecido con la misión liberadora de Yahvé a través de Moisés, la presenta aquí más generalizada, ahora el escogido no es uno, sino todos. Es el pueblo en general.

Yahvé es el creador del universo y de la vida (v.5). Deutero-Isaías insiste en el poder de la palabra divina para recrear este universo (40, 25-27) (Brown, Fitzmyer, & Murphy, 1971, pág. 95). Nos presenta que Dios es quien respalda la acción liberadora de su siervo (El pueblo).

Dios es el Señor de toda criatura, de todo ser viviente (v.5b), aún de los oprimidos y opresores. El determina de acuerdo a su voluntad, nada se opone a Él. El propósito será cumplido, si el pueblo acepta el pacto liberador, su misión.

Muchos exegetas suelen limitar el cántico del Siervo a los vs.1-4. Sin embargo un gran número admite que los versículos 5-9 también hacen referencia a este siervo (Stuhlmueller, 1970, pág. 49).

El papel liberador del pueblo encuentra respaldo en Yahvé. En el v.6ª está el término “sedeq”, usando en una forma difícil de traducir: “en justicia/para la justicia/salvíficamente.” Este parte del versículo 6ª  presenta dos puntos importantes:

Yo Yahvé: El nombre de Yahvé representa la presencia liberadora en medio del pueblo. El invoca su nombre para expresar su compromiso de estar con el pueblo del cautiverio y de ayudarlo en su misión. (Ex. 3,13-15)

Te he llamado en justicia: Es el propio Dios que quiere cumplir su deber de justicia, por eso llama al pueblo del cautiverio.

Nabucodonosor tenía un sistema opresor. Este sistema pisoteó los derechos de los pueblos, despedazó su justicia y los conquistados vivían bajo esclavitud. Por otro lado, estaba el pueblo oprimido, triste sin esperanza. Por lo tanto, el llamado para promover la justicia y el derecho es hacia ellos, los oprimidos. La opción de los pobres no es facultativa, es un deber de justicia divina.

Hay una vinculación al plan liberador del pueblo del exilio. El  versículo 6b, ha sido muy estudiado por los exegetas, porque ¿cómo puede hacer pacto con Israel?. Habría que entender, El pacto o alianza, es un término que indica:

·      La obligación que asume quien establece un pacto, de tal pacto se establecen las obligaciones reciprocas.

·         La obligación que el Señor se impone a sí mismo de actuar a favor de su pueblo.

Podemos entonces ver que la respuesta a la pregunta del versículo 6b se observa al entender que el pueblo del exilio llama a la liberación a Israel, a los judíos que están en otras naciones, no en Babilonia. Por ello 2do Isaías hace referencia a Islas y naciones o a los extremos de la tierra 40,15-17. “Pueblos/naciones/islas”, se refieren al imperio Neo babilónico, al pueblo allí residente. Es hermoso entender el v.6b, a la luz de Latinoamérica. Hoy hay un gran número de latinos exiliados, precisamente porque el sistema opresor, no les permitió cumplir sus sueños de libertad, de prosperidad, los sistemas opresores esclavizan y empobrecen. Por lo tanto, Yahvé inquieta hoy al pueblo latinoamericano, que está en el exilio, a que se una con aquel que aún vive aquí, en estas tierras, para llevar a cabo, no con armas, sino con la lucha ideológica pero tajante, la libertad de estos territorios, y que ellos vuelvan al país que los vio nacer, cumpliendo allí sus sueños en estos paraísos llenos de exuberante riqueza.  Este pueblo es  luz a las naciones, es decir, del Israel disperso, y del latino disperso. Esto implica que la luz equivale a liberación. Esta interpretación es usada en textos mesopotámicos (Sargón II, s.VIII), 3er Isaías (61,1b), oraciones babilónicas (Croatto, 2011). Tenemos:


  • ·    Un texto de Sargón II que dice: “el pueblo de Sippar, Nippur, Babilonia y Borsippa, que sin culpa propia había estado preso: yo destruí su prisión, haciendo que viera la luz”.

·    3er Isaías (Is.61,1b): “para proclamar a los cautivos la liberación, y a los encadenados la apertura (de los ojos)”.

·      Una oración babilónica dice: “haces ver la luz (liberación) a los que han sido entregados a la prisión”.

Nos queda claro que la misión es muy concreta. Es de liberación. En este versículo hay imágenes simbólicas, “ojos/moradores de tinieblas”, “cárcel/casas de prisión”. Son imágenes concretas del tipo de opresión que vivía el pueblo, y que hoy viven los pueblos latinoamericanos. Se encontraban presos y en tinieblas (v.7), es decir sin esperanza, sumidos en la oscuridad de la opresión, aquella que no da luz (liberación), de una opresión que silencia a la prensa de la misión de saber informar desinformando a los pueblos por capricho de los poderosos, de una opresión que silencia a aquellos que están en contra de los “vende patrias”, aquellos que entregan al mejor postor las riquezas de estos pueblos. Esa riqueza invaluable que en nada envidiaría al Edén del Génesis.

El “Yo Yahvé”, del v.8, tiene el mismo significado del v.6ª. Yahvé es el Dios de liberador que renueva su compromiso de estar con su pueblo. La gloria de Yahvé es ver a su pueblo libre, fraterno y feliz. Es la raíz de la libertad, fraternidad y felicidad. No va a permitir que Nabucodonosor, apoyado en falsos dioses (esculturas), oprima a su pueblo y le impida realizar su gran sueño para todos los hombres. Los falsos dioses (esculturas) a los que se refiere el v.8, hacen referencia a los malos dirigentes, aquellos que en su afán de riqueza, no se preocupan de los demás. Son dioses que creen que tienen el pleno poder sobre las cosas, sobre la sociedad, sobre la naturaleza. El texto es llamativo en la idea de que es Dios el soberano. Y él Tiene el poder de hacer justicia, y de maquinar su plan liberador, nadie se le puede enfrentar, a otro no dará su gloria. Él tiene el control, ya nos dijo que es el Señor de la creación (v.5), ahora hay que observarlo a él y no a los dioses opresores, que con la demagogia, y su exquisita oratoria engañan a los pueblos. Los dioses se distinguen por su nombre, y es el Dios liberador Yahvé quien cumplirá su papel como el Dios que libera. Es él, no otros dioses (esculturas). Este versículo tiene relación con el himno de los vs.10-12. Es a Yahvé que se entonan cántico nuevo, canto de liberación.

Yahvé es el Señor de la historia. Es él quien decide y tiene control absoluto de las situaciones, no Nabucodonosor, no los opresores, es Yahvé (v.9). Este versículo 9 guarda relación con 41,22-26. Es probable que Is.42,8-9, sea la conclusión desplazada del texto de Isaías 41, antes mencionado, ya que el Señor afirma aquí su gloria y honor frente a los ídolos y retoma el vocabulario de las predicciones cumplidas (Guijarro & Salvador, 1997, pág. 79). Esto hace referencia a acontecimientos históricos. Es probable que “las cosas nuevas” a las que se refiere el texto pudiera ser la marcha victoriosa de Ciro con una cierta connotación mesiánica, de igual manera al edicto de libertad que el rey otorgó a los judíos.


42;10-12 Celebración del papel liberador de Yahvé

La Celebración, cántico nuevo, regocijo por lo que Dios hará, tiene relación con el v.8. El autor nos invita a cantar a Yahvé, para dar gloria por sus maravillas, y en sus promesas. Esta invitación de alabanza comienza desde el Éxodo y lo vemos reflejado en el Apocalipsis (Apoc.5,9). La celebración hace parte del pueblo que se regocija en su Dios liberador. Es la celebración de todos los pueblos invitados a esta celebración. Es la felicidad de observar a Yahvé interesado por la libertad de los pobres y oprimidos, porque tengan otro estilo de vida, una vida digna, con oportunidades. Es la celebración que tienen que hacer los pueblos latinoamericanos, la celebración de su libertad.

Algunos eruditos han considerado, que anualmente se celebraba una renovación anual de las grandes obras de Yahvé, proclamándose en esta celebración su autoridad y su reinado para siempre. Sin embargo, no hay pruebas de que se celebrase tal fiesta (Brown, Fitzmyer, & Murphy, 1971, pág. 96), (Stuhlmueller, 1970, pág. 54).

El texto hace referencia a Cedar-Quedar. Era un lugar importante para el comercio de los árabes. 2do Isaías conocía muy seguramente la importancia política y económica de la región, por eso la nombra especialmente.

Gritar desde la cima tiene un efecto importante (v.11b), como en 40,9. La voz llega más lejos. Es la declaración a todas las naciones (pueblos fuera del exilio), que llegue a todos. Este mensaje liberador es para todos, Israelitas, judíos en la diáspora, y es una invitación a todas las naciones de la tierra.

La Gloria a Yahvé (no a otros dioses) (v.12), es la invitación a confiar que Dios apoya todo plan liberador, que no esté acompañado de violencia, de destrucción de un manejo parecido al que suele usar el opresor dictador, e inhumano. Sólo a él corresponde la acción salvífica. Una vez más la intención es que la “Israel” entienda el llamado que el pueblo del exilio hace.

Es interesante observar el comentario que hace Luis Alonso Schökel sobre la invitación de la celebración, afirma que esta celebración es:
Cósmica o universal (v.10), como los salmos 96 y 98.
Habitantes del desierto, es decir local (v.11-12) (Schokel, 1968, pág. 207).


Isaías y el Nuevo Testamento.

Comúnmente la referencia que se tiene del pasaje es que nos hace mención al Mesías prometido. Sin embargo como ya vimos, la exegesis nos presenta otra realidad.

Isaías fue un profeta que se relacionó mucho con la llegada del Mesías, dentro del contexto judeocristiano. En este texto, los evangelistas observaron en Isaías el cumplimiento de la mesianidad de Jesús. Era Jesús por lo tanto el mesías que los profetas habían predicho. Precisamente los evangelistas usaron la forma de interpretación de los rabinos, los cuales usaban textos para justificar ciertas enseñanzas, muchas de estos textos fueron usados sin tener en cuenta su trasfondo. Este método lo encontramos en el evangelio de Mateo que toma citas del Antiguo Testamento,  sin importarle su trasfondo, para justificar el cumplimiento mesiánico de Jesús.

El texto de Is 42,1-12, nos presenta que el papel liberador de Yahvé se hizo vivo en la figura de Jesús. Es Jesús quien da vista a los ciegos, y liberta al oprimido y al cautivo.

En el Nuevo Testamento las palabras del v.1. “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento”, se repiten en el bautismo de Jesús (Mt.3,16-17; Lc 3,22), en la transfiguración (Mt. 17,5). El texto cambia la palabra Siervo por hijo. Aún el apóstol Pablo la utiliza para referirse a que el Padre lo escogió para predicar el mensaje de Jesús.

El Siervo de Yahvé, ésta frase siempre la asociamos en nuestras sermones bíblicos con la figura de Jesús, usamos el texto de Is 42,1-9 para justificar la profecía mesiánica. Sin embargo, la realidad puede ser dura, si se tiene en cuenta que la exégesis texto nos enfrenta con la realidad de un pueblo sufriente en el exilio, y al que Dios escoge para cumplir su papel liberador, no es Jesús al que el texto se refiere.


Es el mensaje de esperanza de los pueblos sufrientes que existen hoy en todo el mundo. Por lo tanto nuestra comprensión del texto debe ser mejorada, arrojarnos la verdadera intención del segundo Isaías, para redactar estas líneas esperanzadoras, de ese pueblo que sufrió durante el exilio en Babilonia.


Ante la evidencia

El pasaje nos presenta un mensaje liberador, relacionado precisamente con la acción liberadora de Yahvé. Dios escoge a su siervo, y la exegesis nos arrojó que era El pueblo en el exilio. El 2do Isaías nos revela entre las líneas del texto, el deseo de la esperanza liberadora de Yahvé. Son los pobres la opción de Yahvé para traer justicia y esperanza.  Son estas palabras vistas desde una relectura las que nos llevan a entender que la esperanza de Yahvé es el pueblo oprimido latinoamericano, y que como el Siervo de Yahvé asuma que tiene su Espíritu, por lo tanto, será Yahvé quien respalde la acción de liberación desde la “concientización” de los pueblos latinoamericano, entendiendo su realidad y desarrollando propuestas de liberación de descolonización.

Es entender que el pueblo no desea vivir esta opresión, le apuesta a Dios y no a los dioses. Es el anhelo de un pueblo como el nuestro, que vivió múltiples opresores tiránicos, y hoy los sigue viviendo. Es la historia de un pueblo como el de nosotros que desea un cambio, en medio de la necesidad, en medio del hambre, en medio de la ceguera.

Es el pueblo que desea vivir otra vida, no la que tiene, que desea celebrar como el pueblo de Isaías la acción liberadora de Yahvé, y convocar a todos las naciones para el festejo de la liberación. Es el convocar a toda Latinoamérica, a salir del yugo del opresor, y comprender que nuestros países deben disfrutarse el gozo de sentirse libres. Por fin, de una vez por todas.


Bibliografía


Brown, R., Fitzmyer, J., & Murphy, R. (1971). Comentario Bíblico San Jerónimo. Antiguo Testamento (Vol. II). Madrid: Ediciones Cristiandad.

Centro de Estudios Bíblicos. (1.989). Estudio sobre Isaías Junior. Capítulos 40-55. Sao Paulo: Ediciones Paulinas.

Croatto, J. S. (9 de 10 de 2011). LA PROPUESTA QUERIGMÁTICA DEL SEGUNDO ISAÍAS (A propósito de un nuevo comentario). Recuperado el 25 de 02 de 2014, de http://www.revistabiblica.org.ar/articulos/rb56_65.pdf

Farmer, W. (2000). Comentario Bíblico Internacional. Navarra: Editorial Verbo Divino.

Guijarro, S., & Salvador, M. (1997). Comentario al Antiguo Testamento. Navarra: Editorial Sígueme; Verbo Divino.

Mesters, C. (s.f.). La misión del Pueblo que sufre. Los cánticos del siervo de Dios en el libro del profeta Isaías. Recuperado el 15 de 02 de 2014, de scribd.com: http://es.scribd.com/doc/191079121/mesters-carlos-mision-del-pueblo-que-sufre-2%C2%BA-isaias

Schokel, L. (1968). Los Libros Sagrados. Madrid: Ediciones Cristiandad.

Stuhlmueller, C. (1970). Conoce la Biblia: Antiguo Testamento. Isaías 40-66. Santander: Sal Terrae.

Westermann, C. (1966). Isaiah 40-66 a commentary. Philadelphia: The Westminster Press.

LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, EJEMPLO DE COHERENCIA CON EL MENSAJE DEL REINO “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá” (Juan 11.25)

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