En el mundo de hoy nos enfrentamos a problemas que a diario atormentan la manera que quisiéramos ver el mundo. Nuestro deseo de un mundo de paz, de prosperidad, de libertad se encuentra tan distante de la realidad que hoy vemos. Miseria, hambre, muerte y desolación hace parte del pastel que el mundo globalizado nos presenta.
Son cientos las miles de personas que hoy sufren lo indecible. Observan como las esperanzas de un mundo mejor se esfuman. Esto es triste, pero es la realidad.
Los hombres y mujeres de este mundo no son vistos como creación de Dios, que es la visión del ser humano dentro del proyecto del reino de Dios. Son los hombres seres dotados de razón para administrar la creación de ese Dios, bueno y amoroso. Administrarla bien es nuestra tarea. Tener como punto inolvidable, el hecho del compartir lo que la creación nos brinda. Dios nos entregó la creación para que viviéramos plenamente en ella, sin egoísmos. Sin embargo, los hombres y mujeres de este mundo se dejaron tentar por la sed de poder y quisieron ser como dioses (Gen 3:1-6). Esto dio como resultado que hombres y mujeres explotaran a su hermano(a), en aras de la riqueza desmedida. Esa que es capaz de convertir al hombre en un animal salvaje que devora la sangre, la libertad, los sueños y aspiraciones de su propio hermano(a), su prójimo.
Hoy los seres humanos son títeres de un sistema económico global que ha llevado al hombre a sentirse aislado, como viviendo en su propia burbuja de su realidad individual. Aquí no interesa el otro, el prójimo. Solo yo, vivo para mi, giro en torno a mis intereses, es la tendencia del mundo. Jamás el hombre se sintió tan solo en un mundo que comparte con más de 6 mil millones de habitantes. Parece algo fuera de toda lógica, pero es lo que vive el individuo de hoy. Una soledad interior. Este sistema destructor y voraz, tiene nombre y se conoce como Globalización. Palabra que resuena hoy con fuerza. Pero, ¿Qué es la globalización?
Concepto:
Algunos autores discrepan sobre el concepto de la globalización. Sin embargo, todos llegan a considerar que es el Sistema en que las organizaciones y las personas de todo el mundo tienen interdependencia. Es el sistema donde los mercados tienen una fuerte autonomía y están por encima de los controles de las naciones estados. El Dr. René Krüger en el libro Vida Plena Para toda la Creación (me parece un concepto muy claro) dice: “la estructura fundamental del neoliberalismo globalizado consiste en la absolutización del mercado, que se impone mediante la desregulación, la liberalización y la privatización de todas sus esferas y el consiguiente retiro del control regulador del estado sobre la economía.”[1]
La globalización económica[2], maneja los hilos del mundo. El Internet, es la herramienta más poderosa de comunicación mundial, mucha gente ve en esta invención el aspecto positivo de la globalización. Sin embargo, es interesante considerar que hoy la gran mayoría de las transacciones comerciales de las empresas utilizan esta plataforma tecnológica como herramienta del mercado globalizado. Esa interacción de personas y empresas se hace de una manera rápida y los mercados bursátiles se mueven a grandes velocidades. Hoy el tiempo, es primordial en un mercado de competencia, donde cabe el dicho popular que “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. La velocidad es vista como una virtud que se debe emplear en este tipo de mercados, de alta competitividad. El Internet nos da la sensación de estar en todas partes a la vez. Eso le permite a las empresas tener el control del mundo, de un planeta que se mueve al movimiento del click de un Mouse. No hay fronteras, el ciberespacio es infinito, inimaginable. La dimensión de omnipotencia y omnipresencia que da la economía mundial es impresionante. Nunca hubo un momento en la historia en que las condiciones sociales y económicas le permitieran al hombre llegar a esta dimensión divina.
Es por la globalización económica o neoliberal que hoy los hombres se muevan en unos estados de stress sin precedentes, convirtiéndose esta en la enfermedad del siglo pasado, pues el afán de consumo hace que las personas laboren a unos ritmos esclavizantes e inhumanos. El mercado vende la idea del consumismo como una verdad universal. Esto último da como resultado una globalización social, pues la sociedad de consumo siempre gira en torno a lo que está de moda y este producto posee características planetarias. Es decir, aquí se juega el interés del mundo por el producto presentado en los medios de comunicación, no se escatiman costos en la publicidad. Eso significa más mercado, más compradores dando como resultado, más dinero. Por lo tanto, las sociedades pierden su identidad cultural en muchos de los casos e imitan modelos sociales, comúnmente provenientes de los dueños del mercado. Es decir, los países del primer mundo.
Un dato bastante alarmante es que el hombre pierde su identidad ante al mundo, deja de ser humano, precisamente porque la sed de poder convierte a las empresas en unos vampiros que chupan los sueños y la juventud de seres que no son vistos como personas con sentimientos, dignidad y valores, sino como simplemente entes de producción, números más en la estadística del mercado mundial.
Ante un mercado tan globalizado que ha entrado a nuestra sociedad casi sin darnos cuenta, es interesante poder conocer algunas de las características de esta economía globalizada[3]:
a) Movilidad Universal: Manejo de los recursos económicos de manera planetaria.
b) Desregulación: Anulación o reducción de la reglamentación a fin de dar libertades a esta economía.
c) Poder empresarial: Las grandes multinacionales no rinden cuenta al público en general.
d) Privatización: Se privatizan hoy bienes y servicios públicos como agua, electricidad, salud y la educación.
e) Homogeneización: Se mercadean los estilos de vida de la cultura dominante capitalista, desapareciendo lo autóctono.
f) Pérdida de soberanía: Los gobiernos no controlan su propio mercado, pierden capacidad de protección.
Hoy las grandes multinacionales tienen el poder del mercado mundial[4]. Determinan los hilos conductores de la economía de los paises. Hoy se dice que una multinacional tiene en utilidades anuales más que el PIB de los países de Centro América. Son más importantes las decisiones que pueda tomar un presidente de una multinacional que la de un presidente de una nación. Precisamente, las naciones estados han perdido autonomía, dejaron de ser proteccionistas de sus propios mercados, no tienen control sobre ese mercado interno y mucho menos el mundial. De hecho, el mercado controla las naciones y determina si están en crisis o no, por ello hay dos términos que son muy utilizados entre los economistas, la depresión y la recesión, ambos ligados a la crisis económica mundial, que no es ajena ni aún en los países del primer mundo.
Latinoamérica se abrió al mercado mundial, sin estar preparados, esto trajo como consecuencia que al no haber industrias criollas de alta tecnificación se presentara una crisis, pues no tenían competitividad con la industria del primer mundo y a esto se le agrega el hecho del gran engaño que sufrieron los países del tercer mundo con el tema de libre mercado. El Dr. René Krüger comenta: “Las promesas económicas y sociales con las cuales ha sido introducido el sistema neoliberal se evidenciaron como falsas, desleales, engañosas y fraudulentas; no sólo porque no se logró el desarrollo anunciado; sino porque el sistema mismo parte de la falsa afirmación de la no intromisión del estado en materia de control de mercado. Ello es falso porque las naciones ricas del norte protegen cuidadosamente su propia economía mediante subsidios, reglamentaciones aduaneras y mecanismos de control, exigiendo en cambia libertad de mercado en el sur; es falso porque los poderosos de la economía y la especulación financiera en el sur saben aprovechar muy bien los órganos estatales para obtener pingües ganancias; y es falso porque el estado imperial impone sus metas mediante el empleo de la violencia, llevando con ello al absurdo el postulado de la libertad de mercado”[5]. Por ello hoy encontramos tanta desigualdad social donde unos pocos poseen las riquezas del resto. [6]
La globalización ha servido para que los países latinoamericanos se conviertan en consumidores de los productos extranjeros. Nos convertimos en compradores potenciales de productos que estaban en bodegas en los países del primer mundo. Esto llevó a que muchas empresas quebraran, y obviamente hubo un despido masivo de trabajadores. Es curioso observar que en Latinoamérica la globalización llevó a la masificación de los famosos “tugurios”, “favelas” o barrios de invasión, y que la pobreza tuviera en los países del tercer mundo niveles de estratificación. Es decir, la pobreza es tan común en estos países que no todos los pobres son iguales. Hay pobres que están catalogados en la línea de miseria, debajo del nivel de pobreza, los más pobres entre los pobres.
Llamado de la Iglesia ante la Globalización
Considero que hoy las iglesias tienen que hacerle frente a este pecado económico que va en contra del plan del Reino de Dios. Un sistema que destruye la dignidad humana y que convierte a la mayor obra del creador en una bestia que salvajemente destruye a su propio hermano, es necesario decirle ¡no más!, ¡Basta!
El Apóstol Pablo alertó a la iglesia del problema de dejarse influenciar por el sistema económico imperial. Por ello, su proyecto de “Ekklesia” presentaba el lugar donde aquellos excluidos por el sistema socio-económico tenían participación. Excluidos que eran los esclavos, mujeres, los pobres de la época, los que vivían en miseria en las periferias de las grandes ciudades romanas, los mendigos, etc. Es decir aquellos que hacían parte de los estratos más bajos de la sociedad romana empiezan a tener en el plan de Dios participación, en el proyecto de Ekklesia del Apóstol Pablo (Gálatas 3:28). Pablo presenta al Dios que no excluye. Hoy la sociedad sigue excluyendo personas, el sistema de globalización neoliberal considera que existen 3 mil millones de personas que están de más en este mundo.[7] Esto es alarmante. Porque esos que están de más siguen siendo los mismos que en la época de Pablo eran excluidos, es decir los pobres. La sociedad de consumo considera que están de más porque estos no tienen participación en el dinámico mercado de la oferta y la demanda. El que no compra y vende, no existe. Los que verdaderamente “existen” en este mercado no son más que aquellos que participan de esta fluidez del mercado bursátil.
La ekklesia consideraba injusta la justicia imperial. Por ello uno de sus aspectos importantes era que en ella se resolvían los problemas con la absoluta independencia de los tribunales establecidos por el imperio[8]. En la iglesia se gestaron los cambios sociales.
Como ayer, la iglesia debe protestar contra el modelo neoliberal que oprime y excluye al pobre, al débil. Considero que la implantación del reino de Dios no permite la fluidez de este sistema, pues no se puede servir a Dios y al sistema de globalización neoliberal (Mt 6:24). No se puede permitir que este sistema opresor que convierte al pobre en más pobre y al rico en más rico domine la creación del Señor.
En el Éxodo, Dios se presenta como el Señor de los oprimidos, de aquellos que eran esclavizados y explotados por el sistema económico y político de Egipto. Dios escucha el clamor de su pueblo, de aquellos que sufren la crueldad de los modelos económicos y de aquellos hombres y mujeres que como el Faraón se creen dioses (Éxodo 3:7-8ª).
El papel de la iglesia hoy, debe ser liberador, se debe presentar la justicia de Dios, la equidad, la tolerancia, el amor de Dios, que ser refleja en cada hombre y mujer, es decir en toda su creación. La iglesia está para convertirse en el filtro filosófico de la sociedad. Debe proporcionar propuestas económicas y políticas. Como antaño, revelarse contra el imperio, mostrando que los Kyrios (señores) no son aquellos que se creen los dueños del mundo, que en su afán de incrementar sus riquezas explotan al pobre, a los países del tercer mundo, extrayendo de ellos sus riquezas naturales hasta agotarlos. La tarea es presentar al verdadero Kyrios, el Señor Jesús, el plan de Dios, aquel que en las bienaventuranzas presenta a los oprimidos, a los pobres, como cercanos al creador, la opción de Dios.
La iglesia debe presentarse como la opción esperanzadora de la sociedad, su lucha debe ser incansable, siempre a favor de los sin voz. La primacía del amor debe dar para que entienda que mi prójimo es el más cercano a mí, sin tener en cuenta su condición social, raza, cultura, ver en cada hombre y mujer a Dios mismo, ver en la humanidad una herramienta potencial del Creador para implantar su justicia en la tierra. Por ello, el trabajo de la iglesia debe enfocarse en el trabajo social, en proyectarse ante una sociedad que desea una visitación de Dios, y no que se encierre en cuatro paredes como poseedoras del don de Dios, sin considerar que la sociedad de hoy gime, no se puede ser ajeno a la realidad del mundo. Participemos del cambio, somos las manos extendidas de Dios, y el cambio debe surgir a través de su iglesia, de sus representantes, de esos embajadores del reino de Dios, que somos tú y yo.
Notas Finales.
La globalización económica se nos presentó como la fórmula que traería la prosperidad al mundo. Sin embargo, el sistema demostró que trajo efectivamente prosperidad a las multinacionales, a los grandes magnates del mundo menos a los que supuestamente debería llegarles la prosperidad. Es decir, el resto de la humanidad. Hoy la frase que hizo célebre Roberto Gómez Bolaños: “quien podrá defendernos”, en su personaje del Chapulín Colorado, resuena en el pueblo latinoamericano. Un pueblo que sufre la inclemencia de la globalización económica y que se trata de reponer una y otra vez a la violencia económica del primer mundo.
La iglesia hoy debe protestar, gritar a una voz por la injusticia que se comete con la humanidad, con su creación entera. El deterioro del ser humano es deprimente. La iglesia debe ser generadora de cambio, revolucionaria y transformadora. La esperanza del mundo no debe estar en el modelo económico neoliberal. La esperanza, debe estar en la propuesta que le presentaron Pedro y Juan a un parapléjico sentado en la puerta de la hermosa. (Hechos 3:1-7). Estos le dijeron que no tenían ni oro ni plata, es decir la base del modelo económico de hoy y del imperio romano, el capital, el dinero. El cual se cree que es la salvación de la humanidad, la única solución de los problemas. Estos 2 hombres pobres, miserables comprendieron que hay algo más allá de esta “verdad” llamada capital. Entregaron más allá de la sanidad del parapléjico, el mensaje de la misericordia de Dios, aquella que restaura a los hombres y los hace nuevamente parte activa de la sociedad. De una sociedad que no debería estar sustentada en la lucha del hombre por el hombre, ni del capital desmedido que convierte al hombre en bestia, sino del amor de Dios, de la cooperación, de la reintegración del excluido a la sociedad, de una sociedad que se debería identificar con ese pobre y ayudarlo a levantarse con el poder de Dios, que se revela en su amor. El mismo amor y comprensión del mundo que tuvieron estos dos hombres provenientes de una ciudad del tercer mundo y que entendieron las palabras de su maestro que chocan con el individualismo, producto del modelo económico neoliberal que hoy existe en el mundo “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”
BIBLIOGRAFIA
- RIVERA, Ángel. Las iglesias evangélicas dicen ¡Basta! Buenos Aires: CLAI 2004
- HORSLEY, Richard. Paulo e o Imperio: religiâo e poder na sociedade imperial romana, Sâo Paulo: Paulus 2004.
- AIPRAL,. Vida plena para toda la creación. Iglesia, globalización neoliberal y justicia económica. Buenos Aires: AIPRAL, ISEDET. Primera edición. 2006.
- SANKS, T. Howland. La globalización h la misión social de la iglesia. En: http://www.servicioskoinonia.org/relat/287.htm.
[1] Cf. KRÜGER, Rene, Dios o el mamón. Una visión Bíblica de la Economía. Ensayo. En: Vida plena para toda la creación. Iglesia, globalización neoliberal y justicia económica. Buenos Aires, p, 17.
[2] Para mayor claridad, el termino globalización económica se tiene que determinar, para no confundirla con las otras dimensiones del término. La globalización tiene varias dimensiones que son:
a) Dimensión económica (que es la que tocaremos a lo largo de este ensayo).
b) Dimensión cultural.
c) Dimensión social.
d) Dimensión ecológico-ambiental.
e) Dimensión política.
[3] Cf. FEDERACIÓN LUTERNA MUNDIAL, Llamado a participar de la transformación de la globalización económica. Documento. Winnipeg, p. 3
[4] Algunos autores comentan que las 500 multinacionales más grandes controlan el 70% del mercado mundial.
[6] Cf. RIVERA, Ángel Luis. Las iglesias evangélicas dicen ¡Basta! Buenos Aires: CLAI, p. 43. En este articulo Alberto Acosta hace el siguiente comentario: “En el mundo existen aproximadamente 497 multimillonarios que existen en el mundo, según reportes del 2001, tienen una riqueza combinada que supera al ingreso anual de más de 3 mil millones de personas del planeta. Las tres personas más ricas del planeta, siendo el primero Bill Gates y el tercero uno de sus socios, tienen una riqueza combinada que supera el ingreso anual de los 50 países más pobres del planeta”.
[7] Cf. CERVANTES, Leopoldo. Ética y responsabilidad cristiana ante la injusticia económica y la destrucción de la creación. Una perspectiva Bíblico-Teológica. Ensayo. En: Vida plena para toda la creación. Iglesia, globalización neoliberal y justicia económica. Buenos Aires ,p.148
[8] Cf. HORSLEY. Paulo e o Imperio: religiâo e poder na sociedade imperial romana, Sâo Paulo: Paulus, p.242.